Objetivos Empresariales

objetivos empresarialesCuando nace una organización existen diferentes elementos que tener en cuenta pero lo principal son los objetivos empresariales porque son los que darán la pauta para la planificación y el rumbo que se desea tomar.

Se habla de objetivos empresariales cuando nos referimos al lugar a donde quiere llegar la compañía, y al igual que como sucede en nuestra vida personal, una empresa debe tener una meta general y diferentes intermedias y para cada área que la integra.

Y si bien cada firma deberá elegir los objetivos empresariales que le convengan y desee conseguir, los profesionales de la administración y creación de emprendimientos coinciden que hay algunos conceptos que deben tener en cuenta para establecer expectativas reales.

Podremos comenzar diciendo que desde un punto de vista externo, una organización tiene como objetivo empresarial ineludible el de ofrecer o proveer a la sociedad de algo que esta necesita o quiere, pero además, será un medio y un fin para cubrir las necesidades de empleo, de satisfacción personal y de incremento de beneficios para los integrantes de la empresa y para quienes le compran o utilizan sus servicios.

Luego, será interesante indagar hacia adentro, es decir, los que se fijará la compañía para funcionar. Para esto, será necesario que los dueños o gerentes generales establezcan metas al que deberá apuntar toda la compañía, y luego en relación a este, los directivos de las diferentes áreas tendrán que establecer los que le son propios y así, bajando por el organigrama, cada integrante de la organización deberá tener su propio objetivo pero relacionado y dependiente a cumplir el principal de la empresa.

Al momento de elegir el objetivo empresarial general, es decir el de toda la compañía, los responsables de la tarea deberán tener en cuenta que:

  • Tendrá que ser acorde al tamaño o injerencia de la organización en la sociedad: no es lo mismo una pyme  que una multinacional.
  • Qué situaciones y condiciones sociales, económicas y tecnológicas tiene a su alcance y se priorizan en la sociedad en la que trabaja. Tendrá que establecer acorde al lugar, el tiempo y las herramientas con las que cuenta al momento de iniciarse. Para lograr esto, será bueno analizar qué es lo que se desea y qué se tiene en la sociedad para conseguirlo.

Pero también, al punto anterior, se deben conocer lo mismo pero hacia adentro, y para esto se utiliza el bien conocido análisis FODA que se refiere a identificar de forma concreta y breve las Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas a las que se enfrenta la empresa en su tarea diaria. Y del análisis de estos elementos se podrá determinar si la meta elegida es realizable y oportuno o se deben cambiar algunos planes para que la firma logre adaptarse a la situación real, y no se base solamente en ideales que no siempre pueden alcanzarse.

Una vez determinada la realidad, las necesidades y las posibilidades se podrán elegir los objetivos empresariales para todos los niveles, pero será fundamental ponerlos por escrito para mantenerlos siempre presentes en el funcionamiento diario y poder completar análisis periódicos que nos indiquen si las circunstancias han cambiado y es necesario modificar todos o algunos de los elegidos.

Dijimos que las circunstancias pueden cambiar, y nos referimos a las sociales, económicas y ambientales del lugar donde la compañía funciona pero también a la situación interna de la empresa. Por ejemplo: una crisis económica que cambie las reglas con las que se inició la tarea, respecto a las circunstancias que pueden cambiar fuera de la firma; o al cambio de dueño, en el caso de las circunstancias internas.

Pero la evaluación de los objetivos empresariales no puede hacerse de cualquier modo ni en cualquier momento. Serán quienes establezcan el general los que sabrán determinar cuándo y cómo se hará el análisis de continuidad o necesidad de cambio, pero si no sabe con seguridad cómo o cuándo hacerlos, existen profesionales de consultoría quienes podrán interferir para enseñarnos o realizarlos.

Entonces, para que la gerencia de la compañía establezca los objetivos empresariales generales deberá definir claramente cuáles son y cómo se hará para cumplirlos, armando un plan donde existan prioridades y consecuentes que luego servirán para evaluar y dirigir las acciones de las otras áreas, pero también para evaluar los logros alcanzados.

La planeación estratégica bien realizada dará las bases de solvencia y realidad a los objetivos y así serán más fáciles de cumplir. Si los presentados son sólo teóricos o ideales, quienes deban realizar las acciones para cumplirlos no tendrán la motivación, las herramientas y la orientación necesaria.

Como dijimos, si fueron bien planificados, si es necesario cambiarlos se sabrá qué detalles o estrategias específicas son las que no funcionan, y cuáles son los referentes o estándares con los cuales compararlas para determinar su modificación.

Los gerentes podrán determinar qué es lo importante para fijar las metas, pensando en el cliente o servicio de la organización, buscando entonces obtener el máximo beneficio de esta relación. O podrá tener un objetivo personal, particular que impondrá a la organización y esta responderá a cambio del pago mensual de su actividad.

Entre las desventajas que tiene este estilo de búsqueda, se puede destacar que en el primer caso el entorno en el que se basa para establecerlo puede cambiar y cambia sin aviso o tiempo para adaptar el objetivo; y que los colaboradores o trabajadores no compartirán el beneficio, haciendo en ambos casos más complejo el análisis de los logros y la realidad o razonabilidad de las metas.

Entonces, para que saber si los elegidos son correctos se deberá evaluar si:

  • Se pueden medir: tendrán el detalle suficiente como para que cualquier persona pueda evaluar si se cumplieron revisando la realidad, por ejemplo, uno no medible es: aumentar las ventas, esto es un ideal, un deseo, pero se transforma en meta cuando se establece: aumentar un 10% las ventas totales en el plazo de 35 días.
  • Se puede alcanzar: esto se relaciona directamente con la posibilidad de logar o no el objetivo. Siguiendo con el ejemplo anterior, si no hay personal o producción suficiente para lograr el incremento del 10% de las ventas, el objetivo pierde realidad, es decir no podrá ser alcanzado por mucho que se intente. Al establecer esta meta los responsables deberán conocer los procesos desde la producción hasta la venta para entender si los plazos y cantidades son posibles o no.
  • Se pueden realizar: a diferencia de la pauta anterior, esta se refiere a la disponibilidad del afuera, es decir, será más complejo aumentar las ventas de helado durante el invierno porque no habrá clientes disponibles, o por ejemplo, incrementar la cantidad de empleados si no existe gente capacitada para cubrir los puestos.
  • Son coherentes: como dijimos, una compañía dispone de varios niveles de planificación y cada uno de ellos debe ser coherente con el general y con el del área que influye en sus actividades. Para esto, cada plan debe revisar su coherencia respecto a la cultura y las políticas de la firma.
  • Son desafiantes: esta es quizás la parte más compleja de lograr al momento de elegir los objetivos empresariales. Los responsables deberán comprender las necesidades y capacidades de sus colaboradores para establecer sobre ellos objetivos que signifiquen un esfuerzo, un reto, un desafío. Si se imponen siempre metas que se lograrán indistintamente, por ejemplo: vender; producir toda la semana; no comprar gastando más de tal cantidad de dinero; los responsables de hacer esas tareas sentirán que su función está estancada. En cambio, si se les ofrece un incentivo que los incite a mejorar o modificar su actitud actual se verán entusiasmados, por ejemplo: vender 3 productos más que el mes pasado; producir en menor tiempo la misma cantidad de piezas o; conseguir mejores precios de 3 proveedores diferentes. Pero, también en este punto es importante que no sean ni muy complejos de lograr ni demasiado sencillos, porque si son fáciles tendrán el mismo resultado que si no existieran. Una buena decisión es ir incrementando la dificultad a medida que se realizan.

Sabiendo esto, la gerencia y cada área serán capaces de establecer planes a largo, mediano y corto plazo que mejor sirvan a la organización. Siendo los a largo plazo los que se relacionan con la estrategia y el rumbo que se quiere para la organización, y que tienen un plazo para cumplirse de por lo menos 3 años, y que además están compuestos por las metas de mediano y corto plazo.

Los de mediano plazos son los que impondrá cada área de la compañía, son la táctica para lograr el plan estratégico y también pueden evaluarse en años o más de 6 meses, porque para cumplirlos será necesario crear a corto plazo.

Estos últimos, son los objetivos empresariales que se refieren a la operación, aquí es cuando se hacen las cosas para cumplir con cada uno de los anteriores y para eso, por ejemplo se pondrán metas que se podrán evaluar o medir en meses o semanas.

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