Normativa de franquicias en España

españaActualmente el mercado en España está en crecimiento moderado, aunque se suman con mayor frecuencia las fábricas que prefieren este sistema para llegar a los clientes. Esto además de movilizar de forma radical al mercado, se transforma en un elemento de filtro al momento de elegir el perfil del inversor.

Desde hace más de 10 años la normativa de franquicias en España y el resto de la Comunidad Europea, se ha tomado más enserio ya que se ha comprendido la excelente oportunidad de negocios que representa el sistema, tanto para una empresa que desea expandirse pero no cuenta con la infraestructura necesaria para iniciar locales propios, como para los pequeños y medianos empresarios o para los inversionistas independientes que desean iniciar un negocio minimizando los riesgos.

De cualquier forma, la normativa en España está bien estipulada con leyes precisas que regulan tanto el comercio interno como el externo y que se acoplan a las normativas vigentes de trabajo, la legislación nacional y otros códigos de civiles y de comercio que también incluyen al Mercado Común Europeo.

Por ejemplo la ley que se debe tener en cuenta al momento de iniciar o comprar una franquicia es la Ley 7/1996 de Ordenación del Comercio Minorista, que en su artículo 26, apartado 2 estipula un plazo máximo de 3 meses para informar al Registro de Franquiciadores para que se apliquen las administraciones competentes y se coordine con el Registro del Estado. Este mismo artículo en su apartado tercero, estipula qué información deberá otorgar la empresa al inversor para este pueda elegir incorporarse o no a la marca, esto entre otras mínimas condiciones para ceder la concesion..

De esta manera,  la normativa queda estipulada en esta ley que depende directamente dentro del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, de la Dirección General de Política Comercial.

Habiendo normatizado de esta manera este tipo de conceciones, este país se asegura mantener un registro actualizado de las empresas en buena situación, se ahorra pasos innecesarios a la hora de relacionar las situaciones reales con las leyes preestablecidas y da un marco sólido y confiable tanto a los empresarios que generan el sistema como a los inversionistas que se interesan en el rubro, sin importar la capacidad financiera que exija el negocio.

Como dijimos se anexa a la normativa en España, todos los otros códigos que regulan el comercio, las asociaciones civiles y las situaciones de los trabajadores tanto para el país como para las comunidades autónomas y el resto de la Unión Europea, que para las relaciones comerciales también tiene sus propias reglamentaciones, que completan las normativas vigentes en cada país.

Luego de conocer la legislación, es preciso prestar mucha atención al Código Deontológico Europeo que se podría decir es el manual de buenas costumbres del continente. Si bien no es una normativa jurídica, fue realizado reuniendo experiencias de personas que trabajan en franquicias, que las han vendido o que las han comprado, por esto es un excelente referente a la hora de solucionar posibles conflictos o para asegurarnos las mejores relaciones entre las partes interesadas.

Entre otros datos interesantes, en este código están explicadas de forma concreta y sencilla las obligaciones de ambas partes, incluso las formas más efectivas para elegir inversores y los infaltables en un contrato de este tipo.

En la Comunidad Europea, la Federación Europea de Franquicias es la que ha escrito, en el año 1991, este manual de consulta ineludible para todos los inversionistas y empresarios. Especialmente en España, es la Asociación Española quien lo adopta y defiende, exigiendo a todos los interesados en invertir sean españoles o extranjeros.

En conclusión, si bien actualmente el mercado mundial no se encuentra en su mejor momento, la franquicia continúa siendo (y quizás ahora más) una forma segura y rentable de invertir. Pero es preciso que se conozcan a fondo la normativa en España para que el negocio sea ventajoso, rentable y atractivo para ambas partes, y que logre el objetivo común de hacer crecer la marca, posicionándola en el país o fuera de él pero manteniendo la calidad y eso que la hace diferente, valiosa.

Para el inversor, al momento de elegir una firma tiene que asegurarse que se encuentra registrada en las asociaciones correspondientes y que cumple con lo estipulado por la ley.

Para el dueño de empresa, debe estar seguro de registrarse en las asociaciones para no emprender en soledad el arduo camino de convertir su marca en franquicia, y para asegurase que al momento de hacer el contrato tendrá el respaldo legal para hacerlo. En especial si es una empresa extranjera que desea posicionarse en el país.

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