Una explicacion sencilla para una nocion compleja

El concepto de seguridad social adquirió popularidad en 1935 a partir de la sanción de la “Ley de Seguridad” (Social Security Act), aprobada por el Congreso de los Estados Unidos el 14 de agosto de ese año.

La disposición fue dictada durante la gestión del presidente Franklin Roosevelt, quien, para contrarrestar las consecuencias de la Gran Depresión, promovió políticas intervencionistas en el marco de un programa que se extendió entre 1933 y 1938 y que él mismo decidió denominar “New Deal”.

Sin embargo, la noción de seguros social había tenido ya su primer antecedente histórico en la Alemania del Siglo XIX: en 1883, el afamado canciller Otto Von Bismarck dio un singular impulso a la Ley del Seguro de Enfermedad, normativa que marcó un punto de partida para la aplicación de esta idea de compensaciones.

En síntesis, es un mecanismo que utiliza el Gobierno para cubrir las necesidades básicas de las personas de escasos recursos. Se trata de un programa que financia y/o administra el Estado para paliar las carencias de aquellos miembros de la sociedad que viven en condiciones de pobreza, que construyeron familias muy numerosas o que están discapacitados.

Sin embargo, también es destinado a satisfacer las exigencias elementales de los ancianos y los desempleados.

En consecuencia y en orden a su objetivo, el seguros social incluye el conjunto de medidas públicas mediante las cuales se busca brindar amparo a las personas que están imposibilitadas de obtener un ingreso, ya sea en forma permanente o temporaria; o bien, a aquellos que deban asumir responsabilidades económicas excepcionales ante distintas circunstancias, tales como pérdida de la capacidad laboral, nacimientos, enfermedades, fallecimientos, etc.

La función de la seguridad social es resguardar a todos los integrantes de la comunidad de los imprevistos que pudieran surgir en su seno. Por lo tanto, su implementación representa un deber ineludible para el Estado y sus funcionarios.