Inteligencia Emocional

inteligencia emocional En 1990, dos psicólogos provenientes de EEUU, el Dr. Peter Salovey y el Dr. John Mayer idearon un término que pronto se volvería altamente conocido.

El concepto de inteligencia emocional fue potenciado por Daniel Goleman a mediados de los años 90. Se hizo popular como consecuencia del libro que lleva el mismo nombre, que fue editado en el ya lejano 1995, convirtiéndose en un éxito de ventas en los Estados Unidos.  ¿Quién es el autor? Podemos decir que Daniel Goleman es un prestigioso psicólogo estadounidense, que se ha especializado en la conducta humana y sus consecuencias.

 

Dadas las impensadas repercusiones de este libro, se comenzó a trabajar en el concepto de “Inteligencia social” de una manera mucho más profunda.  Con esta idea que da nombre a su libro, se hace referencia a básicamente a la posibilidad usar los sentimientos en beneficio propio, en lugar de que se vuelvan en nuestra contra cuando nos dejamos gobernar por ellos.  Para Goleman, el coeficiente intelectual  (IQ)  sólo puede predecir, a lo sumo, en un 20 por ciento el éxito que podrá tener en su vida, mientras que el otro 80 por ciento restante queda sujeto a la otra inteligencia, la que depende de las emociones y sentimientos.

Uno de los principales secretos de esta novedosa forma de entender el desarrollo de los sentimientos,  está radicada en la posibilidad de controlar los sentimientos o emociones y no que ellos nos gobiernen. Por ese motivo, es tan importante ser capaz de reconocerlos. Entender esto, sin dudas, le permitirá ser una mejor persona tanto en un nivel profesional, como en su vida cotidiana.

Retomando la primera idea sobre esta particular inteligencia que presentamos en las primeras líneas, se puede decir, que si tan sólo el coeficiente intelectual dará cuenta del éxito en la vida, en las grandes corporaciones sólo serían gobernadas por individuos con elevados índices de coeficiente intelectual, algo que en verdad no pasa. A diferencia del coeficiente intelectual, esta particular manera de entender la inteligencia, tiene la característica básica de que no es algo estable ni es fija en ningún momento, sino que por lo general,  se puede mejorar con el tiempo, ya que se supone que al pasar los años, aprendemos a relacionarnos de forma diferente y más amable con los demás.

 

Elementos generales:

Para poder entender el fenómeno que generaron los conceptos vertidos en la obra de Golemanl, viene bastante bien poder conocer cuáles son sus elementos centrales.

 

Autoconciencia

El primero que mencionaremos es Autoconciencia. Siempre sabemos lo que estamos sintiendo, pero pocas veces nos damos cuenta lo que sentimos en nuestro interior. Poder dar cuenta que es eso que nos pasa, eso lo que se denomina como la autoconciencia.  Esta capacidad de conocer lo que nos pasa, nos permitirá tomar decisiones de una manera razonada, pero no solamente eso, ya que también nos permitirá tomar decisiones sanas, no solamente para uno, sino para el entorno que rodea a la persona.

Una decisión sana, básicamente es una decisión de la que un individuo no se arrepentirá nunca de haberla tomado. En este punto, tienen que trabajar tanto la intuición y la razón. Cuando se genera un conflicto entre ambas, seguramente algo no está saliendo bien y merece ser revisada nuevamente, para decidir de una forma que al sujeto no le genere ninguna clase de conflicto.

emociones

El manejo de las emociones

A menudo, en sus conferencias Daniel Goleman, suele poner de ejemplo al filósofo griego de la época clásica,  Aristóteles, quien decía que era muy fácil enojarse, pero lo que no era fácil era hacerlo con el sujeto indicad, en el momento indicado y con la intensidad indicada. Eso es lo que el autor llama el control de las emociones, o control de los impulsos. Otro de los ejemplos, que suele poner el autor tiene que ver con la ansiedad.

Por lo general, cuando tomamos una decisión de una forma abrupta y casi sin pensarla mucho es muy probable que al final, nos arrepentimos de lo que hicimos y porque lo decidimos de esa forma. El no saber esperar a la larga para tomar una decisión, da cuenta de una personalidad inestable, que no sabe fijar los objetivos que busca con claridad. Lo bueno, según el autor, es que cuando una persona toma conciencia de esta deficiencia en la toma de decisiones, es que lo  puede cambiar en cualquier momento de la vida y así ser más asertivo.

 

Motivación

Para Goleman, son las emociones lo que nos mueve a tener metas en la vida. Para ello, el poder hacerlo de una forma optimista es lo mejor que se puede hacer. A menudo, nos encontramos con una serie de obstáculos en la vida. Enfrentarlos con  buen ánimo, es decir, con optimismo, nos permite entender que los obstáculos son tan solo una serie de barreras o piedras momentáneas que se presentan en determinados momentos de la existencia y que pueden ser superados.

En cambio, si esos mismos obstáculos los enfrenta un sujeto que tiene una perspectiva pesimista, pensará que los problemas están dentro de él. Por ello, para ser una persona que posea la denominada inteligencia emocional, ser capaz de enfrentar las dificultades cotidianas con buen semblante, le ayudará de una forma importante en lograr dicho objetivo.

 

Empatía

Cuando hablamos de este concepto, hace referencia a la posibilidad de dar cuenta de un sentimiento sin tener que decirlo con palabras. Una persona puede demostrar que está feliz, sin decir a viva voz  “estoy felíz”, sino que se puede demostrar simplemente  con un gesto, un tono de voz o con cualquier acción no verbal. Es por ello que la empatía es crucial para relacionarse de buena manera con los demás, ya que es lo que impide que las personas se hagan daño entre sí y puedan tener una buena comunicación, evitando toda clase de malentendidos y dificultades en la interacción cotidiana.

 

Habilidades sociales

Para el desarrollo de las habilidades emocionales que menciona Goleman, un elemento importante que hay que tomar en cuenta, es la conformación de las denominadas habilidades sociales. Tenemos que tener en cuenta que en cada intercambio social, las personas pueden hacer sentir mejor o peor a otro sujeto.

Todos tenemos la capacidad de hacer sentir a otros mejor o peor y solo está en nosotros. Lo ideal que nuestras habilidades sociales las tratemos de usar solamente para que los demás se sientan mejor, ya que el sentirse mejor a nivel social, repercute de una manera directa en la salud de los individuos

 

Es por ello que la inteligencia emocional ayuda a sentirse mejor. Por ello, existen tres opciones para aquellos que le ponen inteligencia a sus sentimientos y  puedan comenzar a poder sentirse  mejor consigo mismos:

 

– La primera es reconocer qué es eso que lo hace sentir tenso y  así empezar a cambiar dicha situación

– La segunda, es tratar de cambiar la percepción sobre lo que le genera tensión al individuo

– La última opción es aprender a meditar, ya que podrá aprender a estar tranquilo consigo mismo.

 

¿Como la inteligencia emocional puede ayudar en las relaciones humanas?

Tanto en las relaciones comerciales como en las personales, esta manera tan particular de entender la psique humana, lo ayudará de forma importante a afrontar  los problemas. Aquí entran en juego los cinco elementos con los que abríamos el texto, por ejemplo, cuando  las personas tengan un problema, debieran bien encontrar el momento indicado para decir lo que sienten, y nunca, pero nunca permita que los sentimientos los gobierne. Recuerde que uno está siempre a tiempo de aprender estas habilidades, y una de las mejores formas de aprender es repitiendo, así que no esta mal que recuerde las cinco características de este tipo de inteligencia y aprender cómo aplicarla en la vida cotidiana.

emocional en la empresa

Tips para tomar control de  un mal temperamento

Cuando sabe que algo no sale bien y siente que está por transformarse (hay personas que cuando se enojan comienzan a transformarse como El increíble  Hulk) solo tiene que seguir los siguientes puntos, ya que lo ayudarán a manejar la situación impidiendo que los sentimientos sean quienes lo gobiernen.

 

  • Mirese a sí mismo. Imaginese que es otra persona que pasa por allí y ve como se está transformando. La idea le puede sonar extraña y hasta poco racional, pero le sorprenderá que es sumamente útil a la hora de evitar un principio de tensión en un momento  que no es el adecuado o con una persona que nada tiene que ver con el conflicto.
  • Trate de buscar modelos en el entorno social que lo rodea ¿cómo otros resuelven el conflicto que los pone mal? Si ve que a otros les funciona, póngalo a prueba consigo mismo.
  • Aprenda a leer las señales que le da su cuerpo, ya sea dolor de cabeza o sentirse tenso. Cuando ve que no se siente bien al estar así, trate de poder bajar la tensión.
  • Desactive todo lo que puede ser punto de conflicto, diga lo que tenga que decir, camine, relájese, póngase tranquilo y piense cómo puede salir de la situación engorrosa
  • Repita cada uno de estos pasos

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