Negocios Lucrativos

negocios lucrativosSi bien la búsqueda de negocios lucrativos constituye una constante para el ánimo de superación, estabilidad y mejoramiento de la calidad de vida de quien la encara, debemos diferenciar entre los  tradicionalmente históricos (muchos de los cuales, hoy ya no lo serían tanto) y aquellos negocios lucrativos que actualmente generan beneficios, y cuyas experiencias y resultados exitosos resultan recientes, fácilmente comprobables y cuantificables.

En efecto, en períodos de crisis como los recientes y a partir del devenir natural y propio de los tiempos, muchos de los negocios que a la luz de la historia han enriquecido a muchos emprendedores y sobrevivido durante décadas, es posible que bajo las difíciles circunstancias económicas actuales no lo sean tanto; razón por la cual nos circunscribiremos únicamente a aquellos emprendimientos que hoy por hoy resultan lucrativos, de acuerdo a experiencias recientes y de conformidad con la naturaleza y complejidad del mercado comercial que nos toca vivir en la actualidad, a lo largo del vasto y disímil orbe.

 

Compra-venta de oro y antigüedades

vender oro

Un proyecto altamente lucrativo, que lo ha sido históricamente y que posee la particularidad de dejar buenos dividendos, tanto en épocas de bonanza económica, como durante las crisis financieras más agudas, sin dudas que se refiere a la compra-venta de oro y otros metales preciosos y de interés comercial, así como de pequeñas piezas de valor en tanto antigüedad, cuyo máximo potencial lucrativo consiste en la enorme diferencia que realizan quienes compran dichos bienes a particulares urgidos de dinero fresco, para luego revenderlos vía internet o a un selecto grupo de consumidores habituales y de muy alto nivel adquisitivo, desde luego a un precio cientos de veces más alto que el de compra original y en definitiva, mucho más ajustado al valor real de la pieza en cuestión.

Unido a este tipo se hallan también las denominadas “casas de empeño”, donde la necesidad de quienes se acercan a transformar en billetes sus recuerdos y pertenencias más entrañables, se convierte en una desesperación de tipo extrema, que profundiza la brecha entre lo que paga la “casa de empeño” y aquello que verdaderamente cuesta la pieza que se les ofrece, generando de manera dolorosamente lógica, niveles de ganancias mucho más altos y volúmenes de ingresos futuros más importantes, al momento de la reventa por las vías referidas párrafo mediante.

 

El “bajo precio” como negocio lucrativo

bajo costo

Sin dudas que los servicios o productos de “bajo costo” o “low cost”, como lo llaman los gurúes económicos anglosajones, constituyen una suerte de “vedettes” a la hora de la búsqueda de nuevos y mejores negocios lucrativos, máxime en épocas como las actuales, donde cada billete es cuidado por los consumidores y recién invertido ante la garantía de la mejor relación costo-beneficio.

En efecto, en los últimos años se han visto multiplicarse los comercios, en los cuales nuevos emprendedores o firmas ya consolidadas, en procura de más y mejores utilidades, se dedican a la compra de productos a bajo costo, en cantidades mayoristas, a proveedores o fábricas de mediana importancia, para más tarde revender dichos productos al precio más bajo posible (aún más módico que el del propio fabricante, si es que el mismo también se encarga de comercializarlo), merced a una reducción sustancial en los márgenes de ganancia per cápita.

En este punto, muchos se preguntarán, ¿que tan lucrativo puede resultar el negocio del “bajo costo”, si para ponerlo en práctica necesitamos una reducción tan drástica de nuestros ingresos por pieza vendida?. Pues bien, ocurre que los mayores flujos de ganancias estarán atados a las magnitudes de venta, esto es, que aquello que resignamos en la “pieza” individual, lo recuperaremos y multiplicaremos con la comercialización masiva de nuestros productos a “bajo costo”, para lo cual hemos adquirido suficientes cantidades a precios de fabricante, para obtener la diferencia deseada al liquidar el stock bajo “low cost”.

 

La “industria” del turismo

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Si de negocios lucrativos se trata, la “industria sin chimenea” del turismo, es una de las pocas que han sabido adaptarse para sobrevivir a los tiempos, las crisis y los cambios de hábitos de consumo, ofreciendo en la actualidad nuevas tendencias en materia de esparcimiento, algunas de ellas impensadas un par de décadas atrás.

El “enoturismo”, por ejemplo, apunta a captar fundamentalmente a los turistas extranjeros, seducidos por conocer las regiones vitivinícolas de los países productores, a la largo del mundo, para reseñar la “cultura del vino”, el recorrido productivo hasta la mesa familiar y las características y particularidades de cada comarca rica en vides; emparentadas desde la variedad y oferta de cepas, pasando por la historia de las bodegas y sus estrategias de marketing a lo largo de los años, hasta las peculiares incidencias de la geografía local y la riqueza mineral de los suelos, para lograr el “bouquet” particular y tan tradicional de cada botella, según la variedad y la región donde se cosecha la uva.

Otra forma de turismo muy lucrativa, en especial durante los últimos años, ha resultado el relacionado con el consumo gay de enorme auge en la actual década y de gran poder adquisitivo.

En efecto, en la actualidad, importantes capitales del mundo reciben año a año grandes contingentes de gays seducidos por programas especiales para ellos, consistentes en recorridas y circuitos particulares, donde el cartel de “gay friendly” resalta en los portales de hostales, bares, restaurantes, cines, teatros, librerías y toda una gama inacabable de rubros, que han encontrado en dichos contingentes una fuente de ingresos varias veces millonaria.

Ocurre que, en general, el prototipo del turista gay se caracteriza por contar con un alto poder adquisitivo y, al mismo tiempo, viajar mayormente solo o en pareja, es decir, sin grandes familias que restrinjan su flujo de gastos y gustos, que para beneplácito de los comerciantes y agencias de turismo del mundo, suele ser generoso y cada año en aumento.

El último de los grandes relacionados con la “industria” del turismo, tiene que ver con el denominado “turismo de negocios”, donde los empresarios de mayor envergadura y de más alto nivel económico y financiero, realizan viajes de negocios colectivos y programados por agencias de turismo en múltiples partes del mundo, a fin de tomar contacto con pares de otras latitudes, para compartir experiencias, interiorizarse sobre nuevos procesos productivos y ganar contactos internacionales que, en el corto o mediano plazo, redundarán en nuevos mercados y nuevos clientes fronteras afuera.

 

El alquiler de ropa

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Si habíamos advertido que las “casas de empeño” han existido siempre, pero fundamentalmente han florecido a caballo de las sucesivas crisis, los comercios de alquiler de ropa constituyen otro claro ejemplo de negocios lucrativos, que han sobrevivido y lo seguirán haciendo, pero que indudablemente multiplican sus utilidades en tiempos social y económicamente difíciles.

Así las cosas, locales de alquiler de trajes de novia, vestidos de comunión o trajes de fiesta y smokings para ocasiones especiales, suelen ser las salidas buscadas por muchas parejas y familias por estos días, en que dichas prendas se tornan de muy alto costo para su compra definitiva, más si tenemos en cuenta que, en muchos de esos casos, los mismos trajes serán utilizados para esa única ocasión o su uso futuro, en definitiva, no justifica su desmedida inversión.

Emparentado con este tipo de emprendimientos podemos agregar a las empresas de catering, que ofrecen sus servicios de comida y personal especializado, con destino a bodas y demás ocasiones especiales. Al mismo tiempo, algunas de estas mismas compañías o en asociación con terceros, proveen también todo lo necesario para la organización de tales eventos sociales, desde facilitar el material técnico y el personal idóneo para el entretenimiento y la diversión durante la fiesta (sonido, luces, espectáculos, DJ’s, moderación, etc), hasta el alquiler de la vajillas, mantelería y blanquería necesarias para pasar una velada inolvidable, al precio más bajo posible.

 

“A mal tiempo, buena cara”

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Nuestro último modelo de negocio lucrativo, tiene que ver con el cuidado de la salud y el cuerpo, que a contramano de muchas creencias, florecen y persisten como alternativa viable, aún en las condiciones sociales y económicas más críticas.

Los gimnasios y spa, los institutos de belleza integral y los productos que procuran una mejora en la nutrición y los hábitos de consumo de los clientes, hombres y mujeres, perduran y ofrecen ganancias aún en malas épocas, máxime si van acompañados de promociones y descuentos, que permitan a sus potenciales clientes acceder a más y mejores beneficios, a un costo similar al básico.

Ocurre que, en definitiva, cuando los tiempos apremian y la competencia laboral y comercial se torna despiadada, un oportuno relax y un rostro saludable y un cuerpo bien nutrido, robustecen la confianza de los consumidores, para enfrentar los desafíos de una sociedad cada vez más competitiva y demandante de triunfadores, tanto por dentro como por fuera.

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