Qué es una carta de crédito?





banco emisorLos avances de la tecnologías y el acorte de las distancias gracias a los medios de comunicación hacen que los límites de los mercados cada vez tengan menos fronteras. Una carta de crédito nos será una herramienta muy útil si pensamos en vender nuestros productos a mercados extranjeros.

 

Para ubicarnos en el contexto, este documento se utiliza en las operaciones de compra y venta entre sujetos de distintos países. Generalmente se esgrime para los traspasos de grandes cantidades de dinero desde el comprador hacia el vendedor, y también puede certificar la recepción de la mercadería.

El procedimiento para las empresas es relativamente sencillo: quien compra los productos, es decir, los importa a su país, se denomina “ordenante”. El ordenante presenta una solicitud de apertura de crédito en un banco y le indica quien es el receptor del dinero. Este “emisor”, mucho más confiable que el cliente si es desconocido, garantiza el pago del dinero al exportador con una carta de crédito, que se hará efectiva a la posterior presentación de la documentación requerida. Por lo general, aparece también en escena un cuarto actor, el receptor o “corresponsal”, aquel que se encarga de recibir la transferencia y abonarle al vendedor una vez cumplidas las obligaciones de ambas partes.

 

Para el exportador, esto implica cierta seguridad de cobro, dado que el emisor asume el riesgo. Si vendemos productos al extranjero y recibimos una carta de crédito de una entidad bancaria, al cumplir con nuestros deberes cobraremos el dinero por el precio de venta. El comprador, entonces, deberá rendir cuentas, pero ese riesgo nos excede y es exclusivo del banco.

 

Para el importador, es una herramienta valiosa a la hora de evitar vendedores incumplidores o estafadores. No debe desembolsar dinero en primera instancia, y sólo lo hace una vez que el vendedor compruebe que ha cumplido con todos los requisitos exigidos en la carta de crédito. Una vez tenga la certeza de que la mercadería está en camino o ya ha llegado a su puerto (depende el arreglo al que haya llegado en la negociación), deberá cumplir pagándole al banco.

 

Aunque la esencia de la misma sea exclusivamente lo relacionado al precio de venta, garantizando su pago y cobro, también es frecuentemente utilizada entre ambas partes como resguardo: el exportador demuestra que ha cumplido con el arreglo y ya ha enviado la mercadería, y el importador notifica su recepción posteriormente.

 

5 tips para realizar una solicitud

 

acuerdo importacionCuando realizamos compras a vendedores de otros países, es común que, sobre todo si estamos dando nuestros primeros pasos en los mercados, nos soliciten ciertas garantías de pago. Estas suelen ser dadas por nuestro banco, a quien en el caso deberemos solicitarle realice una carta de crédito. Claro que no siempre los resultados son para todos favorables, por lo que seguir algunas indicaciones nos ayudará a aumentar las probabilidades.

 

1 – Operar con un banco del que ya somos clientes

 

Los créditos que otorgan las entidades bancarias no son para cualquiera. Dependiendo los países, mercados y circunstancias, los requisitos suelen ser exigentes a la hora de solicitarlos. Aunque no se trate del típico préstamo, la carta de crédito implica un respaldo, que asume el riesgo de pagar al vendedor y luego cobrarnos sin tener la certeza (aunque sí la estimación) de que podrá hacerlo. Cuando solicitemos una, será mejor hacerlo a un banco del que ya formamos parte, somos clientes y tenemos cierta trayectoria. Mientras más antigüedad tengamos, más confianza tendrán en nosotros.

 

2 – No haber solicitado hipotecas u otros préstamos

 

Si ya nos hemos endeudado anteriormente, sea con nuestra cuenta personal o eventualmente de nuestra empresa, será una mala idea requerir al mismo una carta de crédito, ya que asumirá que nuestras posibilidades de pago son acotadas. Lo ideal es no tener compromisos previos, y en todo caso, recurrir a otras instituciones, de manera que nuestras posibilidades no se vean afectadas.

 

3 – Presentar garantías

 

La financiación suele ser otorgada corriendo riesgos, pero asegurándose que de alguna u otra manera se cobrará el dinero. Presentar las escrituras de alguna propiedad inmobiliaria junto con la solicitud le dará al banco la confianza necesaria para convertirse en nuestro acreedor.

 

4 – Dirigirse correctamente

 

La presentación de nuestro pedido debe ser formal; las primeras impresiones ante la falta de antecedentes se darán por los escritos que presentemos. Deberemos dirigir la solicitud a la persona responsable, con el léxico adecuado, indicando quiénes somos, nuestros antecedentes, los montos que requerimos para la carta de crédito, incluidos los plazos y condiciones, y los productos que importaremos.

 

5 – Presentarla con tiempo

 

Los plazos de estudio y aprobación pueden variar según los casos y las entidades. Para evitar cualquier inconveniente, será preciso elevar las notas correspondientes con sobrado tiempo, por lo contrario, las urgencias podrían hacer peligrar la compra y nuestro negocio.

 

 

 

6 requisitos de cada parte

Los beneficios que ofrece implican también algunas responsabilidades y requisitos que debemos solventar. ¿Cuáles son los cumplimientos que debe llevar a cabo cada una de las partes?

Apertura de una carta de crédito: pertinencias del ordenante

1 – Distinguir las partes y detallarlas. Se debe detallar quiénes son el exportador y el importador, incluyendo sus domicilios legales.

2 – Determinar el monto. Es importante no incluir lo relativo a los gastos de transporte, ya que la carta de crédito cubre estrictamente el precio de la venta.

3 – Listar los productos. Incluir un listado de cada mercadería y describirla; algunos elementos pueden sufrir impuestos o incluso estar prohibidos, según la política de importación y la legislación de cada país.

4 – Definir el tipo. Por lo general, se requiere el previo acuerdo con el exportador.

5 – Determinar qué documentación es necesaria para hacer efectivo el pago al beneficiario, de manera que sólo se libere cuando las condiciones han sido cumplidas.

6 – Aclarar las formas de pago, tanto para con el vendedor como para con el banco que otorgará el respaldo.

 

Giro de una carta de crédito: condiciones del exportador.

1 – Facturar la venta. La operación debe ser realiza

da con transparencia, presentando la facturación correspondiente por el monto pactado.

2 – Otorgar el listado de mercadería empacada. Es preciso que el vendedor provea cuáles son los productos que ha enviado, y su descripción. La descarga suele ser requeridas por las aduanas.

3 – Facilitar los precios por unidad. Junto con los productos que se han enviado, se debe incluir el detalle de los precios de las mercancías. Algunos elementos pueden estar exentos de erogaciones impositivas, mientras que otros pueden ser plausibles de descuentos.

4 – Certificar el origen. Los documentos que acreditan la procedencia de la mercadería brindan legalidad, e incluso pueden evitar barreras impositivas dependiendo cuál sea el país en el que hemos hecho la compra.

5 – Certificar el seguro. Presentar el respaldo de una compañía a partir de una póliza aseguradora para un embarque específico.

6 – Certificar el despacho. Generalmente a través de un documento llamado “Conocimiento de embarque”, el exportador comprueba que la mercadería ya ha sido enviada hacia el país del importador. Este muchas veces consiste en el último paso del proceso para el beneficiario, pudiendo acceder al pago del mismo si se acordó “a la vista”, comenzando a regir la cuenta regresiva para el pago luego de un plazo establecido.

 

Cuál es el proceso

mecanismo carta

Tras el período de negociación en el que cada implicado defiende sus intereses, y llegado el acuerdo de las formas, tipos y plazos de pago, compradores y vendedores en distintos países recurren a la carta de crédito, y comienzan a desarrollar un camino hasta finalizar exitosamente la operación.

Una vez todo pactado, el comprador (desde ahora “ordenante”) solicita a un banco que expida una carta de crédito a favor del exportador (denominado entonces “beneficiario”). Debe comunicar cuáles son las partes implicadas, sus domicilios legales, el monto de la operación, qué mercadería es transportada, el tipo de solicitud, las formas de pago, y sobre todo, la documentación que deberá presentar la contraparte para adjudicarse el dinero.

Con esta información, y considerando los antecedentes del ordenante, otorga o no la misma asumiendo los riesgos y la responsabilidad del pago al beneficiario. La entidad notifica al exportador del crédito a su favor, y éste debe corroborar los térm

inos y condiciones listadas, asegurándose que todo esté detallado según lo acordado.

Si no hay inconvenientes, el beneficiario inicia el proceso de entrega: desde la producción de la mercadería si es necesaria, su terminación, empaquetado, y posteriormente el embarque. Luego, presenta los documentos exigidos; normalmente son el listado de productos incluidos, el precio de cada uno de ellos, la factura del total de la venta, la certificación de origen, póliza de seguro y el comprobante de despacho de la compra. En la mayoría de los casos, tras cumplir estas condiciones el beneficiario ya puede solicitar el pago al emisor, o comenzar la cuenta regresiva si se ha arreglado un pago diferido.

El emisor verifica que las certificaciones presentadas sean las correctas y hayan cumplido los tiempos y las formas, y comunica la falta de documentación si queda pendiente algún requisito, o resuelve el pago. En este último caso, realiza la transferencia a un corresponsal, el cual le abonará al beneficiario, o directamente a su cuenta.

El proceso culmina con el saldo entre el banco emisor y el ordenante. El primero se hace cargo de los aranceles de la operación, y luego el importador debe rendirle cuentas con los correspondientes intereses, si se han pautado, plazos y montos. Existe también la posibilidad de financiarlo, de manera que los importadores pueden amortizar el pago de la deuda a partir de la reventa de la mercadería comprada.

 

Cuáles son las partes que intervienen

carta credito

Cuando se trata de una operación de compra y venta, indefectiblemente hay dos partes, y considerando además negocios internacionales, se denominan exportadores e importadores. La carta de crédito, utilizada en estos casos, requiere al menos un actor más e indispensable: el banco emisor, quien se postulará como garante de pago. Y en ocasiones también incurre un corresponsal, encargado de recibir el crédito y facilitar el pago al vendedor. Quién es quién en las operaciones.

Para que el negocio se inicie, debe haber una persona o empresa en el mercado dispuesta a comprar productos en otro país. Este, el cliente, es quien da el paso inicial solicitando una carta de crédito al banco. En este contexto, al comprador se le atribuye el nombre de “ordenante”, y es el encargado de brindar las instrucciones de tiempos, formas y montos de pago, como requisitos de documentación, relacionados con el vendedor.

El encargado de otorgar o no la realización de la carta de crédito es el al cual el “ordenante ha acudido”. Su función será ofrecer al vendedor una garantía de pago. Puede que las empresas de otros países no resulten conocidas o su cumplimiento sea una total incertidumbre; entonces, se ofrece como respaldo de confianza y asegura que si el exportador desempeña los requisitos previamente arreglados, cobrará el pago, más allá del comprador. Desde luego, el importador deberá abonarle al banco “emisor” el pago y los impuestos pertinentes.

Quien es el vendedor de la mercadería tendrá en primera instancia el derecho de cobro que otorga este documento y al presentar la documentación requerida, como certificaciones de embarque, facturación, etc., cobrará el dinero por el monto que haya vendido. Este exportador suele llamarse “beneficiario”, dado que será quien reciba el saldo a favor.

La carta de crédito le asegura al beneficiario (si presenta la documentación debida) el cobro de la venta, ya que el emisor lo garantiza. En caso de que el comprador no pague, el problema es de la entidad financiera.

Puede también aparecer en escena un cuarto actor en caso de que el pago al beneficiario deba o quiera hacerse a través de un banco en su país de residencia. Este se llama “corresponsal”, y puede tener diversas funciones: depositar el dinero en una cuenta del beneficiario u otorgarle el dinero, deducir gastos posibles de la operación, o simplemente notificarlo de la disponibilidad del crédito. Estas facetas pueden complementarse.

 

Cuatro formas de pago que permite

formas de pagoCuando se haya cumplido con los requisitos asumidos por el exportador y presentada la documentación pertinente, se procederá a realizar el pago o la aceptación al beneficiario. Cuáles son los tipos de resolución de una carta de crédito.

- Pago a la vista

Es el acuerdo más frecuente entre las partes cuando utilizan una carta de crédito. El beneficiario recibe el dinero una vez que presenta la documentación requerida por el vendedor, algo que se arregla previamente. No hay una fecha predeterminada de pago, sino que se hace efectivo cuando todos los ítems se han cumplido.

- Pago diferido

Más allá de los trámites, el exportador y el importador pactan un plazo para que la venta sea abonada. Por lo general, el acuerdo es a 90 o 120 días desde el embarque, y permite a los importadores financiarse, e incluso solventar la compra con unidades revendidas. Por ejemplo, si el pago es a 120 días desde el momento del envío, y el importador recibe los productos a los 30, tendrá al menos 3 meses para vender la mercadería, y con el dinero amortizar la compra. Se trata de una excelente medida para financiarse y otra de las ventajas.

- Con aceptación

Una carta de crédito con aceptación no tiene plazos determinados, ya que las letras de cambio, es decir, el título de crédito, deben ser admitidas por el banco pagador. Una vez que éste da el visto bueno (generalmente contra entrega de documentación), se libra el pago de forma inmediata o en un determinado plazo que se ha fijado con antelación entre las partes de la operación.

- Mixta

Como su nombre lo indica estipule una forma de pago mixta, complemente el pago a la vista y el diferido, o con aceptación. El beneficiario recibe un porcentaje del precio de venta en primera instancia, y una vez cumplido el plazo o presentados los requisitos exigidos, se procede a abonar el saldo restante.

 

Más allá de cuál sea la modalidad pactada, las ventajas son notorias. Los exportadores tienen garantizado el cobro de la venta independientemente del comprador, ya que en su nombre responde el banco; mientras que los importadores tienen acceso a un respaldo de confianza que permite acudir a proveedores de otros países aunque no los conozcan, e incluso pueden financiar sus compras, abonando el dinero en plazos posteriores sin grandes intereses.

 

 

Las 7 ventajas de la carta de crédito para los importadores

documentario

Es una de las herramientas más utilizadas en el mercado cuando se opera internacionalmente. Sus beneficios son grandes para ambas partes, propiciando las condiciones para el intercambio. ¿Cuáles son las ventajas para los compradores?

1 – Sólo pagaremos cuando la mercadería sea entregada

A diferencia de otras operaciones, nos puede asegurar que el vendedor ha cumplido con todas sus obligaciones antes de realizar una erogación, desechando así cualquier posibilidad de estafa.

2 – No necesitamos tener el dinero

Aunque no se trate de un préstamo, el mecanismo es similar; el banco se hace cargo de los pagos de nuestra compra, y luego deberemos rendirle cuentas. De esta manera, podemos realizar una importación a través de una carta de crédito, y una vez recibida la mercadería, comenzar a saldar la deuda en los tiempos previamente pautados.

3 – Podemos financiarlo

El pago al beneficiario estará a cargo del banco emisor, quien luego nos cobrará el precio y los costos de su servicio. Los tiempos y formas podemos negociarlos con la misma entidad, posibilitándonos así expandirnos comercialmente sin la necesidad de una gran inversión en un corto período de tiempo.

4 – No nos encargaremos de los trámites

Al abonar un servicio, dejaremos el papelerío para los agentes bancarios, ocupándonos únicamente en el traslado de la mercadería. Nuestros pasos administrativos serán sólo la solicitud de la carta de crédito y el posterior pago al emisor.

5 – Obtendremos los comprobantes

El requerimiento de documentación pertinente al exportador implicará que al final del proceso contemos con todas las certificaciones, beneficiando la transparencia de nuestra administración y contabilidad.

6 – Podemos controlar la calidad de los productos

Las cláusulas se adaptan a las necesidades de los compradores. En la negociación, podemos incluir acepciones como controles de calidad o puntualidad en la entrega para hacer efectivo el pago de la compra.

7 – La relación con el vendedor no peligrará

En ocasiones, ocurre que imprevistos, crisis, complicaciones en el mercado o una merma en las ventas nos llevan a realizar ajustes y a refinanciar las deudas. Con la carta de crédito, mantendremos intacta la relación con los proveedores. En todo caso, nuestro problema será con el banco que nos ha facilitado el trámite, aunque será más sencillo replantear tiempos y formas de pago dado que es la esencia de su negocio, y no peligrará la obtención de materias primas o productos esenciales para el nuestro.

 

Los exportadores y las 7 ventajas que les da la carta de crédito

exportadores al mundoEn el comercio internacional, los cobros y pagos se realizan generalmente mediante este documento, ya que implica una serie de preeminencias, tanto para los compradores como para los vendedores. ¿En qué se benefician los exportadores?

1 – Es seguro que cobraremos

Dado que es presentada por un banco emisor, podemos confiar en que más allá que el cliente termine abonando o no, nosotros cobraremos. La entidad bancaria responde por el comprador y luego arregla cuentas con él. Es una certeza de que recibiremos el pago, más allá de cualquier crisis, complicaciones en el mercado, o desaparición de los clientes.

2 – Abre las puertas a nuevos clientes

Al usarse en el comercio internacional, no sólo lleva más allá los límites de nuestro mercado, sino que también da la posibilidad a los potenciales clientes de adquirir nuestros productos de manera más accesible, pudiendo financiar los pagos.

3 – Es financiada, pero por el banco

Además de ofrecer a los compradores formas más viables de adquirir nuestros productos, la financiación no correrá por nuestra cuenta si no lo deseamos, sino que estará a cargo del banco. Una vez cumplamos los requisitos acordados, recibiremos el pago de la venta en su totalidad, mientras que será el banco quien cobrará al comprador, según la financiación que haya pautado.

4 – No nos encargaremos de los trámites

Más allá de las condiciones que debamos cumplir, con la presentación del papelerío, los tiempos y formas de entrega, etc., nuestro papel en relación a la entidad bancaria será únicamente el cobro de exportación. Aquello que sea administrativo nos excederá, mientras que los honorarios correrán por cuenta del comprador.

5 – La documentación nos respaldará

Así como son obligaciones para lograr el cobro, los comprobantes serán nuestro respaldo a la hora de demostrar que hemos cumplido con todo lo pautado. Por ejemplo, entre los requisitos de la carta de crédito se incluyen las certificaciones de embarcación, demostrando así ante cualquier eventualidad que hemos respondido correctamente a lo arreglado.

6 – Podemos controlar la calidad de los productos

Las cláusulas se adaptan a las necesidades de los compradores. En la negociación, podemos incluir acepciones como controles de calidad o puntualidad en la entrega para hacer efectivo el pago de la compra.

7 – La relación con el comprador seguirá intacta

Dado que el rendimiento de cuentas será con la entidad bancaria, no tendremos ningún problema con nuestros clientes. Podremos volver a operar con ellos con la seguridad de que, aunque persista alguna deuda del negocio anterior, no será con nosotros.

 
¿Qué características puede tener una carta de crédito?

trato cerradoSe da fundamentalmente en las operaciones de compra y venta en el mercado internacional, aunque no es exclusiva de ellos; también existen las cuales se constituyen como garantes de grandes proyectos, por ejemplo. Para cada caso, hay un tipo diferente.

Doméstica: utilizada en pocas oportunidades, es aquella realizada ante un beneficiario establecido en nuestro mismo territorio geográfico. Por esto último se suele acudir a otros métodos, como los contratos o los fideicomisos, dado que la legislación vigente es conocida y compartida por ambos. Los actores que participan en estos casos son tres: el ordenante, el beneficiario, y el banco emisor.

Revocable: prácticamente no es utilizada, ya que permite realizar modificaciones sin consultar previamente al beneficiario. Únicamente es conveniente cuando el beneficiario sabe de su exposición a posibles cambios, algo bastante inusual.

Irrevocable: su cualidad de definitiva, a menos que las partes acuerden modificaciones, hace que sea la forma más utilizada. De esta manera, no hay imprevistos ni posibilidad de que ocurra algo fuera de lo pactado; las condiciones determinadas en el arreglo son cumplidas, y no pueden cambiarse a menos que se trate de una decisión en conjunto. Brinda estabilidad y seguridad, y funcionalmente es muy similar a un contrato.

Transferible: las características de las cartas de crédito no son excluyentes, y pueden ser compartidas. Por ejemplo, la transferible es también irrevocable; es decir, las condiciones no pueden ser modificadas por ninguna de las partes sin previo consentimiento, pero el beneficiario, al ser transferible, puede ceder los derechos de cobro a un nuevo actor, que será el nuevo beneficiario. También puede otorgarle un porcentaje del monto a cobrar, convirtiéndose así en otro actor interventor.

Confirmada: cuando la certeza de pago brindada por el banco emisor no nos alcanza, por ser de un país inestable, en crisis, etc., con una confirmada podemos obtener una segunda garantía, brindada por un banco corresponsal, es decir, en nuestro país. De esta manera, eliminaremos cualquier riesgo, por más mínimo sea.

Rotativa: cuando el vínculo de compra y venta se reitera en el tiempo, o tenemos pensado hacer nuevas adquisiciones en el futuro próximo, podemos acudir a una carta de crédito rotativa, a partir de la cual el monto y las condiciones del crédito están disponibles nuevamente en un período predeterminada. Por ejemplo, si todos los meses compraremos materia prima por 100, podremos solicitar que del 1 al 5 día de cada mes se postule.

 

Qué inconvenientes podría ocasionarnos

Aunque es un elemento prácticamente imprescindible en las operaciones de compra y venta internacionales y suele brindar seguridad y resguardo para las partes implicadas, hay quienes prefieren eludir a la carta de crédito por algún motivo. ¿Cuáles podrían llegar a ser sus desventajas?

 

1 – Se incluyen nuevos actores

 

Para llevar a cabo una carta de crédito, es inevitable recurrir a un banco o a una entidad financiera. Esto implica que la relación con la otra parte ya no sea directa, habiendo un tercero en el camino. Cualquier tipo de modificación o arreglo durante la transacción es preciso notificar, y muchas veces solicitar, al banco en cuestión, supeditándose a sus resoluciones.

 

2 – Se incurre en nuevos gastos

 

Al tratarse de un crédito, el ordenador o cliente deberá someterse al pago de intereses e impuestos. Además del dinero por el precio de venta y el traslado de la mercadería, se deberá incurrir en nuevas erogaciones; y en ocasiones se multiplican cuando no sólo se utiliza un banco emisor (aquel que respalda al importador y abona al beneficiario), sino también un banco corresponsal, al cual el emisor le transfiere el dinero, y se encarga de entregárselo al exportador, comisiones de por medio.

 

3 – La operación puede caerse por requisitos mínimos

 

Las negociaciones entre clientes y proveedores, más allá de si la operación es doméstica o internacional, puede tener cierta confianza y arreglos. Cuando a través de una carta de crédito se incluye a un banco en la operación, el marco adquiere un grado de formalidad, debiendo cumplir estrictamente con lo pautado para que todo finalice exitosamente. Por ejemplo, presentar la facturación fuera de término puede hacer que la operación se deshaga, dado el vencimiento de la carta de crédito; en el trato directo con el vendedor, los plazos pueden replantearse o tratarse más cómodamente.

 

4 – Los exportadores deben someterse aunque no estén de acuerdo

 

Si bien las condiciones suelen ser pautadas con antelación, puede exigir a los vendedores exponerse a cuestiones que no están dispuestos. Por ejemplo, a través del crédito documentario los clientes pueden incluir la revisión del estado de los productos como condición para efectuar el pago; por políticas empresariales, estatus o eventualidades, los exportadores pueden no estar de acuerdo con ella, debiendo decidir entre la aceptación forzada para llevar a cabo la operación, negociar con el importador, lo que estira los tiempos y conlleva esfuerzos, o desistir de realizarla y perder la venta.

 

Más allá de estos posibles inconvenientes, la carta de crédito es una de las herramientas más efectivas en el mercado internacional, y su adhesión es casi unánime.

 

 

Dejar comentario