La publicidad como forma de comunicación

La publicidad es una forma indirecta de persuasión, basada en reclamos emocionales sobre los beneficios del producto, diseñados para crear una impresión intelectual favorable que desplace la mente hacia la compra. La importancia percibida del producto se forma en el momento actual, no a partir de la interpretación de las características inherentes al producto o servicio sino también de las emociones contagiadas por la publicidad y diseñadas por el anunciante.

La implicación y el interés son el número de referencias personales que el espectador establece entre su propia vida y el estímulo publicitario. Los esfuerzos individuales se refuerzan mutuamente dando como resultado un mayor efecto que el conseguido si cada área hubiese seleccionado sus propios objetivos y elegido sus propias estrategias de mensaje.

Los individuos implicados desean desarrollar pensamientos y emociones en cada exposición y desean llevar a cabo el esfuerzo cognitivo necesario para analizar, evaluar y relacionar el mensaje con conocimientos y experiencias acumuladas.

Esta forma de comunicación a través de la publicidad nos marcará el grado en que las circunstancias manifestadas durante la exposición al anuncio son favorables al procesamiento y no distraen la atención. Ser capaces de generar un beneficio al consumidor. Esto se deberá a la existencia de un hilo conductor, siendo adaptados los mensajes y se dirijan a audiencias diferentes. Se pretende que entre el consumidor y vendedor exista una relación sostenible en el tiempo.

 

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