Quiero Trabajar

quiero trabajarBusco empleo pero no me emplean, ¿qué hago?

Si me baso en la concepción humana de los griegos, que hace siglos definieron al hombre como un “ser racional de naturaleza espiritual”, entenderé que soy plausible de emociones, sensaciones e impulsos. A veces se da por esto últimos, en otras oportunidades por madurez; sea cual fuera el motivo, llega un momento en la vida en la que deseo un trabajo.

Busco por acá, consulto por allá. ¿Qué pasa si nadie me da la oportunidad de un empleo?

Por ejemplo, si soy periodista y quiero trabajar de ello, pero en mi ciudad no hay demanda, podría aprovechar los beneficios de Internet, su facilidad, accesibilidad y muy bajo costo, y armar un portal de noticias. Aquí, ya tendría dos tareas: podría tomar el rol de vendedor de publicidad para conseguir empresas que pauten en mi portal, y también ser el redactor de noticias.

No es imprescindible tener conocimientos en diseño para hacerlo, ya que existen muchas páginas que ofrecen plantillas armadas que se instalan en pocos minutos. También podría recurrir al famoso blog, gratuito y fácil de utilizar; hoy es mucho más sencillo posicionar un nuevo medio gracias a las redes sociales, y con contenido de calidad no sería más que cuestión de poco tiempo.

En cuanto a la venta de publicidad, tendré la posibilidad de recurrir a comercios locales e invitarlos a sumarse, y si no tengo éxito, hay una buena cantidad de empresas en la web que están dispuestas a abonarme por clic (Google es el más popular).

A medida que más actúo, más puertas se abren, y con ellas, nuevas ideas para hacer que el circuito se transforme en un círculo virtuoso laboral.

¿Pero qué ocurre con la relación de dependencia? Gracias a la globalización y a las nuevas tecnologías podemos pensar sin límites territoriales. Siguiendo el ejemplo, puede que en mi ciudad la demanda de periodistas esté cubierta, pero en otras localidades estén dispuestos a pagar por noticias o coberturas que pueda hacer desde aquí.

O por qué no, ofrecer a las empresas locales algún nuevo servicio que les pueda interesar y que pueda realizar. Tendré que apelar a la imaginación y orientarme a las posibles necesidades de las organizaciones de mi ciudad.

La creatividad e innovación es apta para aplicarse a una gran gama de actividades, no se limita al ejemplo del periodista. Claro que necesitaré de una actitud emprendedora, activa, deberé pensar y, sobre todo, actuar.

Es cierto que las probabilidades dependen y en ciertas ocasiones están limitadas por algunos factores externos, pero también es una realidad que la mayor cantidad de ofertas laborales son hechas a quienes ya están empleados. Si quiero trabajar, sea contratado o por mi cuenta, deberá comenzar a moverme.

Es importante la actitud con la que encare las circunstancias desfavorables propias del desempleo. Por sobre todo, debo estar seguro a partir de entonces, encontraré una infinita variedad de posibilidades cuyo éxito dependerá de mis acciones.

 

Trabajando en lo que me apasiona

querer trabajarEl empleo es salud mientras sea bueno. Hacerlo en lo que es mi pasión sería llegar al estado sublime al que todo trabajador puede aspirar; pero el camino para conseguirlo puede tener muchas dificultades.

Para lograr incursionar en lo que realmente deseo, probablemente deba comenzar en puestos diversos y realizando tareas que no sean totalmente de mi agrado. No es que lo que sostiene esta afirmación es infalible, pero es lo común en casi todos los casos.

Para finalmente llegar al empleo o lugar en el que trabajo, aquel que me apasiona, empezaré desde otros que con el tiempo me catapulten al deseado. Por ejemplo, si mi pasión es la medicina, y en el futuro deseo desempeñarme como médico, comenzaré mi carrera en guardias, colaborando en una enfermería, o en una sala de radiología.

Quizá no sea exactamente mi pasión, pero es el camino que me llevará a ella.

No importa el rango ni la distancia que haya hasta la cima de la pirámide en la empresa que me emplea, sino que esa experiencia me sirva para ir completando los escalones hacia donde quiero llegar. Incluso puede darse que el empleo que busco no se corresponda con la alta dirigencia y trate de una especialidad.

Comenzar como vendedor en un negocio de prendas de vestir no será útil a mis intereses si en el futuro pretendo ser abogado, pero sí si quiero incursionar en el mundo de la moda, o en el mercado textil, por ejemplo, ya que tendré conocimientos y nociones acerca de la calidad, el público, los precios y las formas operativas que se manejan.

Si estoy estudiando una carrera, realizando un curso o asistiendo a seminarios, ya tendré bien claro en qué rubro quiero trabajar y qué es lo que me apasiona, puesto que mi orientación la he determinado cuando decidí qué estudiar. Es probable que en estas circunstancias encuentre muchas más puertas abiertas para emplearme en mi pasión, en lo que busco, porque ya me habré de mover en el ambiente.

Seguramente me relacione con personas que ya están en el ámbito, con trayectoria, experiencia, y por sobre todo, son y tienen excelentes contactos.

La combinación ideal de hacer lo que me apasiona es poder vivir con los ingresos que me genere, sin depender de otras labores. Pero esto debe ser visto siempre como una proyección. Cuando comience mi camino hacia mi pasión, tendré que tener bien en claro que no será fácil; las primeras oportunidades que surgen no suelen ser las más cómodas, por días, horarios, tareas e incluso condiciones laborales.

Lo importante será mirar siempre a dónde quiero llegar, cuál es mi pasión, de qué quiero dedicarme en mi vida. No llegaré a la cima de la montaña fácilmente, deberé escalar, y en muchos momentos apoyarme, relacionarme, acercarme y alejarme de distintas personas; también puede que deba permanecer un tiempo “varado” en algunas tareas.

Pero lo imprescindible será mantenerme en el ambiente, ir sumando virtudes inteligentemente (experiencia, trayectoria, contactos, etc.) y, por decantación, estaré cada vez más cerca de nuestro objetivo: trabajar en lo que me apasiona.

 

Estoy estudiando y deseo ganar dinero

empleosLlegó. Estoy comenzando a transitar una nueva etapa, esa que la gente suele llamar “madurez”, o “adultez”. En realidad, quiero comenzar a tener cierta independencia, a adquirir experiencia, a ahorrar dinero y encontrar empleo.

Las circunstancias me encuentran con un arma de doble filo: estoy estudiando, cuestión que puede abrirme muchas puertas como cerrarme otras ventanas.

Es que estar inmerso en un ámbito académico, relacionándome con profesionales y docentes, sin lugar a dudas me allanará algunos caminos hacia potenciales puestos de trabajos; cuando quiero trabajar, lo mejor es estar activo y en contacto con aquellas personas que podrían darme la posibilidad.

Pero también es verdad que una buena franja horaria de mi día estará ocupada por mis clases, sin contar siquiera el tiempo que demanda el estudio extracurricular. Y las cosas pueden tornarse aún más complicadas si deseo ganar dinero pero las clases que estoy tomando difieren demasiado en horarios: una por la mañana, otra por la noche, la siguiente a la tarde y de nuevo a la mañana. Esta será una variable que podría disminuir mis probabilidades de éxito.

A no resignarse, muchas personas logran insertarse laboralmente mientras desarrollan sus estudios; algunas disminuyen sus ritmos de cursadas o cantidad de materias, otras lo mantienen. Lo que está claro es que si busco dinero y estoy estudiando, tendré que hacer un buen esfuerzo.

Habrá salidas que deberé rechazar, viajes que necesitaré postergar, y noches que me quedaré a estudiar.

El tipo de empleo estrella cuando busco un empleo mientras estudio es el famoso part-time, que reduce la jornada laboral generalmente a la mitad. De esta manera, podría dedicar mis mañanas a una actividad, y mis tardes-noches a otra. Ese, su principal beneficio, no se ve atenuado por más que los ingresos también se reduzcan al 50%, ya sin la reducción horaria prácticamente no podríamos comenzar a trabajar.

Cuando estoy estudiando, tampoco es imposible conseguir un empleo de jornada completa, aunque sí será más el esfuerzo que debamos invertir. En este caso, sería conveniente enfocarme en algún trabajo en el que pueda estudiar mientras cumplo mi horario; muchas empresas permiten hacerlo a sus empleados de ciertas secciones, como por ejemplo, atención al público, ya que trabajan a demanda.

En su defecto, un puesto en el que tenga que abocarme completamente a mi tarea, pero que la misma signifique una práctica para mi estudio, sería también interesante. Por ejemplo, desempañarme en un programa radial mientras estudio locución, o cerrar balances en una empresa mientras estudio contabilidad.

El principal beneficio, sin dudas, será la puesta en práctica de los conocimientos que he adquirido y que iré aprehendiendo, lo que finalmente será un plus cuando finalice mis estudios.

Otras dos alternativas van de la mano y son una excelente alternativa para cuando busco empleo y estudio, aunque de oferta estrecha: un empleo sin horarios, y el trabajo free lance. Esta última forma, como independiente, es casi lo mismo que no tener horarios, ya que yo mismo puedo decidirlos.

Al decidir que quiero un empleo a pesar de las complicaciones que puede implicar por mis estudios, estoy eligiendo hacer un esfuerzo hoy, para tener mayor competitividad una vez finalizados mis cursos.

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