Franquicias Internacionales

franquicias internacionalesSabido es que quienes se han animado a adquirir y desarrollar franquicias internacionales pudieron disfrutar de un modelo de negocio que permite invertir en una empresa exitosa, acrecentar la rentabilidad y achicar las posibilidades de fracaso.

Los inversionistas saben al pie de la letra que las ganancias aumentan o disminuyen en orden al riesgo y en idéntica escala. Por eso, cuando deciden embarcarse en un negocio, comprenden que tendrán chances de obtener más dinero, pero a costo de un peligro mayor. En consecuencia, analizan todas las variables involucradas en el asunto, de modo que el retorno económico que esperan se corresponda con la realidad posterior.

Sin embargo, como bien afirma la creencia popular, toda ley tiene su trampa. Esa realidad, trasladada a la fórmula propuesta, deja entrever que las franquicias, en general, y las internacionales, en particular, son un método más que aceptable para mitigar los postulados de esta regla.

Por lo tanto, conviene reconocer, sin dificultad, qué es una franquicia. Como bien puede preverse, se trata de un comercio en el que una persona física o jurídica concede a otra sus productos o servicios para que ésta los ponga a disposición del público con el mismo nombre.

Así, ambas partes se embarcan en una relación contractual continua, por la cual, quien adquiere la marca, se compromete a respetar el uso de las marcas, los manuales operativos y las instrucciones en forma permanente, mientras que aquel que la otorga recibe en contrapartida un porcentaje o cuota de las ventas.

Los antecedentes de esta práctica dieron cuenta de que la experiencia, el ya aceitado funcionamiento de las metodologías que se ponen en marcha y el reconocimiento social del distintivo que conllevan esos artículos son garantía de éxito. Tan es así que los emprendimientos independientes suelen tener una vida más corta que las franquicias.

La explicación radica en que tomar una franquicia es como comprar comida hecha: se adquiere un prototipo ya rentable y con una instrucción asegurada, que permite aprender cómo llevar adelante el negocio para que no haya lugar a fallas.

Antes de seguir adelante, y a modo de resumen, es importante repasar que es un formato dirigido a la comercialización de bienes, a partir del cual el otorgante le cede al tomador el derecho a utilizar, por un tiempo determinado, un nombre comercial o una marca que ya el público identifica. Además, le transmite conocimientos técnicos sobre los procesos que se requieren para seguir adelante y para que, de ese modo, puedan compartir métodos uniformes. Aún así, vale aclarar que, por supuesto, el control siempre sigue en manos del franquiciante.

El dinamismo que está tomando esta industria en distintas partes del planeta es realmente sorprendente; incluso, ha impresionado a más de un hombre de negocios que creía saber todos los secretos de su arte.

En este marco, de continua evolución, las franquicias internacionales empiezan a emerger como la vedette de las oportunidades de negocio. Su crecimiento acelerado y su evidente solidez han incitado hasta el apoyo del gobierno en algunos países, por caso México, que creó un plan para respaldar el desarrollo de este sistema.

Elegir una marca parece sencillo, pero no lo es. Para tomar una decisión correcta se deben considerar múltiples factores, por lo que existen expertos en la materia capaces de darnos consejos y ayudarnos a identificar cuál es la que mejor se adapta a nuestros gustos, necesidades e intereses.

Como ya se ha dicho, las franquicias (especialmente, las internacionales) constituyen un formato de negocios que posibilita adquirir, en un mismo paquete, pericia, prestigio, posicionamiento y un amplia capacidad de desarrollo. Esta suerte de clonación que admite el mundo empresarial colabora con la inserción de servicios y productos en ámbitos diferentes y representa un trueque de ventajas entre aquellos que forjan el acuerdo.

El dueño del comercio obtiene eficiencia en los nuevos eslabones (aún con una baja inversión de capital propio destinado a la expansión), robustecimiento de la marca, estandarización de las metodologías de trabajo, homogeneidad en los criterios de administración, constancia en los ingresos y recuperación del dinero asignado al crecimiento del comercio.

Por su parte, a cambio de regalías previamente acordadas, el franquiciatario recibe asesoramiento de especialistas en forma constante, con lo cual elude errores y, a la vez, se somete a un control más estricto de las operaciones, que lo posiciona en un sendero más corto tras la búsqueda del éxito. ¿Cuál es el factor más atractivo para aceptar esta modalidad? ¡Que no se debe empezar desde cero!

En síntesis, son opciones redituables que benefician a cada una de las partes involucradas, y cuyo principal costo, además del financiero, será asumir responsabilidades.

Entonces, si a pesar de lo reseñado todavía se pregunta por qué debería optar por este modelo, es importante que descubra los pro y los contra de las franquicias internacionales, un eslabón de la cadena que ha seducido a los agentes de negocios hasta en los lugares más remotos.

Para comenzar, cabe recordar que asumir este formato significa apropiarse de la facultad de comercializar una mercancía que cuenta con un reconocimiento a gran escala, con probadas condiciones de solvencia y acompañamiento externo en relación a la publicidad. Estos atributos hacen que produzcan volúmenes de venta considerables desde los primeros días de operación.

Asimismo, en el momento de sellar el convenio, el tomador recibe las llaves de la eficacia, puesto que con el “know – how” a sus expensas reduce notablemente la posibilidad de ejecutar maniobras que lo contradigan en su propósito.

A ello se suma el training, las advertencias y la orientación, tres herramientas fundamentales para resolver los problemas que puedan surgir a diario y alcanzar más rápido el punto de equilibrio en el funcionamiento.

Por otra parte, los franquiciatarios suelen obtener condiciones favorables en lo que respecta a las compras, los plazos de pago y la calidad de las materias primas.

Claro que la chance de aumentar el patrimonio, no es del todo gratuita. Con esta afirmación, se intenta dar a conocer que las franquicias internacionales encubren también una serie de desventajas.

En este aspecto, se debe tener en cuenta que, regularmente, los costos de arranque son mayores a los esperados, pues no sólo contemplan la adquisición de la franquicia sino también la puesta en marcha del comercio y la consideración del pago de las regalías.

También es útil admitir, de antemano, que no habrá plena libertad de acción ni de decisión, situación que puede repercutir en la adaptabilidad del negocio al mercado local. Del mismo modo, es importante prevenir malos entendidos, ya que los desacuerdos frecuentes lograrán poner palos en la rueda a la administración del comercio.

En definitiva, los puntos negativos desembocan en la percepción de que no se puede generalizar el éxito total de este modelo, menos cuando se combinan propietarios o directivos con visiones diferentes y entornos disímiles.

Retomando las dificultades, en este caso desde la óptica exclusiva del otorgante, vale la pena anticiparse al riesgo del mal uso del nombre o de las marcas, la posibilidad de resistencia a cumplir a rajatabla con el abono del porcentaje o cuota acordado en orden a las ventas, la presión para alterar modalidades de empleo, la incompetencia para determinadas tareas y el resquebrajamiento de la lealtad, la confianza y el espíritu de equipo.
Por consiguiente, antes de sentarse a negociar, se sugiere recurrir a un asesoramiento eficaz y establecer un plan de negocios acorde a las expectativas. Aunque, en la vereda de enfrente, no deben dejar pasar la necesidad de documentarse ni el análisis del tiempo que demandará el retorno de la inversión.

Abrir franquicias internacionales requiere, en otras palabras, de los siguientes factores: una suma considerable de capital, el reconocimiento exhaustivo del perfil propio (un giro que nos apasione y sobre el cual tengamos cierta experiencia siempre trae mejores resultados) y la aceptación de un margen de maniobra recortado, que limita la creatividad y la cristalización de las inquietudes particulares.

De idéntica manera, se recomienda hacer un estudio de mercado para ganarle de mano a las piedras que pudieran aparecer en el camino. Habitualmente es provechoso reunir la mayor cantidad de información posible antes de dar el gran paso. No sorprende, entonces, que los eruditos del rubro motiven a los novatos a entreverarse con quienes ya han cosechado experiencia, tanto positiva como adversa. Así se podrá conocer la ruta, antes de transitarla.

Otros elementos de análisis, valederos a la hora de tomar una determinación, son: la evaluación de la trayectoria del comercio que se presenta y de su reputación, la calidad de los resultados que se avizoran, las características del emprendimiento y las facilidades que otorga, la originalidad, la competencia, la futura ubicación y el soporte que entregará el franquiciante.
No olvide que la mejor manera de obtener precisiones es haciendo preguntas y, por ende, no conformándose con los paquetes de datos armados específicamente para lograr nuestro convencimiento.

Por último, y como incentivo, recuerde que el desarrollo de franquicias internacionales es la fórmula de negocios que más adeptos ha conseguido en las naciones industrializadas en las últimas décadas.

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