Liderazgo: Algunas nociones básicas que debes aprender

No hay reto igual al de la gerencia.

Escalar el Everest, volar a la luna o escribir libros que se venden por millones no son retos mayores que el de la gerencia. En realidad, son de gerencia. Nadie es capaz de escalar el Everest, llegar a la luna o publicar un libro por si mismo. El reto es el proceso propiamente dicho que conduce al logro de los resultados deseados.

La parte fisica (equipos, etc.) es relativamente sencilla. Al líder, el desafío le presenta dos aspectos. El primero es hallar la oportunidad de lograr algo. El segundo, mucho más importante, es aplicar sus habilidades propias al desarrollo de un equipo humano de primera para explotar dicha oportunidad.

Los desafíos no se presentan todos los días, nunca son cosa de rutina. Pueden ser una baja en las ventas, o un nuevo producto competitivo, o la repentina renuncia de un funcionario clave. Puede ser la introducción de un nuevo sistema de correo electrónico, o un pedido urgente de su cliente más grande.

Al Líder le encantan los retos, se posesiona de ellos como si fueran oro en polvo, se aprovecha de ellos como una oportunidad para promover la motivación de su equipo, para activar su adrenalina, para darles estímulo. Si ello significa trabajar 18 horas sin parar, él estará allí con ellos — enfrentándose al desafío junto a ellos, trabajando 18 horas sin parar.

Prospera con el desafío, al igual que su equipo. Y como resultado, los retos tienden a buscarlo. La gente parece saberlo.

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Reúna a los miembros de su equipo a la hora del almuerzo y pregúnteles qué cosa representa un reto para ellos. Pregúnteles también cuál es, en su concepto, el mayor desafío que habrán de enfrentar durante los meses venideros.

Hable con ellos sobre cómo habrán de enfrentar dicho problema.

Después de haberlo hecho se sentirá mucho mejor, y ellos también. Ese es el reto!

 

Exteriorizar una imágen fuerte

El carácter del gerente está reflejado en el de su equipo.

Una persona sin carácter es una persona descolorida. Es aquella que carece de personalidad, de vida, de emociones, de intereses, de energía.

He conocido gerentes sin personalidad que permanecían día tras día estacionarios, moviendo papeles de un lado para otro, esperando que los problemas llegaran a sus escritorios y desviándolos luego hacia otros. Si tales gerentes tienen algo de personalidad, es tan solo para quejarse y lamentarse y criticar a los demás: a sus jefes, a sus colegas e inclusive a sus subalternos.

Un gerente sin personalidad es un individuo extremadamente negativo. El Líder que tiene, es un tipo original. Se manifiesta en la forma de tratar a la gente, a su jefe, a su personal, a sus colegas. Se manifiesta en la forma de manejar las situaciones y los problemas que se le presentan. Se manifiesta en las pequeñas excentricidades que hacen que la gente lo quiera. Su carácter le da vida a cada una de sus jornadas de trabajo.

El color del Líder se transparenta. El lleva una marca distintiva que la gente ve y comenta. “Una cosa que usted debe aprender cuando trabaja con José”, le dirá la gente a un nuevo miembro de su equipo refiriéndose a su Líder, “es a mantenerse alejado de él los lunes por la mañana; es la única hora en que le hablará mordazmente. Véalo siempre después del almuerzo si necesita pedirle algo”. En otro departamento le podrían decir: “Le contaré algo de Frank: es un estupendo jefe, pero no llegará a conocerlo hasta que haya tenido con él su primer enfrentamiento serio. Esté preparado, será toda una experiencia, pero después de eso él le brindará su confianza y su apoyo en forma total.

El carácter del Líder se verá reflejado en el de los miembros de su equipo porque serán el reflejo de sus valores, de sus creencias. Lo que es importante para él será importante para ellos.

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Anote estas palabras en la parte posterior de su agenda: “De hoy en adelante jamás hablaré mal de persona alguna: jefe, altos ejecutivos, presidente, subalterno, colega o conocido”.

Reflexione luego acerca de cómo desarrollar su propio carácter y el de su equipo. Para ser un Líder, su personalidad debe tener una nota que lo distinga. ¿Cuál es?

Verifíquela. Confíe en su gerente de personal y pídale ayuda e información sobre qué piensa la gente acerca de la forma de ser de usted.

 

Destitución

La destitución es el reconocimiento del fracaso de la compañía.

La destitución es un asunto serio. Puede destruir a la gente.

El Líder actuará con gran cautela antes de que se adopte cualquier decisión de despido. Se asegurará de que se hayan seguido todos los procedimientos de advertencia indicados y de que la persona haya tenido una amplia oportunidad de mejorar. Le dará la oportunidad de exponer sus argumentos y velará por que sus intereses estén representados en forma apropiada.

Ante todo, el Líder será riguroso en cerciorarse de que el despido sea justo y se maneje de tal modo que preserve la dignidad de la persona y reduzca su desprestigio al mínimo. Será extremadamente compasivo en su enfoque, puesto que sabe que allá en sus casas las familias llorarán y los niños se refugiarán en un silencio de inseguridad e incomprensión.

El despedir personal causa zozobra y angustia y, lo que es aún más importante, con frecuencia es innecesario, si no injusto.

Como un proceso de rechazo social, destruye con frecuencia los últimos vestigios de la fe interior, de la dignidad y el orgullo que una persona pudiera tener.

El Líder hará cuanto esté en sus manos para evitarlo. Pero sí despedirá. Despedirá a las personas que cometan hurtos, que sean violentas, que engañen a la empresa (y por ende a su gente). Despedirá a quienes nunca cumplen su tarea, a pesar de que se les hayan dado miles de oportunidades para mejorar su desempeño. Recurrirá al mismo cuando no haya trabajo que hacer. Pero siempre buscará una salida, una forma de evitar hechar personal. Podría significar un descenso en el empleo o el traslado a otro departamento.

Sabe que cuando la empresa contrata personal celebra un compromiso con él. Hará todo lo posible por cumplirlo. Hechar gente significa haber fracasado en el cumplimiento de ese compromiso, de parte y parte.

No tolerará gerentes incompetentes en su equipo, ni tampoco tolerará gerentes que no afronten situaciones de despido potencial.

El dar de baja personas constituye un fracaso de parte de la empresa, pero lamentablemente los fracasos no dejan de presentarse de vez en cuando.

LO QUE DEBE HACER HOY

Grábeselo en la mente. La próxima vez que tenga que afrontar una situación potencial de baja, no eluda el problema; más bien trate de evitar el despido. Recuerde que, sea cual fuere la persona, es un ser humano con una familia y un prestigio que mantener. Asi que aguarde, concédale un poco más de tiempo al asunto, considérelo con sumo cuidado, consulte con su jefe y con su especialista en asuntos laborales. Después reflexione otro poco. Pero finalmente debe tomar una decisión. Si la respuesta es el despido, sea escrupuloso y manéjelo con dignidad y compasión.

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