Inicia tu propia empresa de catering

empresa cateringLas empresas de catering son aquellas que proveen alimentos y bebidas para eventos, ya sean reuniones empresariales, casamientos, cumpleaños o cualquier otra ocasión.

Contrario a lo que podríamos llegar a pensar, no necesariamente requieren de una elevada inversión inicial, ya que no resulta indispensable contar con una instalación fija de atención al público (como es el caso de un restaurante) y son realmente un excelente negocio. Las personas siempre encontramos una razón para festejar o reunirnos, con lo cual es seguro que este tipo de empresas tengan demanda, al menos por un largo tiempo.

Es por esto que, en este artículo, les dedicamos un tratado especial.

¿Es necesario ser un chef?

En realidad, no. Para iniciar un servicio de catering es necesario tener una visión clara del negocio. Ahora bien, ser chef representa claramente una ventaja en costos, especialmente para aquellos emprendedores a los que no les sobra capital para invertir en el nuevo negocio. Si no somos especialistas en cocina, deberemos contratar a alguien que sí lo sea, y eso representa un costo adicional.

No obstante, no nos olvidemos de una cosa: el mundo de los eventos es el mundo de la estética. Las personas no solamente contratan a una compañía de catering para comer algo sabroso, sino también para que la comida luzca estéticamente agradable, casi a un nivel artístico. Si somos creativos e innovadores, y logramos entender el funcionamiento del mercado, podremos alcanzar el éxito aún siendo pésimos en la cocina.

 

Clientela

En un principio, debemos definir el tipo de clientela a la que vamos a servir. ¿A qué nos referimos con tipo de clientela? Al poder adquisitivo de la misma. Hay eventos tanto de bajo como de mediano y alto presupuesto, y todos requieren un catering distinto.

Para definir el tipo de mercado, debemos estar muy conscientes de nuestras propias capacidades tanto culinarias como económicas. A mayor gasto realizado por el cliente en el evento, mayores van a ser sus requerimientos de calidad, variedad y estilo al momento de seleccionar un proveedor de catering. Y, mayores requerimientos por parte del cliente, requerirán de una inversión mayor en nuestra empresa. De manera que, si contamos con una alta capacidad de inversión, podremos enfocarnos en cualquiera de los tres segmentos; si contamos con una capacidad de inversión media, nos podremos enfocar en los compradores de medio y bajo poder adquisitivo y, si contamos con una inversión baja, sólo podremos enfocarnos en estos últimos.

Ahora bien, contar con una alta capacidad de inversión no significa necesariamente que debemos montar una compañía de catering orientada a eventos de lujo. Simplemente significa que, de querer hacerlo, podríamos. Para decidir qué segmento nos es más conveniente, deberemos realizar un relevamiento de los eventos llevados a cabo en la zona en los últimos años. De esta manera, tendríamos un panorama del porcentaje del ingreso de las personas es destinado a la realización de los mismos y podríamos elegir con una mayor certeza el segmento al que nos vamos a enfocar.

Confección de la oferta

Los clientes analizarán la variedad, la frescura y la originalidad del menú que les ofrecemos, así como también la cantidad servida en cada plato, su sabor, su estética y el precio. Ahora bien, ¿qué es lo que incluye un menú de estas características? En líneas generales, incluyen aperitivos (bocadillos), primer plato, segundo plato, postre, mesa dulce y bebidas.

Siempre respetando el presupuesto del consumidor, existen ciertos aspectos que podemos tener en cuenta para mejorar nuestro servicio.

Por un lado, si al evento en cuestión van a asistir niños pequeños, recomendamos ofrecerle al comprador la opción de añadir un menú infantil, ya que resulta bastante improbable que a los niños les gusten los menús elaborados que suelen servirse en estas situaciones sociales.

Por otro lado, los aperitivos suelen ser distribuidos por los camareros alrededor del salón mientras los asistentes conversan. Como es un bocadillo que se come de pie y en situaciones de habla, sugerimos que tenga un tamaño que le permita al invitado comerlo de un solo bocado y que no contenga rellenos o jugos que puedan ocasionar manchas o derrames.

Más vale prevenir…

Una vez que nuestro cliente nos ha confirmado el trabajo y ha realizado una reserva en un salón determinado, es necesario que nos acerquemos al lugar para conocer la cocina. Imaginemos que, el día del evento, nos acercamos al salón y la cocina no cuenta con el espacio, los equipos o los elementos necesarios para preparar el menú. ¡Un caos! Esto puede evitarse fácilmente tomando esta sencilla y precavida medida. De esta manera, sabremos si resulta necesario trasladar algún equipo o llevar algún plato ya cocinado.

También debemos considerar que el transporte de las bebidas, del hielo y de los elementos necesarios para cocinar hacia el lugar corre por cuenta nuestra, así como también la refrigeración de los mismos (si corresponde).

Ahora bien… ¿Por qué debemos anticipar este tipo de situaciones? Imaginemos que nuestro comprador es una pareja que se encuentra planeando su fiesta de casamiento. Nosotros, confiados, no chequeamos las instalaciones de la cocina y no previmos la refrigeración de la bebida. ¿Qué ocurrió en el evento? La cocina no contaba con los elementos necesarios para realizar todos los platos según lo previsto, por lo que la comida se sirvió tarde y fue distinta a la acordada con los clientes (además de que fue acompañada de una bebida riquísima, pero a temperatura ambiente). ¿Creen que estos consumidores nos darán una buena recomendación?

En el mundo de los servicios, al no poder tocar ni evaluar el desempeño del proveedor hasta el momento mismo en el que se están siendo llevados a cabo, la recomendación boca a boca (es decir, entre aquellos que alguna vez han sido nuestros compradores y personas que se encuentran pidiendo una recomendación) resulta fundamental. Y es justamente por ello que debemos prever los posibles desperfectos: para poder  evitarlos y, así,  lograr consumidores satisfechos que den buenas referencias nuestras a sus amigos y conocidos.

Servicios adicionales

–             Un adicional podría ser la provisión de cubiertos, vajilla, cristalería y mantelería (manteles, servilletas y vestimenta de sillas). Ofrecer este plus hace que el cliente deba preocuparse por un ítem menos y nos deja una mayor ganancia, ya que le estaríamos cobrando un adicional. Ahora bien, deberíamos tener en cuenta que, de ofrecerlo, nuestra inversión inicial va a ser mayor (ya que deberíamos comprar todos los elementos necesarios para el nuevo servicio) y que, además, deberemos encargarnos de trasladar vajilla y cristalería del depósito al salón y viceversa con sumo cuidado, además de realizar la limpieza de los mismos.

El valor del adicional cobrado al cliente deberá cubrir todos los costos adicionales en los que incurramos por ofrecerlo (como traslado, limpieza y costo de roturas), generando utilidades para la compañía. Además, debemos tener en cuenta que el precio cobrado al cliente por el servicio no deberá superar al precio cobrado en el mercado por el mismo.

–             Servicio de atención a mesas, personal de cocina y de armado de salón. A mayor cantidad de invitados es posible que se necesite más personal. Es por ello que la contratación de tipo eventual resulta ideal para este tipo de negocios.

En cuanto a atención en las mesas, recomendamos que los camareros se encuentren capacitados para el trabajo y que cuenten con un uniforme elegante pero, a la vez, con un detalle que se identifique con nuestra marca. Por ejemplo, si nuestro logotipo es negro y dorado, las corbatas que vistan nuestros empleados podrán encontrarse dentro de esta combinación de colores.

 

Catering B2B

En marketing, podemos encontrar dos tipos de mercado. El B2C (business to consumer o, en español, de empresas a consumidores) y el B2B (de empresas a empresas). El primero, se encuentra compuesto por todas aquellas que venden sus productos a consumidores finales; por ejemplo, la venta de un teléfono celular a un particular, la realización de una consulta médica o la compra de un par de zapatos.

En cambio, el segundo se encuentra compuesto por aquellos que comercializan sus productos y servicios con otras empresas; como es el caso de fábricas que venden la madera producida a fábricas de amoblados para el hogar, o el de una fábrica de lácteos que venderá sus productos a distintos distribuidores para que estos, posteriormente, sean revendidos al consumidor final.

Ambos presentan características diferentes. Mientras que en el B2C las decisiones son más irracionales, existen las compras por impulso y las cantidades demandadas son menores, en el B2B las compras son totalmente racionales (generalmente son efectuadas por profesionales) y las cantidades de compra son mayores.

Ahora bien… ¿Por qué nos interesa esta información a nosotros? Porque las compañías de catering pueden desenvolverse tanto en el B2C como en el B2B. Una en el B2C será aquella que venda sus servicios a particulares que se encuentren organizando un evento (ya sea un casamiento, un cumpleaños o un aniversario) mientras que una de catering B2B será aquella que sea proveedora de los eventos gastronómicos de hoteles, organizaciones y salones de fiestas.

La demanda B2B resulta interesante debido a que suele ser una demanda estable que aporta prestigio. Dentro de este mercado resulta indispensable despertar confianza en nuestros clientes: el servicio debe ser efectuado en tiempo y forma en cada oportunidad en la que debamos abastecer a la empresa ya que, de lo contrario, estamos perjudicando la imagen de nuestro comprador al hacer esperar a sus invitados o al servir comida con una calidad inferior a la usual.

¿Cómo podemos captar a este tipo de consumidores? Acercando nuestra oferta a la persona encargada del área de compras, organizando degustaciones, haciendo publicidad en revistas especializadas y, sobre todas las cosas, manteniendo una excelente reputación en el mercado.

 

Estrategias de promoción

En un comienzo, recomendamos imprimir tarjetas de nuestro negocio y aprovechar las reuniones sociales a las que acudamos para llevar, a modo de cortesía, muestras de nuestras creaciones. De esta manera, los asistentes podrán probar la calidad de nuestra comida y, si se da la oportunidad, pedirnos una tarjeta o contratarnos para un evento.

Paralelamente, podríamos organizar el catering de los eventos organizados por personas de nuestra confianza, como para empezar a contar con experiencia, sacar fotos y subirlas a nuestro sitio web y a nuestras redes sociales.

Una vez que contemos con un portfolio y un sitio web actualizado, podríamos hacer publicidad en revistas especializadas y en ferias relacionadas al rubro.

2 comentarios en “Inicia tu propia empresa de catering

  1. Me encanto el articulo, tengo una empresa de catering, la importancia de temer un mercado definido para poder desenvolverse es vital.

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