Idea de negocios tocando violín, haga lo que mas le gusta, ejemplo de Pauchi Sasaki descubriendo su talento

Pauchi Sasaki descubrió su talento como su idea de negocios cuando estaba en la universidad y su padre no podía pagar los estudios de ella y sus hermanas estudiantes.

El violín le pagó la carrera y la lleva por todo el mundo

Por Antonio Orjeda

Pauchi Sasaki: “Uno se tiene que conocer a sí mismo”

Seguía una carrera y, para evitarle más gastos a sus padres, apeló a su violín. La música la absorbió. Está aprendiendo a vivir de esta pasión que le ha permitido tocar junto a músicos rankeados en Tokio, San Francisco, Madrid y Nueva York.

Pauchi Sasaki acaba de cumplir 28 años y ha vivido más que muchos de nosotros. Chiquita y de apariencia frágil, es enormemente osada. Quienes han asistido a sus presentaciones la admiran. Su cartón de periodista ha quedado por ahí, con su violín viene viajando y tocando en importantes ciudades del planeta.

Estaba en la universidad y fue por no pedirles plata a sus papás que recurrió a eso que había aprendido a los 5 años: tocar el violín. Sí.

Las tres hermanas estábamos en la universidad y mi pobre papá estaba locazo, entonces pensé que si tocaba en el coro me podían bajar de categoría, pero nada. Además, por tocar te daban cien soles y tu vale para el almuerzo, que es una ayuda, pero yo dije: “¡No pasa nada!”.

Una amiga con la que había estudiado música desde niñita me pasó la voz para tocar con Libido, y así empezamos a tocar con las bandas con las que ella tocaba.

Estudiaba una carrera y por evitar más gastos en casa se metió en la música, ¿y qué pasó?

Me comenzaron a llamar para otros tipos de proyectos: para performances, teatro Me salió una gira a EE.UU. y hubo un momento

¿Una gira?

El 2005, con Tavo Castillo y Tito La Rosa [con quienes hacía música ritual], y [una vez allá] me invitaron a quedarme seis meses para que tuviera clases con una profesora que me gustaba

¿La invitaron?

Sí, una amiga me invitó a Nueva York para que conociera a la profesora que yo quería conocer, y ese fue el momento en que me planteé: ¿Qué hago?

Ya estaba ejerciendo su carrera, la música seguía siendo un “cachuelo”. Claro.

Sin embargo, a la música le daba más del 50% de mi tiempo, sin darme cuenta, ¡por eso lo hacía feliz! Era mi hobby, frenéticamente tocaba con todo el mundo, participaba en muchos proyectos porque, para mí, con lo que me tenía que estresar era con la chamba [ríe]

Pero el 2005, cuando me salió ese viaje a Nueva York, me cuestioné; y mi hermana, que es abogada, me dijo: “Pauchi, sé consciente: ¿Con qué has ganado más plata?”. “Con mi violín”. “¡Ya pues!”.

Mi hermana, que es más formal, me hizo ver que la música era lo que más me estaba dando.

Imagen Flickr

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