Porque es importante Recompensar y Motivar a su gente

recompensaEl dinero es la peor forma de recompensa.

La teoría de Pávlov pasó de moda hace mucho tiempo. Usted no puede tratar a las personas como animales. Ellas son más inteligentes y no tardarán en encontrar la forma de derrotar al sistema y obtener la recompensa sin responder en la forma deseada.

En la terminología administrativa, los premios deberían diferenciarse de los incentivos. Un premio es, en esencia, una forma de reconocimiento con posterioridad al hecho, mientras que un incentivo es una tentación anterior al hecho.

El reconocimiento de la contribución hecha por un empleado resulta esencial y es importante que de vez en cuando se recompense una contribución excepcional. Aunque intrínsecamente no hay nada censurable en ofrecer premiaciones monetarias, se corre el riesgo de corromper el sistema de remuneración y de desmotivar a las mismas personas a quienes se desea motivar.

El Líder mantiene un gran surtido de incentivos, en su mayoría no financieras. Comienza con una sonrisa o una palmadita en la espalda. Continúa con una carta de agradecimiento o una llamada telefónica y podría terminar siendo una cena pagada por la empresa, un ramo de flores o una botella de whisky.

Una vez al año, con ocasión de un acontecimiento excepcional, podría autorizarle a alguien una breve vacación en el extranjero pagada por la empresa. Tendrá que ser excepcional, y el procederá con gran discernimiento al tomar la decisión. Se mostrará tranquilo sobre el precedente y estará seguro de que nadie lo presionará para que desista de él. (Si el invento de un empleado de reciclar desechos representó para la compañía un ahorro de medio millón, ¿sentiría usted envidia de que se le diera como recompensa un corto viaje al extranjero pagado por la compañía?)

Cuando la gente trabaja para el Líder no aspiraba recibir incentivos. La satisfacción de lograr buenos resultados es suficiente. Tiene la suficiente confianza en el Líder como para saber que cuando se esfuerza al máximo y muestra un desempeño excepcional, él la recompensará. Y lo hará. La llamará a su oficina al final de una larga y dura jornada, le ofrecerá cerveza y vino, y la premiará con una sonrisa y unas breves palabras de agradecimiento.

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Inicie su propia ceremonia de premiación. Por ejemplo, si usted dirige una oficina convoque la ceremonia para las 4:00 pm del último viernes del mes entrante. Consulte a su equipo y denle rienda suelta a su imaginación para reunir toda recompensa posible. (Por ejemplo, un premio para la persona más servicial del tercer piso, para la persona que mecanografió el mayor número de memorándums, para la persona que se quedó hasta tarde para encargarse de una urgente llamada telefónica de ultramar.)

Los premios deben tener un valor mínimo (una barra de chocolate, un estilógrafo, un frasco de aspirinas). Podría servir té, café y galletas. Procure que sea un acontecimiento divertido, y antes de finalizar, anuncie que dentro de seis meses le estará dando una recompensa a la persona que diseñe la lista de premios más original.

Si está a cargo de un equipo de conductores de camión, invítelos a una comida china el siguiente sábado en la noche, y al final de la cena pronuncie un breve discurso y recompense al conductor más perezoso con una boleta ficticia de mal estacionamiento.

 

Motivación

motivacionEl dinero, los azotes y las varitas mágicas no sirven como ayudas de motivación en la administración.

Todos sabemos que los sobornos y las amenazas pasaron de moda hace mucho tiempo. Algunas personas siguen bregando con el dinero (pensando que pueden pagarle a la gente para que trabaje más duro). Otras leen sobre las teorías X, Y, Z, la jerarquía de necesidades, el 3-D, la higiene y los sistemas de rejillas.

El Líder comienza por sí mismo. Sabe que si él mismo no está motivado, no existe probabilidad alguna de que su gente esté motivada. Sin un jefe que lo esté acosando, el trabajará con ahínco los fines de semana para cultivar hermosas rosas. Eso es automotivación.

El se motivará a sí mismo para lograr los resultados que son decisivos para la compañía. El proceso propiamente dicho, que implica lograr resultados, le proporciona una satisfacción intrínseca. La remuneración no llega a motivarlo, aunque la concibe como un instrumento útil para medir el éxito. Al Líder no lo animarán ni lo desanimarán las amenazas, las exhortaciones ni la adulación. No perderá de vista su meta, y esa será la fuente de su motivación.

El estímulo y el apoyo de su jefe le ayudarán a lograr su propósito y le proporcionarán de vez en cuando una sensación de bienestar. Le darán ánimo para seguir adelante cuando se sienta abatido. Pero ante todo está automotivado y solamente llegará a sentirse desmotivado cuando lo frenan constantemente o cuando es tratado con injusticia.

El no es diferente de su gente, y él lo sabe. La motivación de ellos se deriva de la suya. La motivación de él se manifiesta en su entusiasmo por la tarea que ha de hacerse, en su emoción por el progreso que están alcanzando, en el apoyo que le brinda a su gente.

El Líder hará todo lo posible por eliminar los factores que llevan a la desmotivación, tales como un salario inadecuado, un medio de trabajo estrecho, herramientas inadecuadas, intrigas en la empresa, una supervisión indiferente y prácticas injustas. Pero al fin de cuentas sabe que la motivación es una actitud mental positiva que no puede ser manipulada por el dinero.

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Para parecerse a un Líder, debe contar con su propia teoría de motivación y, lo que es más, debe ser capaz de ponerla en práctica. Reflexione acerca de esa teoría hoy mismo, revise sus prácticas. Pregúntese qué es lo que lo motiva a usted y luego pregúntese por qué a su gente puede motivarla algo distinto.

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