Una creciente preocupacion para los paises de habla hispana

El concepto universal de seguridad social motivó a organizarse a las naciones de todo el mundo con el objetivo de configurar modelos capaces de garantizar la satisfacción de las necesidades básicas de las personas.

El Estado, como principal motor del esquema de seguro social, se ha puesto al servicio de la comunidad mediante la elaboración de diferentes programas tendientes a alcanzar este fin. Sin embargo, no en todos los casos los resultados han sido positivos; incluso, regularmente no supieron equilibrar el crecimiento de la economía con un desarrollo social justo y equitativo.

Para asegurar el bienestar de los ciudadanos en materia de sanidad, educación, vivienda, etc., los gobiernos deberían procurar la inclusión de un efectivo sistema de seguridad en la planificación de sus programas públicos.

La teoría marca que, con este recurso, se construye un proceso de redistribución de la riqueza, en el cual las clases más carenciadas se ven favorecidas por una cobertura que no podrían solventar con sus propios ingresos.

Visto de ese modo, la estructura que se apoya tiende a corregir los desequilibrios existentes en el seno de toda sociedad y a sostener niveles mínimos de dignidad para todos sus integrantes.

En Latinoamérica, la conciencia sobre esta problemática data de tiempos lejanos. Ya en 1819, el prócer de la independencia y la integración de estas latitudes, Simón Bolívar, reflexionaba al respecto y anunciaba que “el sistema de gobierno más perfecto” sería aquel que produjera “la mayor suma de felicidad posible”, en base a la estabilidad política y a la seguridad social.

Sus ideas, plasmadas en el discurso de Angostura, fueron un anticipo de que lo que representaría para el mundo varios años después.

En el Siglo XXI, en tanto, la crisis y el empobrecimiento de la población exigen una urgente toma de decisiones y una participación activa del Estado para recuperar los beneficios de las políticas sociales bien aplicadas.

Por ello, cuando el desnivel avanza y las brechas se profundizan, los funcionarios intentan retornar al camino señalado por Otto von Bismarck en la Alemania de fines del Siglo XIX. Así tratarán de sacar el merecido rédito al seguro social, entendido como compensación de las situaciones adversas producidas por cualquier contingencia.