Lo que ningún experto te dice sobre el liderazgo

dolorUsted no puede evitar que el temor sea una fuerza motivadora, pero debe aprovecharse de él.

Administrar mediante el temor tiene algo de orwelliano. Nadie debe dirigir por medio del mismo. No obstante, con frecuencia existe en la administración.

Algunos temerán que el gerente sea arbitrario, injusto o totalmente insensible en las decisiones que toma acerca de ellos. Otros podrían temer que la compañía quebrara, que sus puestos se vieran amenazados. Luz Rengifo podría temer que por su relación con el jefe, que no es nada cordial, su sueldo y su carrera profesional pudieran sufrir. Inclusive podría temer que la despidieran.

El Líder es sensible a los problemas de su gente. Mientras sea posible, tratará de tranquilizarla. Lo que nunca hará es explotar estos temores. Jamás amenazará a su gente o, por decirlo lisa y llanamente, no les infundirá el temor de Dios.

Si existe el miedo de que un cliente clave pudiera cambiarse a un competidor, el admitirá eso y tratará de tranquilizar a su personal en el sentido de que la compañía está haciendo todo lo posible por remediar la situación.

Está consciente del hecho de que el miedo se origina a menudo en la ignorancia, la especulación, los chismes y los prejuicios. Trata de vencer esos desafíos, presentándole a su gente los hechos de la mejor manera y en cuanto le sea posible.

Cuando un Líder tenga la sensación de que existen inconvenientes personales entre sus trabajadores (por ejemplo, Marcela Posada teme el comportamiento violento y agresivo de Rodrigo Silva), tratará de remediar la situación en forma discreta, dándole a Marcela consejos respecto a la forma como debe manejar a Rodrigo, tomando a éste aparte y amonestándolo por su comportamiento.

Pero siempre existirá cierta medida de miedo, la cual no debe suprimirse. El le dirá a su grupo: “No lo duden, si no rinden tomaré acción”. Los empleados deben tener temor de quebrantar el reglamento de la compañía, de abusar de sus colegas, de no esforzarse al máximo en bien de la empresa.

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Dé un paseo con su especialista en relaciones laborales después del almuerzo. (Primero invítelo a almorzar.) Pregúntele qué es, en su concepto, lo que su gente más teme en el trabajo. Continúe preguntando y explorando y trate de descubrir tantos miedos como sea posible. Hable luego con uno o dos miembros de su equipo sobre estos desafíos. Modifique la lista según sea necesario y separe los problemas en “los que tienen arreglo” y “los que no pueden evitarse”.

Déle prioridad a corregir los primeros. Así, trabajará su personal con mayor eficacia.

 

Dolor

temores

Sin dolor no hay placer en la administración

Las cosas no son fáciles en la administración. Por cada decisión satisfactoria que tome, siempre parece haber una decisión igualmente dolorosa.

En un hostil mundo competitivo usted puede esforzarse al máximo y, sin embargo, no lograr desempeñarse suficientemente bien, sea como empresa, como gerente o como ejecutivo joven.

El Líder no se deleita tomando decisiones dolorosas, pero al menos las tomará. Los gerentes más débiles suelen eludirlas.

Con solo observar las tendencias de mercado y la baja en las cifras, el Líder sabrá que es necesario hacer economías. Explorará toda forma posible de evitar la clase de economías que ejercen un efecto adverso sobre su gente. Pero al final tomará la dolorosa decisión de que es necesario hacer despidos.

Observará al pobre Tomás Reyes, que simplemente no ha sido capaz de desempeñarse como gerente de Control de Calidad, a pesar de toda la ayuda, consejo y estímulo que le fueron brindados. Al final, el decidirá en forma bastante renuente que Tomás Reyes tendrá que ser removido de su puesto.

Al Líder le apena traer a discusión el tema del desempeño deficiente con un miembro leal de su equipo, pero lo hará. Le apena tener que rechazar nueve excelentes candidatos para una posición clave (cuando el décimo era solo marginalmente mejor), pero lo hará. Le aflige discutir con su jefe y tener que aceptar una decisión descabellada, pero lo hará.

Al final, el Líder siempre optará por la decisión dolorosa en vez de eludir el problema.

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Cierre la puerta. Pídale a su secretaría que no lo interrumpa durante media hora. Haga una revisión critica de todas esas situaciones que hay a su alrededor. Sea honesto. ¿Está eludiendo tomar alguna decisión? Acepte el dolor y tómela.

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