Trabajar en mi propio negocio

Llega el punto, en el que el trabajador asalariado, cansado de malas condiciones laborales, llega a la siguiente conclusión: “tengo que emprender en mi propio negocio”.

Lógicamente, todos queremos ser nuestro propio jefe, pero ello no es tan fácil como se cree.

Pues es simple. La responsabilidad que tiene una persona que gerencia o administra un negocio, es tan irritante en muchos sentidos, que dichos individuos caen en enfermedades vinculadas al estrés natural que les produce la posición que ocupan.

Pero si el individuo ha decidido firmemente iniciar su negocio, es bueno que sepa de algunas pautas que pueden ayudarle en el proceso.

Un emprendimiento involucra, de forma directamente proporcional, dedicar mas tiempo de lo habitual. Las responsabilidades del propietario son demasiado grandes, y a pesar de que me he condenado, no es seguro que las ganancias vayan a crecer de la manera en que se espera.

Si deseo ser independiente, también necesito invertir dinero. Esto involucra un riesgo que muchas veces termina en malos manejos. Por ello, complementando esto, si quiero ser el propietario, necesito también mucha severidad al momento de evaluar ingresos y gastos.

Debe además poseer un carácter sólido, porque una persona a cargo de todo negocio, siempre que trate con clientes, debe tener un carácter moral, que le permita actuar de una manera eficiente y correcta de acuerdo a los parámetros de éxito que se ha impuesto todo hombre que ha decidido que ya no necesita ser un empleado más.

En el proceso de transición entre un asalariado, y un emprendimiento como mi propio jefe, debo analizar en una serie de aspectos. Hablaremos de los más importantes:

Primeramente, si no se cuenta con un local , se debe tener mucha cautela en elegir el lugar en que se montará el negocio.

También el bien o servicio que en él se ofrecerá. Es necesaria una evaluación de la competencia existente alrededor del lugar en cuestión, para saber si es rentable operar en esa área, o tal vez es más prudente buscar una zona un poco más libre de competencia.

Los conocimientos que tenga, del producto o bien que deseo ofrecer, por más que los considere amplios, jamás serán suficientes si busco ser mi jefe. Por ello es necesario, una constante actualización de métodos de compra y venta, sistemas financieros y contables, como manejo de personal y recursos humanos.

Pero aunque parezca difícil, no se desanime. Con algunas medidas adicionales, naturalmente, todo le resultará exitoso en el desarrollo de su empresa. Es prudente querer desarrollarse y crecer en el ámbito personal, por ello, la decisión de ser su propio jefe puede resultar muy acertada. Sólo necesita trabajar duro, con mucha constancia, y por supuesto, olvidarse de las vacaciones y de pedir un aumento por una temporada.