Instalar una librería y papelería

libreriaPara transformar una idea de empresa en una posibilidad concreta, se debe pensar en la rentabilidad, la estructura de la organización, las condiciones legales, las fuentes de financiación y la impronta que se le quiere aportar a fin de constituir su identidad. Asimismo, entre otras cuestiones, tendrá que evaluar si necesita – o no – contratar personal y la forma de hacerlo.

La complejidad del asunto, que no persigue otro objetivo que el orden y la planificación, invita a confeccionar un documento escrito capaz de integrar, sistematizar y desarrollar las actividades, y de plasmar las estrategias necesarias para sacar adelante el emprendimiento. En ese afán, no estará de más incluir un análisis de la situación del mercado y otros estudios útiles para reforzar el proceso de iniciación del negocio que se tiene en mente.

En definitiva, más allá de que se lo utilice para satisfacer nuestra propia inquietud o para convencer de la viabilidad a otros (por ejemplo, inversores), el plan suele convertirse en una representación formal del modelo que se ha elegido de antemano y que se seguirá desde la apertura en adelante.

 

En ese sentido, vale tener en cuenta que, por conveniencia meramente práctica, será necesario ir renovándolo, es decir, adecuándolo a las necesidades que vayan surgiendo con el paso del tiempo y la potenciación de los esfuerzos. No se debe olvidar que un plan de negocios se asemeja a un resumen detallado de las labores que el dueño, empresario o administrador sugiere efectivizar para alcanzar el éxito.

 

Ahora bien, ¿piensas que para abrir una librería y papelería estás desandando el camino correcto? ¿Tienes en claro qué es lo que se debe hacer? Pues no te aflijas, porque en un breve repaso te diremos los pasos a seguir para que los buenos resultados te acompañen desde el arranque.

 

Como sabes, una librería y papelería es una tienda dedicada a la venta de útiles escolares y de oficina. Se trata de un negocio redituable, fácil de montar y operar y, además, noble, pues permite satisfacer las necesidades básicas de dos tareas elementales para el desarrollo de la comunidad: estudiar y trabajar.

 

Lo más interesante de la apuesta es que se adapta con rapidez a una futura expansión, de modo que si se le ocurre ampliar la oferta de productos y servicios podrá hacerlo sin problema.

 

En ese sentido, cabe recordar que no son pocos los comercios de este estilo que ofrecen mobiliario para negocios, asesoramiento en diseño gráfico, fotocopias, encuadernación, juguetes, regalos para chicos y adultos, golosinas y hasta artículos de mercería.

 

La clave radica en proveer a los clientes todo aquello que buscan, con un nutrido abanico de posibilidades, precios razonables, buena atención y horarios flexibles. Sin embargo, más allá de pensar en estas cualidades, al lanzarte debe saber que una de las características que define al rubro es la estacionalidad, sobre todo por su vínculo intrínseco con la actividad escolar.

 

Recuerda, en este orden, que el inicio del ciclo lectivo y las festividades que se suceden a lo largo del año (Día del Niño, Día del Maestro, Día del Estudiante, fechas patrias, etc.) serán los períodos de mayor demanda por parte de niños y adolescentes. Entonces, si eres inteligente, dispondrás de las herramientas y los elementos necesarios para incentivar a su clientela, que se verá reconfortada con la posibilidad de seleccionar materiales a su gusto para la confección de arreglos y decoraciones… O, por qué no, para armar obsequios acordes a las conmemoraciones y/o celebraciones que se presentan.

 

Retomando el análisis de una ineludible planificación y a la hora de comprender los fundamentos de este negocio, será valioso que, al menos, intuya la importancia de indagar en profundidad el mercado al que se enfrenta: en resumen, deberá saber que para sostenerse y desarrollarse en un ámbito de fuerte competencia será esencial tomar conocimiento previo de lo que desean los consumidores, a fin de estar preparado para los desafíos que tendrá por delante.

 

Un estudio minucioso de los clientes potenciales le permitirá descubrir sus hábitos de consumo. Del mismo modo, seguir la huella de los presuntos “adversarios” lo habilitará a potenciar su emprendimiento, pues estará al tanto de las fortalezas y debilidades que se suscitan a los ojos del público en la venta de artículos de librería y papelería.

 

De ese modo, descubrirá las características que la competencia no posee (y su negocio sí podría tener) y, además, encontrará las fragilidades de diferentes procesos para combatirlas de manera eficiente en el caso de que llegaran a presentarse.

 

A la vez, en la toma de decisiones, conseguirá un valioso cimiento en los datos que pueda obtener de los análisis de la oferta y la demanda, la comparación de precios y la aplicación de estrategias de abastecimiento y comercialización.

 

Así, con sólo observar a su alrededor, recabará información que le permitirá identificar cuántos comercios ofrecen artículos parecidos, cuáles son sus clientes potenciales (estudiantes, amas de casa, oficinistas, etc.) y qué productos y servicios le conviene ofrecer.

 

Además de estos factores fundamentales, estudiará la factibilidad de clasificar a los consumidores en grupos, ya sea por edades, sexos, grados escolares o cualquier otra característica que le resulte provechosa al momento de vender. Y también inferirá cuáles son las amenazas, es decir, aquellas variables que pudieran perturbar el desarrollo del negocio.

 

Comprendidas estas premisas, tendrá que ocuparse de elegir correctamente el lugar de emplazamiento de su librería y papelería. Generalmente, los “gurúes” del rubro sugieren que sea en las proximidades de escuelas, institutos de capacitación, universidades, áreas comerciales, bancos y oficinas públicas.

 

Dicho en otras palabras, seleccionar la zona adecuada facilitará la captación de clientes constantes y le permitirá construir una base sólida de ganancias. Con idéntico afán, deberá procurar que la atención tenga características esenciales: amabilidad, rapidez y eficacia. Tendrá que ocuparse que sus empleados respeten los parámetros esperados por el público para sentirse a gusto, pues, si lo logran, los consumidores regresarán una y otra vez.

 

Claro que la gama de productos y servicios a su alcance será otro aliente para que conseguir que lo visiten con frecuencia. Para ello se recomienda estar permanentemente al tanto de las novedades en las que incursione el mercado y actualizar constantemente el inventario.

 

La programación de las compras será un eslabón prioritario para el éxito de su empresa. Sabido es que tener una papelería y una librería bien surtida resultará fundamental para la satisfacción de la clientela.

 

En consonancia con ese propósito, deberá hacer un diagnóstico certero del abanico de fabricantes, proveedores y distribuidores de los productos y servicios que la gente le demandará. Para ello, tendrá que evaluar si ofrecen artículos de calidad, si por lo regular disponen de descuentos especiales, qué tan confiables son, dónde están ubicados físicamente, qué condiciones de compra ofrecen y qué métodos de entrega utilizan. Sin embargo, un factor clave en la selección será que cumplan con nuestras expectativas en lo que respecta a la capacidad de abastecimiento (por supuesto, en las condiciones acordadas de antemano).

 

Será sumamente beneficioso que se preocupe por obtener los mejores precios, que opte por el mayoreo y que, cada vez que sea posible, aproveche las ofertas. La esencia del negocio pasará por transformar la mercancía en liquidez lo más rápido posible; entonces, busque cómo sacar rédito ante las opciones que se le presenten.

 

Una vez resuelto ese asunto, tendrá que garantizar que el local tenga las dimensiones adecuadas para los diferentes quehaceres que requiere este tipo de emprendimiento. En líneas generales, para una librería y papelería pequeña, se aconseja disponer de una superficie de 40 metros cuadrados con posibilidad de futura ampliación (para evitar trastornos en caso de que el comercio crezca y requiera ampliar sus horizontes concretos).

 

También, los expertos indican que el 70 por ciento del inmueble, ya sea propio o rentado, deberá destinarse a la atención al público, un 20 por ciento a la exhibición de los productos y el 10 por ciento restante a las tareas administrativas. En cuanto a los mostradores, lo ideal es que estén ubicados sobre las paredes o vidrieras, de modo que los compradores se puedan desplazar fácilmente y observar con comodidad antes de decidir el gasto. No olvide, en el mismo sentido, que, tal como aducen los responsables de marketing, la presentación en estantes siempre facilita la entrega y apoya los mecanismos de venta.

 

Por supuesto, lo más apropiado será explotar al máximo las posibilidades que ofrezca el local, sin olvidar la necesidad de almacenamiento de la mercadería: necesitará ocupar un sector con la mercadería que debe tener pero que no vende con prisa, es decir, un espacio considerable que haga las veces de depósito.

 

Por último, intente llegar un control minucioso para prevenir dificultades. Use sistemas informáticos que se adapten a sus necesidades y registre todos los productos que entran y que salen, anticipando los movimientos que deberá dar en el corto, mediano y largo plazo.

 

Y recuerde: cumpla con los requisitos y trámites que le exijan las autoridades gubernamentales para sostenerse dentro de la ley y evitar multas o clausuras. A tal fin, asesórese con profesionales (como abogados y contadores) para definir que determinaciones tomar en orden a las reglamentaciones orientadas a la operación diaria. Ahora sí, ¡manos a la obra!

 

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