La caída en el crecimiento de la población y sus efectos en las empresas

demografia Las organizaciones no son sistemas aislados que desarrollan su actividad en forma cerrada sin interactuar con el entorno en el que desenvuelve.

Nadie tiene dudas de esta premisa y es por ello que las compañías han desarrollado complejos sistemas de análisis para detectar cuales son las amenazas y oportunidades que ese entorno los brinda.

Hacer uso de esas oportunidades hace que las mismas tengan una ventaja competitiva frente a la competencia y les permita sobrevivir y mantenerse en el mercado escalando posiciones, ya sabemos que el que no se adapta, desaparece.

Estas estrategias organizacionales  llevan la teoría y la planificación del negocio a la práctica, y su propósito es que una organización alcance los resultados deseados en un ambiente impredecible para detectar oportunidades.

En realidad, sólo podemos decidir qué es una “oportunidad” si existe una estrategia. De lo contrario, es imposible saber si la empresa avanza de manera genuina hacia los resultados deseados, o si hay desviación y fragmentación de los recursos.

Pero, ¿en qué puede basarse la estrategia en un período de cambios exponenciales y total incertidumbre como el que está enfrentando el mundo? ¿Hay algunas premisas que actúen como basamento de las estrategias de una empresa? ¿Hay algunas certezas?

En el artículo de hoy vamos a tocar un tema que muchas empresas no tienen en cuenta y que es un fuerte indicador que no se puede ignorar a pesar de que sus efectos puedan repercutir en un mediano a largo plazo, es decir en los próximos 15 a 50 años aunque algunas de sus consecuencias ya se comienzan a avizorar.

 

La caída de la tasa de natalidad

Es el fenómeno más significativo, sobre todo si se tiene en cuenta que carece de precedente. En Europa occidental y en Japón, la tasa de natalidad está por debajo de los valores necesarios para asegurar la reproducción de la población: menos de 2,1 nacimientos por mujer en edad fértil.

En realidad, Japón y todo el sur de Europa están avanzando hacia el “suicidio” nacional colectivo. Cuando termine el siglo XXI, la población de Italia, que hoy es de 60 millones de habitantes, será de unos 22 millones. Japón, que actualmente tiene 125 millones de habitantes, para ese entonces sólo tendrá 50 o 55 millones.

El Instituto Nacional de Estadística de España prevé que la población del país caerá 10%, a 41,5 millones, para 2052 al existir una tasa de crecimiento negativa.

Por tu parte en Chile la tasa de natalidad se disminuyó de 1.59 a 1.45, cuando los expertos aseguran que para que exista recambio poblacional y crecimiento la tasa debe ser al menos de 2.

El mismo fenómeno se advierte en los Estados Unidos, cuya tasa de nacimientos está por debajo de 2, y la tendencia indica que seguirá cayendo firmemente acelerada por la reciente crisis del año 2008 que ha dejado a muchas personas con una fuerte caída de poder adquisitivo y estabilidad laboral.

Tasa Natalidad

Pero más importante que las cifras absolutas es la distribución de la población según su edad. De los 20 millones de habitantes que tendrá Italia en el 2080, sólo un número reducido estará por debajo de los 15 años, mientras que un tercio tendrá más de 60. En Japón, la desproporción entre gente joven y personas que superan la edad tradicional para jubilarse será igual, o mayor.

El caso que sin duda más preocupa es el de China que tiene una de las poblaciones con mayor gente anciana debido a las políticas de permitir solo 1 hijo por pareja. Esto significa que un fenómeno llamado 4-2-1 es muy frecuente y significa que un joven se tendrá que hacer cargo de sus 2 padres y 4 abuelos cuando estos alcancen una edad para el retiro. A simple vista pueden imaginarse el gran problema en las cajas de previsión y jubilaciones que no serán un sistema viable.

Durante por lo menos 200 años, todas las instituciones del mundo moderno, y especialmente las empresas, dieron por sentado un firme crecimiento demográfico. De ahora en adelante, la estrategia de las instituciones tendrá que basarse en una premisa totalmente diferente: la de la reducción de la población y, fundamentalmente, de la joven.

envejecimiento

El envejecimiento de la población no es un fenómeno nuevo pero tenemos que decir que en los últimos 50 años la esperanza de vida ha aumentado considerablemente debido a las mejores condiciones de vida, alimentación y avances en la medicina que permiten a las personas tener una mayor cantidad de años, como dijimos esto tendrá un impacto muy fuerte en reformas que estiren la edad de jubilación como ya ha sucedido en países como España durante el año 2012 pasando de 65 a 67 años.

 

Consecuencias de la abrupta caída de la tasa de natalidad en el mundo desarrollado

1. Cambios en política y reforma jubilatoria

Durante los próximos 20 años, la demografía dominará la política de esos países. Y esas políticas, inevitablemente, generarán gran turbulencia. Porque ningún país está preparado para enfrentar la cuestión. ¿Es de derecha o de izquierda postergar la edad de la jubilación? Alentar a la gente mayor a que siga trabajando después de los 60 años mediante la eximición de impuestos sobre una parte o el total de sus ingresos, ¿es una política progresista o reaccionaria, liberal o conservadora?

Igualmente perturbadora  será la cuestión política inmigratoria. La caída de la población en los países desarrollados se da en forma paralela al crecimiento demográfico en la mayoría de los países del Tercer Mundo. Por lo tanto, impedir la presión inmigratoria es algo así como tratar de contrariar la ley de gravedad. A pesar de que, no existe tema más espinoso que la inmigración a gran escala, especialmente de países con culturas y religiones diferentes. Con la crisis del 2008 mucha población nativa ha quedado sin desempleo y las restricciones para la llegada de inmigrantes se han incrementado para permitir que la población local no vea amenazada sus fuentes laborales. Asimismo las políticas internacionales para la lucha contra el terrorismo ha elevado los requisitos para el movimiento de personas y su radicación en otro país.

 

2.Flexibilidad laboral.

La palabra jubilación tendrá 2 significados distintos. Es probable que la tendencia a jubilarse a edad temprana continúe, pero ya no querrá decir que alguien deje de trabajar. Es probable que no lo haga full time o que se emplee en una empresa sólo algunos meses del año.

Las relaciones laborales tradicionalmente rígidas serán cada vez más heterogéneas y flexibles, por lo menos para la gente mayor. Ese cambio comenzará en los Estados Unidos alrededor del año cuando los integrantes del “baby boom” —los nacidos a partir de 1948— lleguen a la edad tradicional para jubilarse. Esa generación se dedicó mayoritariamente al trabajo intelectual, y sus miembros están en óptimas condiciones, tanto físicas como mentales.

Por lo tanto, las organizaciones que proveen empleo —y con ello no me refiero sólo a las empresas— deberían empezar a experimentar nuevas relaciones laborales con la población de edad avanzada, y especialmente con los trabajadores del conocimiento. La primera en conquistar y retener a este tipo de empleados, y que los convierta en individuos plenamente productivos, tendrá una enorme ventaja competitiva.

 

3. La productividad de los trabajadores

La productividad tendrá que aumentar rápidamente. De lo contrario, tanto los países como las organizaciones que los integran, perderán posicionamiento y se empobrecerán.

Pero, ¿cuáles son las consecuencias para las empresas de un país desarrollado? La primera cuestión es si un crecimiento continuo en el número de gente de edad avanzada seguirá brindando oportunidades de merca do, y por cuánto tiempo. En ese tipo de países, las personas mayores se convirtieron en el grupo más próspero de la sociedad; y sus ingresos, una vez que abandonaron la actividad, son sustancialmente superiores a los que tenían antes de jubilarse. Pero, ¿sus ingresos seguirán siendo altos, o tenderán a bajar? ¿Durante cuánto tiempo gastarán con la misma libertad que ahora? Las respuestas a estos interrogantes delinearán, en gran medida, el mercado de consumo de los países desarrollados y, con ello, la economía en su conjunto.

 

 4. Oportunidades a explorar

Por otro lado, ¿qué significa la creciente disminución de gente joven —y especialmente de personas de menos de 18 años— para la economía y para las empresas? ¿Es sólo una amenaza?

¿O también puede ser una oportunidad para determinada institución? Sin ir más lejos, el hecho de que haya menos chicos podría ser visto como una enorme oportunidad para mejorar la educación. Hasta ahora, sólo Japón ha comprendido el papel crucial que juega la educación de los niños en el alto desempeño de un país; y que, por lo tanto, la maestra de escuela primaria es el componente clave del sistema educativo, razón por la cual debe ser tratada, respetada y remunerada como tal.

Incluso para una empresa que fabrica productos destinados a los chicos, la caída de la tasa de natalidad puede representar una oportunidad. Es posible imaginar, por ejemplo, que los matrimonios con menos hijos gastarán en ellos un porcentaje mayor del ingreso disponible. Un fenómeno que ya se advierte en China, donde explicamos que el gobierno sólo admite un hijo por familia. Y hay señales similares en Alemania, Italia y los Estados Unidos.

En resumen, la caída de la tasa de natalidad tiene tremendas consecuencias políticas y sociales. Y también hará impacto en la economía y las empresas. Por lo tanto, cualquier estrategia —es decir, cualquier compromiso de los recursos actuales, sujetos a lo que puede ocurrir en el futuro— tiene que considerar los cambios demográficos que provocará.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *