Habilidades Gerenciales

habilidades gerencialesNo cualquier persona puede desempeñarse en un rol de gerencia del sector de una empresa, puesto que deberá poseer y desarrollar determinadas habilidades gerenciales propias de este tipo de cargos.

Dichas habilidades hacen referencia a todas aquellas cualidades y capacidades que debe tener una persona para poder cumplir con un puesto de características gerenciales, donde nos encontraremos desde el liderazgo y la motivación hasta conocimientos específicos dependiendo del tipo de empresa del que se trate.

Las habilidades gerenciales se dividen en tres categorías que contemplan las características técnicas, las humanas y las conceptuales o estratégicas. Poseer estas capacidades de manera innata, y todas al mismo tiempo, es prácticamente imposible, aunque sí es viable traer de nacimiento algunas y requerir el desarrollo de otras.

Por ejemplo, se puede tener cualidades de liderazgo a priori de ocupar un puesto gerencial, pudiendo estas haber sido desarrolladas en otros ámbitos como las familias, los barrios, los grupos de amigos o la escuela, pero carecer de herramientas vinculadas específicamente a la actividad que atañen al área de la empresa en la que se desempeñará.

Para el caso, las habilidades técnicas serán aquellas que involucran puntualmente el perfil profesional, la formación académica y la experiencia laboral de la persona en particular. Si tomamos por ejemplo un área administrativa, el gerente podría ser contador o licenciado en administración de empresas o recursos humanos, pero además debería combinarlo con años de experiencia adquiridos en firmas que presenten desafíos importantes y relacionados a diferentes actividades, entre las cuales puede o no incluirse la actividad que desarrolla la firma en la que se pretende insertar.

Las habilidades gerenciales deben ser también humanas, puesto que el gerente de cualquier área en cualquier organización, básicamente cumple con el rol de liderar, entre muchas otras funciones que debe desempeñar. Si no es un buen líder, poco importa que sea el mejor en su profesión o el que más experiencia adquirida tenga en la actividad, pues no logrará que su equipo de trabajo sea eficaz en lo cotidiano.

Durante muchos años se especuló con el rol de un gerente dedicado a dar órdenes y controlar que se cumplan, pero hoy podemos ver que el trato que debe tener con el resto de los trabajadores es fundamental para que el grupo funcione y todos vayan hacia los mismos objetivos.

Las estratégicas o conceptuales están vinculadas al aprovechamiento de las oportunidades y a la proactividad. Para cumplir con ellas, deberá ser capaz de trazar planes de acción eficientes y coordinarlos con posterioridad, pero también saber anticiparse a los problemas u oportunidades que pudieran aparecer.

Aquí juega un rol fundamental la creatividad de las personas, tanto del líder y cómo la aplica, como la forma en la que optimiza la creatividad del resto de los miembros del grupo de trabajo. Es menester que traiga a su equipo nuevas ideas e incursione en maneras novedosas de implementarlas, aunque no debe por esto dedicarse a improvisar poniendo en riesgo los objetivos.

En general, los organigramas empresariales se estructuran con un gerente general a la cabeza, al que reportan diferentes departamentos con sus respectivas gerencias. Cada departamento o área está formado por un número determinado de trabajadores que responden jerárquicamente al gerente de ese sector. Sin embargo, no todos los niveles gerenciales son iguales y no todas las compañías delegan la misma cantidad de responsabilidades a sus gerentes. Por esto, las capacidades gerenciales deben adaptarse a las necesidades que cada organización en particular requiere cubrir. En cuanto a las técnicas, por ejemplo, serán muy diferentes las requeridas para ocupar un cargo de liderazgo en el área administrativa que las necesarias para coordinar el de recursos humanos o de compras.

Más allá de lo expuesto, hay empresas que han quedado algo obsoletas en sus estructuras, por lo que muchas veces hay un solo jefe (se le denomina así, no gerente) al que responden todos los empleados, o, como muy avanzado, diferentes jefes de departamentos, que únicamente están en sus puestos para bregar por el orden del sector impartiendo normas y tareas y garantizando que estas se cumplan de la mejor manera.

Lógicamente, esta estructura no responde en lo más mínimo a una gerencia y sigue un modelo netamente verticalista y autoritario, que poco a poco hará que los empleados vayan desertando o que su rendimiento sea tan bajo que la empresa termine por quebrar económicamente.

Asimismo, hay compañías de lo más avanzadas que entre las habilidades gerenciales que requieren para sus más elevados empelados se encuentran novedades como coaching o conocimientos en programación neuro lingüística.

Ambas perspectivas existen desde hace décadas, pero recién hace poco comenzaron a implementarse en el terreno organizacional por los frutos que proporcionan. Otras características imprescindibles son la capacidad de negociación y mediación, puesto que los conflictos interpersonales e interdepartamentales siempre son un obstáculo que es bueno saber manejar. Antiguamente, las empresas resolvían los conflictos con despidos y sanciones, pero con el tiempo se fue descubriendo que la disciplina rígida perjudicaba la productividad de los empleados en sus puestos de trabajo.

En relación a las técnicas, el responsable de un determinado sector jamás debe desconocer la materia concerniente al área en la que trabaja. Por ejemplo, no basta con que el gerente de marketing sepa cómo liderar un equipo de trabajo o cómo resolver conflictos interpersonales, sino que es imprescindible que sepa –y mucho- de marketing: que sea el mejor de la empresa sobre la temática, porque esa será la única forma de la cual podrá supervisar genuinamente al equipo que gerencia.

Con esto, apuntamos a que un profesional de recursos humanos es normalmente visto con buenos ojos para gerenciar cualquier sector, pero lo cierto es que poco podría hacer como gerente del área de sistemas informáticos, porque no los entendería y esto, traducido a menor escala, es como que una persona ponga una panadería sin saber hacer pan, aunque cuente con un montón de empleados que sí sepan hacerlo.

Para estimular las habilidades gerenciales más estratégicas, a diferencia de lo que mencionábamos en el párrafo anterior, no basta con conocer a la perfección el área de trabajo. En este caso, un licenciado en técnicas de marketing podría no ser el más indicado para gerenciar el área, a excepción de que tuviera vasta experiencia conduciendo grupos o contara con capacitaciones adicionales sobre las cuestiones conceptuales desarrolladas oportunamente. Pero, teniendo en cuenta  esto en relación a lo anterior, tampoco podría ser alguien repleto de habilidades y características inherentes al liderazgo si no entiende nada de marketing.

Con el objetivo de sintetizar, ejemplificaremos las habilidades gerenciales que debe tener una persona para ocupar el rol de gerente general en una compañía de organización de eventos de estructura sencilla, esto es, una firma de unos cincuenta trabajadores que tiene, a cargo de la gerencia general, una gerencia de recursos humanos, una gerencia administrativa (que se ocupa también de la tesorería y el marketing) y una gerencia de compras.

La formación académica ideal para esta persona podría ser de licenciado en administración de empresas o en recursos humanos, como mucho podría ser contador, pero es preferible que tenga algo de perspectiva humana. En este caso, deberá tener además cursos de formación realizados o capacitaciones no formales sobre el resto de las materias. También puede ser un técnico en organización de eventos con formación en recursos humanos o administración.

En el ejemplo dado, la formación profesional será tal vez el rasgo menos importante a tener en cuenta, ya que necesitaremos una visión integral que pueda trabajar con las distintas áreas. Empero, sí serán imprescindibles características blandas y humanas enfocadas al trabajo por competencias, la proactividad constante, la capacidad para resolver situaciones problemáticas y para mediar con conflictos interpersonales e interdepartamentales, una creatividad suficiente como para poder visualizar el futuro de la empresa y cómo alcanzarlo y poder ser tan imparcial como haga falta a la hora de tomar determinaciones.

De igual manera, deberá saber trabajar en equipo y responder a las necesidades de los dueños de la compañía, ya que serán ellos quienes trazarán, en conjunto con él, los objetivos y los valores de la organización.

El lugar en el que estará el gerente de nuestro ejemplo será sumamente estratégico, pues será también un medio de comunicación entre la cúpula de la empresa y los responsables de los sectores, por lo que además tendrá que ser un hábil comunicador de mensajes.

Deberá interpretar los mensajes del ceo para transmitirlos correctamente a las gerencias para que hagan las implementaciones y, al mismo tiempo, interpretar los logros y carencias de estas para reportar a los dueños de la organización. Este rol clave debe ser cubierto por quien sea capaz de llevar adelante semejante responsabilidad.

Las capacidades que deberán tener los responsables para cada puesto y en cada compañía serán muy diferentes entre sí, pero siempre deben tratar de converger en sus rasgos las que clasificamos durante todo el artículo en las tres categorías. Es el único camino posible al éxito de las organizaciones.

 

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