Mejore el clima laboral de su empresa con estas 2 claves

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El gerente que se abre es el gerente que despeja el camino hacia la solución del problema.

El Líder es abierto con su gente, su jefe, sus colegas y su equipo inmediato.

Él sabe que cuanto más se “encierre” menos confianza le tendrán las personas. Al Líder le encanta exponer los problemas en lugar de sos­layarlos. A menudo el problema es nada más que una sensación mo­lesta que tiene él con respecto a algo o a alguien.

Si se siente molesto por el modo en que Anita Méndez ha estado desempeñando su trabajo, se abrirá y le dirá justamente eso. “Quiero ser franco y honesto contigo, Anita: me siento molesto por la forma como marchan las cosas en este momento”. Tratará de explicarle las razones.

Si está decepcionado por la falta de progreso en los trabajos de ins­talación de una nueva unidad de lavado en el Compartimiento 3, será abierto con su equipo.

El proceso de abrirse con su gente revela las emociones del Líder. Muestra que en lo referente a emoción e intelecto, él no es todo intelecto; que en lo referente a corazón y mente, no es todo mente. Al revelar sus sentimientos, abre su corazón y muestra cier­to grado de emoción.

Se abre, no para quejarse, no para minar la confianza que le tiene su gente, no para desilusionarla. Se abre con su personal porque quiere ayudarlos.

También sabe que si se abre con su personal, que si le cuen­ta cómo se siente, mayor será la probabilidad de que su gente se abra con él.

Al abrirse, descubre los problemas con rapidez y les da solución.

 

aplicarhoy

Aparte treinta minutos a la hora del café y haga pasar a dos miembros de su equipo. Abrase con ellos respecto a las preocupaciones de us­ted, respecto a uno o dos problemas que le preocupen, respecto a có­mo piensa que están progresando las cosas. Busque su consejo y ayuda.

Anímelos a que sean abiertos con usted sobre lo que opinan acerca de ciertas cosas.

Su relación con ellos mejorará y es posible que usted encuentre el camino para solucionar ese problema que lo tiene molesto.

 

Puertas abiertas

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Existe solamente una interpretación de una política de puertas abiertas: cualquier empleado puede entrar por ahí cuando no se encuentre cerrada.

Una política de puertas abiertas no significa que siempre tenga que estar disponible. No significa que solo sus empleados inmediatos pue­den pasar cuando esté abierta.

Significa que, cuando está abierta, toda persona que trabaje en su división, departamento o sección puede entrar y verlo a usted. No ha­brá secretaria alguna que impida la entrada, que cree obstáculos si un empleado trata de verlo por cinco minutos.

Cuando su oficina se encuentra literalmente abierta, el Líder le dará una calurosa bienvenida a toda persona que quiera verlo, sea cual fuere el propósito. Si no quiere ver a nadie, cerrará la puerta. Si el tiene una reunión confidencial, cerrará la oficina. Si de­sea hacer unas cuantas llamadas telefónicas o examinar unos docu­mentos urgentes sin ser molestado, procederá de igual manera.

Sin embargo, tratará de mantener la puerta abierta to­do el tiempo que le sea posible. Le prohibirá a su secretaria que ‘reser­ve’ más del 60% de su agenda. Mantendrá ese 40% disponible para las puertas abiertas o para recorrer las instalaciones. Cuando está sen­tado en su escritorio, usará el tiempo en forma provechosa leyendo los emails, poniéndose al día en materia de lectura, o haciendo una o dos llamadas telefónicas. Si un empleado de Contabilidad, se asoma, él la invitará a pasar con un gesto amable y le concederá unos cuantos minutos.

Aunque se mantiene disponible con mucha frecuen­cia, no habrá cosa alguna que pueda socavar la autoridad de sus trabajadores inmediatos. No habrá problema porque los miembros de su equipo inmediato estimulen a su personal más novato a subir y ver al Líder de vez en cuando para informarle acerca del progreso que están haciendo, para discutir asuntos y problemas con él.

Desde el punto de vista del Líder y de su equipo, la visibilidad hacia arriba, hacia abajo y a lo largo y ancho de la organización es bien recibida y no interfiere la responsabilidad jerárquica.

 

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Abra su puerta hoy al menos durante dos horas. Dele instrucciones a su secretaria para que no ponga objeciones cuando alguien entre. Si nadie entra es porque usted no es un Líder y la gente no está acos­tumbrada a ir a verlo.

En tal caso, sería prudente que usted hiciera co­rrer la voz de que se encuentra disponible y que lo dice en serio. Haga subir a una o dos personas (que no sean sus empleados inme­diatos) para tener una charla con ellas. Hágales saber, tanto a esas personas como a todos los demás, que su puerta se encuentra abierta con frecuencia.

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