Seguro Automotor

seguro automotorEl diccionario define seguro como “libre y exento de todo riesgo”. La realidad es que ningún auto en las calles está a salvo de sufrir algún siniestro; por eso es obligatorio para circular contratar un seguro automotor.

Es un vínculo que se establece con una empresa que asume los riesgos de un posible accidente a cambio de una suma mensual de dinero. Es negocio para la entidad ya que sólo asume riesgos, lo que no asegura accidentes; pero cuando nosotros sufrimos alguno, estamos cubiertos, y dependiendo el tipo de contrato establecido, podemos gozar de la tranquilidad de no abonar nada.

La contratación de la póliza para el automotor es obligatoria también para cubrir fehacientemente la responsabilidad civil de la persona que conduce un automóvil. Es decir, ante cualquier accidente en el que se vean involucrados otros individuos (y hayan sufrido lesiones), el seguro actúa absorbiendo el riesgo.

Un choque de autos puede derivar en una instancia judicial sobre la cual haya que responder. Por ejemplo, atropellar a un peatón puede requerir luego una indemnización de la cual se hace cargo el seguro automotor. Claro que no todos alcanzan la misma cobertura y montos económicos; tampoco son idénticas las condiciones de riesgos en todos, ya que dependen del modelo de auto, antigüedad, ciudad, etc.

La cobertura puede incluir además de lo básico como choques, robos, cerraduras, rayones, parabrisas, cristales laterales, vidrio trasero, llantas y neumáticos. También puede contamplar eventualidades como incendios y las roturas por factores climáticos, léase granizo.

La particularidad del seguro automotor es que responde cuando el vehículo asegurado (conducido por su dueño o una persona debidamente autorizada) afecte a un tercero (puede ser otro automóvil como un peatón), pero cuando uno es víctima de un choque depende de la póliza del victimario.

Nosotros podemos elegir cualquier compañía aseguradora que satisfaga nuestras necesidades o en la que más confiemos. En este mercado la reputación de una firma tiene mucho peso a la hora de optar; las aseguradoras con mala fama probablemente terminen desfavorecidas. Hay casos excepcionales donde la empresa que cubre los riesgos es predeterminada, como en los planes de ahorro o en autos adquiridos con prenda.

 

Trámite para estar asegurar un vehículo

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El acuerdo y elección de un plan predeterminado por la agencia aseguradora debe ser llevado a cabo por el titular del rodado, el único capaz de dar el alta. El trámite por lo general es breve, sobre todo en los autos de menor antigüedad. Las pólizas suelen darse por 6 meses, debiéndose renovar cumplido el lapso.

Casi siempre es necesario acercarse al lugar donde está instalada la empresa para que un veedor revise el automóvil y deje constancia que al momento de asegurarse cumplía las condiciones básicas y no sufría daño alguno.

También según la marca y modelo del mismo, y el legajo del conductor, pueden aumentar sus precios por correr mayores riesgos a un siniestro.

La entidad solicitará para dar de alta el seguro automotor los siguientes datos: nombre completo del titular del rodado, documento de identidad, fecha de nacimiento, domicilio legal y teléfonos; respecto al vehículo solicitará marca, modelo y algún documento que certifique propiedad.

Por lo general, el procedimiento para asegurarse no tarda más que un par de horas, por lo que en el mismo día se puede conseguir en la mayoría de los casos.

 

 

¿Qué hacer al sufrir un accidente?

Si hemos sido víctimas de un siniestro de tránsito debemos solicitar al conductor del vehículo en cuestión su nombre completo, documento de identidad, domicilio legal, teléfono (y si no fuera el propietario del vehículo la documentación correspondiente que lo habilitara); registro de conducir; nombre de la empresa aseguradora, número de póliza; marca del vehículo y fundamentalmente su patente.

No debemos olvidar que si el conductor se rehúsa a brindarnos la información se debe acudir a una autoridad policial. Siempre será fundamental registrar la patente del vehículo y mucho mejor será si conseguimos testigos del hecho que den crédito a la verdad.

En el caso que nosotros seamos los que hayamos cometido el siniestro (sin importar de quién ha sido el error que lo provocó) debemos en lo posible apartar el automóvil a un costado de la calle, acudir a las personas que han padecido el accidente y podrían estar heridas, y asegurarse de facilitar todo el proceso para denunciar el hecho: sin denuncias los seguros no responden.

Si desafortunadamente deriva en lesiones para las personas involucradas, en la denuncia se deja constancia. La denuncia debe ser realizada en el menor tiempo posible, no pudiendo dejar pasar más de 48 o 72 horas según la compañía aseguradora, para que convalide el resarcimiento económico.

 

Por qué contratar un seguro automotor

 

–       Primero y principal, es obligatorio tener al día una póliza aseguradora para circular con un automóvil. De no contar con una, estaríamos fuera de lo que exige la ley.

–       Ante un accidente (dependiendo de qué tipo sea y la póliza que hayamos contratado) no deberemos desembolar dinero de nuestros bolsillos. Sí, nuestra erogación es mensual, pero calculada y limitada, lo que nos permite planificar en nuestras economías. Sin estar asegurados podríamos llegar a tener que asumir costos mucho mayores eventualmente.

–       También estarán cubiertos las posibles víctimas de un siniestro y sus automóviles. Si hemos cometido algún error conduciendo y afectamos a terceros, nuestro seguro responderá para compensarlos. Chocar, rayar o lastimar sería un problema realmente muy grande para ellos y una situación demasiado complicada para nosotros si no lo tuviéramos.

 

Consejos para minimizar los riesgos

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Si bien los siniestros no son completamente evitables, evitando algunas situaciones y conductas cada vez más comunes en los conductores se puede reducir la probabilidad de accidentarse.

 

1 – Tener la suficiente práctica: muchos choques de dan por malas maniobras, cálculos incorrectos, ir por los carriles que no corresponden, frenar inadecuadamente, etc. Claro que los primeros tiempos al volante no son fáciles porque todavía no nos acostumbramos a las acciones y carecemos de experiencia. Sería beneficioso antes de lanzarse a las calles más colmadas recorrer caminos periféricos sin demasiado tráfico para familiarizarse con el manejo, las medidas del auto, la fuerza del doblado, etc.

 

2 – Respetar las reglas: en las sociedades la mayoría de los accidentes se producen por problemas de conducta y no de manejo. Es decir, las personas saben manejar y los movimientos que deben hacer, pero realizan maniobras que no corresponden u omiten acciones necesarias. Las precaucaciones nos alejan de los problemas: señalar la luz de giro cuando doblamos en una esquina, las valizas cuando vamos a estacionar o a frenar en mitad de calle, encender las luces por la noche y al mismo tiempo no usar las altas ya que pueden encandilar, son ejemplo comunes.

 

3 – Mantener el estado del automóvil: un neumático gastado, frenos sin reacción o una alineación de las ruedas desviada puede derivar en accidentes. Es necesario realizar los controles y el mantenimiento periódico al vehículo, más si ya tiene varios años en las calles. Mientras menos revisiones tenga el auto, los problemas serán más, y el riesgo de sufrir un siniestro es mucho más alto.

 

4 – No usar el celular: fue notorio el incremento de los problemas de tránsito al mismo tiempo que el uso de celulares en las sociedades ascendía. Si bien la mayoría de las comunidades multa a los conductores que hablan por celular mientras manejan, muchos aún no escarmientan y continúan haciéndolo. Realizar las dos cosas al mismo tiempo puede significar que estemos la mitad de concentrados en cada una o, peor aún, totalmente concentrados en la charla por teléfono. El uso de celular puede ser un agravante en caso de accidente.

 

5 – Evitar injerir: conducir requiere las dos manos al volante, ir coordinando con los cambios y también los pies en los pedales. Si mientras manejamos nos damos el gusto de comer, tomar alguna bebida o fumar, estamos quitando a la acción una mano que es imprescindible. Difícilmente alguien pueda girar con una hamburguesa en la mano, y en el camino nada nos asegura que no debamos hacerlo.

 

6 – El auto tiene stereo, pero no es un recital: llevar la música en volúmenes muy altos nos quita uno de los cinco sentidos. Autos en emergencias, ambulancias, bomberos y policías usan bocinas y sirenas para seguir a gran velocidad sin respetar los semáforos (ya que la situación lo amerita); de no escucharlos podríamos ser objeto de siniestro.

 

7 – Por último, y conglomerando lo antedicho, manejar requiere prestar total atención en la actividad. Es necesario que estemos descansados y concentrados en lo que estamos haciendo. El tráfico no siempre nos asegura lealtad si nosotros hacemos lo que corresponde, ya que hay otros conductores y no todos manejan con óptimas condiciones. Estar atentos al camino es una buena forma de no padecer los errores de los demás.

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