Tipos de Lideres





tipos de lider Comencemos a hablar de los líderes definiendo en qué consiste el liderazgo verdaderamente. Mucho se habla de estas figuras y poco se sabe de ellas. En general, suele creerse que es líder quien tiene la capacidad suficiente como para conducir grupos, pero esto no es tan así: podemos afirmar que cualquier persona que se lo proponga y trabaje sobre ello será capaz de dirigir personas de todo tipo; sin embargo, es muy probable que ninguna de ellas ejerza un verdadero liderazgo.

Entendemos como líderes a aquellas personas que tienen una tendencia natural a que otras personas les admiren intentando imitar sus comportamientos y actitudes. Por esto, muchas veces, se habla de tipos de positivos y negativos.

En el primero de los casos, estos hombres guía llevan a quienes confían en ellos por un camino bueno, sin intención de genera juicios de valor. Sin embargo, hay quienes utilizan su habilidad innata para perjudicar grupos instaurando ideas de odio, rencor o temor. Hay sobrados ejemplos de, entre otros, políticos que han llegado a ser avalados en terribles acciones por el solo hecho de ser aceptados, avalados y aclamados por las masas.

Sobre lo anteriormente expuesto, existen debates muy profundos, puesto que hay posiciones teóricas que entienden que para ser líder hay que nacer siéndolo y otras que sostienen que pueden formarse para serlo.

Quienes sostienen que el liderazgo es una condición innata, creen que hay una parte de esta habilidad que no puede adquirirse, relacionada con el carisma no entrenable, con condiciones que no pueden incrementarse mediante capacitaciones ni talleres de formación. Sin embargo, el equipo que considera que es posible formarse para ser líder sostiene que a través de la instrucción se pueden fortalecer los aspectos de los cuales la naturaleza no dotó a determinadas personas. También existen posturas más eclécticas al respecto, que no diferencian entre tipos innatos y formados, sino que aseguran que ambas condiciones deben darse de manera conjunta para generar líderes reales.

En términos generales, y dejando de lado la elección teórica acerca de cómo llegan a serlo, podemos distinguir cuatro tipos de líderes: democráticos, liberales, autocráticos y paternalistas. La diferencia entre ellos se da por la forma en la que ejercen el poder que tienen sobre los grupos que lideran. Para entender más prácticamente cómo se distancias, siempre es recomendable imaginarlo en términos políticos, puesto que es la forma en que gobernarán, por ejemplo, también una empresa, aunque no es en todos los casos en que tiene el poder: a veces uno conduce y el poder lo ejerce otra persona.

Los democráticos son aquellos que ponen las decisiones a consideración de los equipos, sin perder de vista jamás su rol. Jamás toman una determinación de forma arbitraria y sin haberla consultado previamente, generándose así en los grupos debates sumamente interesantes sobre cómo proceder ante determinadas situaciones y promoviéndose el intercambio de ideas constructivas sobre una misma problemática. Este tipo de personalidades suelen reflejar una imagen muy abierta y agradable, siendo este tipo de liderazgo el más elegido.

grupos liderados

En contraposición al líder democrático, se encuentra el autocrático, quien tendrá todo el poder en sus manos para tomar las decisiones que él considere pertinentes sin importar las consecuencias que traerán en el grupo ni las opiniones de sus integrantes. Jamás alentará ningún tipo de participación por parte de las personas a las que lidera ni fomentará diálogo alguno entre ellas, mucho menos soportará críticas ni cuestionamientos. Impone todo lo que piensa esperando completa sumisión. No le importará si tiene que hacer uso de la violencia para ser respetado como cree merecerlo.

Mediante el liderazgo liberal, también conocido como laissez-faire, los grupos se hacen cargo de muchas de las decisiones que se toman y promoviéndose la creatividad de las personas. El líder, en este caso, tiene poco control y compromiso, puesto que vendría a ocupar únicamente una figura. Aquí el líder es en realidad el grupo, pero uno de los integrantes, que tendrá mayores habilidades de conducción que el resto, será quien asuma el título de tal.

El paternalista es una mezcla entre el democrático y el autocrático. Este tipo de líder es quien promueve la participación grupal y el intercambio, pero en definitiva será él quien tome las decisiones. Cree que tiene las soluciones a todo, por eso escucha los problemas e intenta resolverlos. Pretende del mismo una convivencia más bien pasiva para poder mantener todo bajo su control.

Todos los tipos tienen características comunes de las que no pueden escapar si en verdad son tales. Deben tener conocimientos sobre los miembros , no necesariamente formales, pero sí mínimamente lecturas sobre dinámicas y pedagogías que le ayuden a ejercer su rol, puesto que tiene que ser útil para sus seguidores. Debe trascender al resto de las personas, pero a la vez poder generar la suficiente confianza en ellas.

Tiene que saber organizar y delegar el trabajo, siempre buscando el bien común. Debe saber trabajar en equipo, transmitir las nociones de trabajo en equipo e involucrar a nuevas personas en el grupo. Para ejercer bien su rol debe estar siempre predispuesto al cambio, ser buen orador y saber comunicar claramente mediante todos los formatos el mensaje que desea transmitir. Un buen líder no debe conocer el conformismo, puesto que así como sucede con todo lo demás, si actúa de esta forma dará ese ejemplo al equipo. Por esto, además de dar un buen ejemplo personal, debe constantemente fomentar el desarrollo personal de los integrantes y premiar su responsabilidad.

Sin importar si el tipo de líderes es autocrático, democrático, liberal o paternalista, hay cualidades y funciones a las que no podrá estar ajeno.  Entre ellas, será el encargado de promover nuevas ideas y plantear nuevos interrogantes que lleven a la construcción de enfoques e interpretaciones novedosas para la gente que lidera; será el comunicador por excelencia tanto dentro del grupo como en los conflictos intergrupales; tendrá que lograr dar soluciones a los conflictos interpersonales e intrapersonales, por lo que siempre es recomendable que se instruya sobre algunos conceptos de psicología y sociología; promoverá el crecimiento emocional de los individuos y de su totalidad.

liderar

Un líder, cualquiera sea el tipo que se trate, tenderá a ser estratégico y proactivo, a anticiparse a los problemas antes de que lleguen e invadan el equipo, intentará ser lo más amplio posible a la hora de observar de forma conjunta y no individualista. Deberá desarrollar su visión a largo plazo para planificar mejor los logros que desea que el grupo alcance, pero al mismo tiempo deberá trabajar al nivel del equipo para alcanzar los mismos fines. Tendrá que ser flexible y al mismo tiempo ambicioso y perseverante, para no caer en la trampa de algunas personas que quieren sobrepasarlo.

Todos los tipos de líderes atraviesan dificultades, sobre todo cuando de alguna manera han sido impuestos a los grupos que lideran. Esto sucede muy frecuentemente, por ejemplo, en las empresas, donde los gerentes y los jefes son elegidos por una oficina de personal y asignados a equipos desconocidos con intereses tal vez por completo diferentes.

En estos casos, pueden encontrarse con rechazos individuales o colectivos, explícitos o implícitos, que tienden a desestabilizar su rol, por lo que debe hacerles frente con fortaleza. El rechazo puede darse siendo ignorado por los miembros, que adoptan una posición infantil frente al líder rememorando a nivel inconsciente su relación con los padres, siendo constantemente discutido por los individuos, llegando incluso a tener que afrontar fuertes peleas, o directamente expulsado por la gente mediante pedidos de cambio de líder.

Asimismo, el líder debe aprender a conocer e interactuar con los equipos por más sencillos que parezcan. No necesariamente debe establecer amistad con el resto de los integrantes, pero sí es recomendable que la relación sea lo más amena posible, cordial, de respeto y al mismo tiempo descontracturada, lo que no quiere decir informal.

No está mal que periódicamente un líder juegue un partido de tenis con los que lidera o salga a pasar un día de campo con los integrantes y sus familias, de esta forma todas las personas podrán humanizarlo y verlo como uno más, en vez de como una amenaza. Mientras menos se marque la sana distancia que debe existir entre líderes y liderados, más flexible y agradable será la relación, minimizándose así los roces y las peleas que suelen darse por disputas de poder muchas veces no especificadas.

 

 

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