Trabajo Independiente

trabajo independienteSin jefes, sin horarios, sin compañeros con malas actitudes. Suena bien, ¿no? Cuidado, también podemos hablar de de decisiones difíciles, trabajar fines de semana y horas extra no cobradas, vacaciones postergadas y obligación de reemplazar a personal eventualmente.

El trabajo independiente tiene dos caras con muchas ventajas y algunos obstáculos que, si bien no son impasables, debemos tener en cuenta a la hora de lanzarnos a él.

Antes que nada debemos saber desde dónde partidos y hacia dónde vamos. ¿Ya tenemos un empleo en relación de dependencia y queremos ser más libres y flexibles? ¿O acaso no damos con alguna empresa que nos emplee y debemos generar nuestro propio emprendimiento para lograr ingresos? Será necesarios distinguir bien entre estos dos casos, puesto que el primero precisa de mucha reflexión mientras que el segundo simplemente seguir los consejos venideros.

 

El trabajo independiente es elegido frecuentemente por aquellas personas que tarde o temprano buscan trabajar en lo que las apasiona. Por ejemplo, los últimos años y con el avance de internet y las nuevas tecnologías se han prestado muchísimos casos de nuevos comerciantes específicos de un sector. Cientos y miles de fanáticos de videojuegos se han transformado en empresarios de las tarjetas de bonus y desarrolladores de aplicaciones que venden a través de sus páginas web. Una gran cantidad de periodistas de hecho han destinado más tiempo, incluso en exclusividad, a sus portales de noticias, mucho más solicitados, visitados y con mayor demanda de publicidad.

 

Si apuesto al empleo independiente estaré más cerca de transitar el camino que siempre soñé. Y puede que tenga mucha experiencia en el rubro o no, ya que la tecnología ha avanzado tanto que los emprendimientos se han vuelto mucho más amigables. Ya no es imprescindible tener conocimientos extensos en diseño o edición de videos para hacer una presentación más o menos aceptable, dado que existen numeros programas y templates que se encargan de hacerlo por nosotros.

 

Las nuevas tecnologías han rentabilizado algunas presiones esencialmente autónomas que antes no lo eran, por ejemplo el periodismo: hoy a través de un portal de noticias se puede ganar dinero con publicidad, venta de notas, auspicios, etc. Las puertas a la libertad laboral se han abierto sucesivamente.

 

Siguiendo el ejemplo de los comunicadores y periodistas, hoy pueden escribir para medios de cualquier parte del mundo dada la globalización y las posibilidades de internet. Ya no es una utopía trabajar para un gran diario nacional desde una pequeña ciudad alejada, y mucho menos si hablamos de los corresponsales.

 

Trabajar por mi cuenta implica ser creativo, tener una actitud emprendedora, pensante y fundamentalmente ser consistente. Los resultados no llegan de un día para el otro, ni tampoco haciendo algo cada tanto. Es importante tener constancia en lo que hacemos.

 

No hay que dejar de ver que las posibilidades de labor y las probabilidades de éxito también están condicionadas por factores externos, aunque también es verdad que mientras más trabajemos más nos buscarán. Como dicen los hombres de experiencia, se saca a bailar a quienes están en el baile.

 

 

A la hora de pensar o decidir por el debemos tener en cuenta los siguientes tips:

– El trabajo independiente no significa menos carga. Muchos, ilusionados con la posibilidad de vivir de lo que siempre soñaron piensan que es más liviano o menos estresante que la relación de dependencia. Sí, es verdad, no tendremos que responderle a nuestro jefe ni escuchar sus directivas en forma de presión, pero sí deberemos hacerlo a nuestros clientes. Si ellos pagan, las cosas deberán estar listas en tiempo y forma, y si una herramienta se rompe, un empleado falta o algún inconveniente surge será exclusivamente nuestro problema. Los clientes no tienen por qué solidarizarse con nuestras fallas, y si no cumplimos es probable que lo perdamos.

 

Si un empleado falta por un imprevisto (se enfermó, por duelo, o cualquier motivo) deberemos o bien encontrar un reemplazante, o bien hacernos cargo nosotros mismos. Y eso implica más horas de trabajo en horarios que no nos correspondían, incluso en días no laborales (sábados, domingos, feriados) como también tener que postergar o suspender vacaciones. Tendremos que hacer todo el esfuerzo necesario para que el producto o servicio esté listo oportunamente.

 

– Nuestros clientes y proveedores no tienen espacio geográfico. Como hemos dicho, la tecnología ha avanzado en forma tal que hoy nuestros proveedores y clientes pueden estar situados en cualquier ciudad del planeta. Los medios de envío y las formas de pago hoy no son un inconveniente para los negocios, por el contrario, han facilitado el trabajo independiente. A la hora de emprender por nuestra cuenta contaremos con una alta variedad de posibles proveedores de materia prima (siempre hay que tener en cuenta las barreras a la importación propias de cada país) y también nuestro mercado puede ser mucho más extenso que en los empleos tradicionales.

 

– Nos quedamos con la plusvalía y debemos hacernos cargo de los saldos negativos. Hay quienes afirman que las personas con alto poder adquisitivo han logrado sus ganancias trabajando en emprendimientos propios; otros menos arriesgados prefieren la seguridad del sueldo a fin de mes gracias a la relación de dependencia. No hay una verdad absoluta. La realidad indica que el trabajo independiente da la posibilidad de quedarse con todos los ingresos (y la famosa plusvalía), mientras que también se incurren en gastos que un empleado no tiene: publicidad, sueldos, inversiones para crecimiento, mantenimiento y reparaciones, y la diferencia en los saldos cuando son negativos. Si el negocio deja buenas ganancias, valdrá la pena entonces; si por el contrario no funciona como esperábamos, deberemos hacernos cargo. De eso se trata el riesgo de hacerlo por nuestra cuenta.

 

– El trabajo independiente implica obligaciones y decisiones. Los comerciantes son sus propios jefes. Están obligados a planificar, estudiar variables económicas y políticas, analizar resultados y contexto, y tomar decisiones que inciden directamente en el futuro y la vida de sus negocios. Es fundamental ser prolijo, disciplinado y constante, imponiéndonos a nosotros mismos horarios y objetivos. Deberemos recurrir a herramientras de gestión y no quedarnos únicamente con nuestra visión, sino consultar a terceros idóneos. La proyección y planificación son fundamentales para el crecimiento y constatar posteriormente lo lograda con lo pensado. Sin objetivos difícilmente logremos grandes resultados, puesto que son la guía de nuestras acciones; por ello, deberemos plantearnos de acuerdo a nuestras posibilidades, aptitudes y las que ofrece la coyuntura para tener en claro las acciones a tomar.

 

Trabajar de manera independiente nos demandará ser emprendedores natos, desarrollar habilidades de negociación, ser pensantes antes de actuar y actuar rápido. Ser políticamente correctos y éticos, ya que una mala imagen en este sentido podría afectarnos en el económico.

 

– La oficina la elegimos nosotros. Trabajar por nuestra propia cuenta tiene algunas ventajas; ser jefe conlleva responsabilidades, obligaciones pero también beneficios. Uno de los que más disfrutaremos será la posibilidad de elegir y acomodar nuestro espacio de trabajo. Nosotros seremos los que decidiremos si abrir un local al público, una oficina, trabajar directamente desde nuestros hogares o hacerlo de manera online. Las herramientas con las que contemos estarán determinadas según nuestros criterios y posibilidades económicas. Un sillón con mejor respaldo, un monitor grande, las cortinas color púrpura. Todo lo relativo a la oficina será a nuestro gusto.

 

Algunos consejos para nuestra oficina

 

–       Elegir un ambiente adecuado alejado de las distracciones y molestias que pueden quitarnos tiempo productivo. Si es posible, desde un primer piso para arriba, con vistas más tranquilas; las ventanas a la calle tienen más motivos de distracciones.

 

–       Prestar atención a la iluminación y la ubicación de los muebles, de manera de aprovechar al máximo la luz natural, y evitar lo más que se puede la artificial, que potencia la alienación.

 

–       Un escritorio grande donde poder ordenar útiles, papeles e incluir una computadora con una buena conexión a internet; la mayoría de las profesiones y oficios pueden potenciarse con acceso a la red.

 

–       El sillón donde pasaremos sentados horas o la silla que utilizaremos de apoyo deben ser cómodos y tener un buen respaldo. Estar un buen tiempo sentados en los muebles inadecuados nos puede generar malas posturas, dolores y problemas de salud posteriores. Hay que aprovechar la posibilidad de elegir.

 

–       Si atenderemos al público debemos pensar también en la imagen. Desde la decoración del lugar hasta la atención de la persona en los distintos momentos: cuando espera, cuando interactúa con nosotros, cuando le mostramos un trabajo previo. Para eso necesitaremos los muebles y herramientras adecuadas. Y obviamente, mantener la limpieza del lugar en óptimas condiciones.

 

–       Por último, los tiempos de descanso los manejamos nosotros. No sirve ni comenzar tarde o tomarse largos recesos, como no disfrutar de ninguno o trabajar en exceso. Debemos planificar en lo posible algunos espacios en tiempo y lugar de dispersión para no saturarnos de trabajo.

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