Tips para una Comunicación eficaz

La comunicación no constituye la panacea para todos los problemas de relaciones laborales.

Resulta muy ingenuo suponer que cuanto mayor sea la cantidad de información con que se inundan todos los niveles de la organización, tanto mayor será la probabilidad de que desaparezcan los problemas de relaciones laborales.

No obstante, he visto tal ingenuidad en los más altos niveles. Es la obcecada suposición de que si se les dice a los empleados cuáles son los problemas de la empresa, si se les relatan los “hechos”, ellos entenderán. Y eso es precisamente lo que nunca hacen. Jamás.

En las organizaciones donde abunda el recelo, las campañas tendientes a mejorar las relaciones de los de arriba con los de abajo serán siempre vistas por los empleados como propaganda de la empresa y como un lavado de cerebro. Los empleados se mostrarán suspicaces de la trama. “Están tratando de embaucarnos de nuevo”, dirán, o “están tratando de ablandarnos otra vez”.

Para comunicarse con eficacia, usted debe tener confianza. Para lograr esa confianza, debe crear un medio ambiente en el que sus empleados puedan realmente comunicarse con usted, y debe realmente escuchar y tomar las medidas apropiadas para cumplir lo convenido.

Así que cuando se trata de comunicación, el Líder comienza en el otro extremo. Deja que su personal se comunique con él, les permite hacer preguntas asociadas con asuntos que a ellos les interesan. Les dedica tiempo. Si están interesados en remesas de Nigeria, les hablará del asunto, pero no los obligará a aceptar sus puntos de vista.

Sin embargo, las acciones son más convincentes que las palabras.

Puede tener toda la comunicación que quiera, pero a menos que actúe nadie creerá en la comunicación. El peligro es el síndrome de “cuidado con el lobo” o la mentalidad de “mañana”.

Cuando se comunica, el Líder nunca dice cosas en las cuales no cree o que no piensa efectuar. No diría, por ejemplo: “A menos que reduzcamos los costos en un 10%, la empresa quebrará”, si no estuviera convencido de ello. Sus comunicaciones son convincentes, y por ello su gente le cree y confía en él. Además, cuando hablan con él, saben que realmente escuchará, tratará de cumplir lo prometido y tomará todas las medidas apropiadas.

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Baje a la cafetería a la hora del café o recorra la oficina cuando se esté preparando el té. Charle con su personal sobre el tema de las comunicaciones dentro de la organización y la forma en que podrían mejorar. Escuche con atención lo que tienen que decir y cumpla lo prometido adoptando las medidas convenidas.

Esté preparado para escuchar quejas tales como: “Siempre nos enteramos de las cosas por lo que se dice en los pasillos”.

(¿Qué medidas va a tomar usted para que su información sea más eficaz que la de los pasillos?)

LO QUE DEBE HACER LA PROXIMA SEMANA

Fíjese, como regla, programar cuidadosamente todas las comunicaciones formales. Si está a punto de introducir un importante cambio en la empresa, dedique medio día a reflexionar sobre la mejor forma de comunicarlo, y cerciórese de que la gente apropiada se entere en el momento oportuno.

No deje que las noticias que circulan por los pasillos asuman el control. Esto dará lugar a distorsiones y reducirá la credibilidad de usted.

 

Gestos

Un gesto es un acto benévolo para con su gente.

Los mismos pueden tener un impacto muy positivo. Puede ser enviarle una tarjeta a la persona que está enferma, una nota de agra* decimiento a la persona que le ha prestado un servicio particularmente útil a la empresa.

Es un guiño a alguien que está enterado, una palmadita en la espalda en señal de aprecio (pero cuídese de hacer cualquier Insinuación de hostigamiento sexual). Consiste en darle un día líbre adicional a la persona que voluntariamente trabajó hasta tarde sin cobrar horas extras.

Los gestos que tiene el Líder son sinceros. Son formas de proceder inesperadas pero positivas, nunca son predecibles ni consideradas como un derecho propio. Suelen ser pequeños pero magnánimos pasos que da hacia otra persona. Se hacen sin que sean solicitados, sin negociación y sin juicio. Constituyen una prueba de confianza, una muestra de que el Líder está dispuesto a “dar un poco de sí” sin que se lo pidan.

Le proporcionan poder al Líder. Cuestan muy poco en cuanto a tiempo o recursos, pero son de infinito valor en la motivación de la gente. Pero deben ser positivos y deben ser sinceros.

Como un gesto de reconocimiento, el Líder invitará a su equipo a una comida china después del atafago en el trabajo. Como bienvenida, escribirá una nota personal al pie del ofrecimiento de traslado dirigido a Ana Marín. Como felicitación, le enviará a Diana Samper una botella de champaña cuando ésta aprueba su examen de contabilidad en el segundo intento. Como preocupación, llamará a casa de León Bruno cuando éste tenga que guardar cama, para preguntarle si necesita que le ayuden en algo.

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Tenga un gesto con alguien en el día de hoy. Uno positivo. Cómprele a su secretaria una caja de chocolates. (Ella es, sin duda, fabulosa — si no lo fuera, usted no seria un Líder.) Mándele una nota de su puño y letra al ingeniero que trabajó hasta medianoche para volver a poner en marcha el nuevo sistema de bandas múltiples.

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