Porque debe saber escuchar y buscar consejo

saber-escucharHabiendo aprendido a hablar, ¿quién aprende a escuchar?

Las personas que no escuchan son una continua fuente de irritación. Después de haberlas escuchado hablar en forma monótona durante diez minutos, uno trata de decir algo y antes de poder completar la frase, ya están hablando de nuevo, haciendo caso omiso de lo que uno trató de decir.

Cuando el tema resulta ser de su interés, tampoco es­cuchan, sino que están sentadas en el borde de sus asientos, ansio­sas de interrumpir e interponerse, sin consideración a lo que la última persona dijo.

El Líder es un agente atento. Es lo suficientemente humilde co­mo para saber que tiene mucho que aprender de lo que los demás di­cen. En efecto, sabe que con solo escuchar cuando alguien acude a él con un problema, haciendo quizás alguna que otra pregunta, la per­sona dará a menudo con la solución a su problema.

Escucha atentamente a los miembros de su equipo, y se empeña en hacerlo, creando frecuentes oportunidades de oír lo que tienen que decir, de tomar en cuenta sus puntos de vista, de entender sus problemas. Deja que expresen su opinión primero, sin hacer co­mentario alguno hasta que tenga una idea clara de su posición.

Sabe que escuchar es un arte que requiere una gran ca­pacidad de aguante, de autocontrol, de concentración y de compren­sión. Pero sabe que la mayoría de las veces escuchar es más producti­vo que hablar.

 

aplicarhoy

Recorra las instalaciones en el día de hoy y pregunte: “¿Cómo van las cosas?” y escuche. Y si le dan una respuesta vacilante, evasiva y dis­tante, explore un poco más a fondo. Por ejemplo: “¿Qué tal le parece este nuevo sistema computarizado de suministros?” Y escuche. Apren­derá mucho.

Si alguien entra y dice: “Jefe, tengo un problema con la nueva orga­nización en la Zona C”, simplemente escuche. Al cabo de cinco minu­tos él o ella le estará contando cuál es la solución, y probablemente será mejor que la que usted habría sugerido si no hubiese escuchado.

 

Buscar Consejo

consejeroNingún gerente puede ser su propio consejero

Contemplarse el ombligo es bueno y es a veces muy necesario. Sin em­bargo, el ombligo no puede darnos el buen consejo que todos a veces necesitamos.

El objetivo de un buen consejo debe ser siempre ayudar al individuo. Siquiera una vez deben dejarse a un lado las utilidades y la empresa.

Cuando el Líder se dispone a darle recomendación a alguien, solamen­te tiene un interés: ayudarle a esa persona. Tratará de analizar el asunto desde el punto de vista de ella. Podría también tratar de averiguar có­mo lo ven los demás. Obteniendo diferentes perspectivas, el Líder procura enfocar el problema.

Habiéndolo identificado, animará a la otra persona a seguir hablan­do sobre él, inclusive a sugerir soluciones. Solo entonces dará el Líder un consejo, por si la otra persona pudiera considerarlo útil.

El Líder también pide recomendaciones con frecuencia. Acudirá a su jefe en busca de gula y orientación. Habrá uno o dos colegas cuyo consejo aprecia enormemente.

El Líder también acepta críticas de sus subalternos, pues sabe que en muchas áreas tienen mejor criterio, mejor discernimiento y más experiencia en el tipo de problema para cuya solución necesita ayuda.

 

aplicarhoy

Programe una serie de reuniones con los individuos que usted conoce en su área (no solamente con sus subalternos directos). El propósito de la reunión es enfocar los intereses específicos de cada individuo (in­tereses profesionales, intereses relacionados con su cargo actual, etc.).

Prepárese cuidadosamente para cada reunión. Piense solamente en la persona a quien va a aconsejar y trate de identificar sus necesida­des específicas y áreas de problema. En la reunión, relájese y sea tan afable e informal como le sea posible. Debe tratar de crear un ambien­te constructivo. Está ahí para ayudarle. Nada de lo que ella le diga debe usarse como evidencia en su contra.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *