Que hacer en caso de embarazo y el trabajo

Cuando las empleadas domesticas resultan embarazadas se crea un problema pues existen muchas dudas sobre qué hacer al respecto. La legislación de varios países establece que a las trabajadoras domésticas que resultan embarazadas se les debe de dar una licencia pre y postparto de 45 días cada uno, estos períodos son calculados sobre la fecha estimada de nacimiento del bebé, no se puede despedir a una asistente en el hogar cuando se encuentra embarazada, o en el período de licencia post parto.

Es obligación del empleador inscribir en la seguridad social a la trabajadora para que ella y su bebé reciban los cuidados correspondientes durante el embarazo y alumbramiento, así como los necesarios cuidados post parto para ambos. En caso de no contar con este servicio, se le debe de proporcionar mediante el pago en hospitales públicos o privados.

Cuando la trabajadora resulta embarazada durante el período de prueba, que es de no más de tres meses a partir de la contratación, no existe obligación por parte del empleador para poder despedir a la asistente doméstica, ya que la relación laboral puede darse por terminada por cualquiera de las dos partes en este período sin que exista responsabilidad ni obligación alguna por ninguna de ellas.

En el caso de empleadas que no habiten en la casa en donde prestan sus servicios, la licencia de embarazo les permite no asistir al domicilio de trabajo sin que exista ninguna penalización en su sueldo, ya que tienen el derecho de continuar percibiendo su salario ya sea por parte del patrón, o mediante los pagos que reciba de la entidad de seguridad social.

Cuando las empleadas domesticas viven en el domicilio en el cual trabajan existe un problema, ya que no es obligación del empleador tener durante los períodos de licencia de embarazo a la asistente doméstica en la casa; lo mejor es pedirle que durante este tiempo se retire a su hogar y permitirle el regreso en cuanto termine el período de licencia post parto.

Si la trabajadora renuncia por cuenta propia al trabajo, o realiza alguna acción que termine con la relación laboral como el faltar a laborar por un número de días superior al permitido como faltas justificadas, no es obligación del patrón la liquidación, ni mantener la relación laboral aún que la empleada se encuentre embarazada, pues se considera una renuncia voluntaria al trabajo.

No es posible coartar el derecho a embarazarse que tienen las mujeres que trabajan como empleadas domésticas, por lo que el patrón deberá de enterarse sobre la legislación que hay al respecto en su país y establecer acuerdos entre ambas partes al momento de la contratación, de esta forma evitará tener problemas cuando una situación de este tipo se le presente.