Financiamiento

financiamientoLa financiación es la posibilidad brindada a un usuario o a una empresa de abonar el costo de un producto o servicio de manera paulatina, aunque también se pueden financiar los préstamos de dinero para inversiones, como suele suceder con las empresas.

Todas las compañías requieren de una base económica al comenzar a funcionar, por un lado para asegurarse el lugar en que funcionarán, los materiales con los que deberán contar, los impuestos que deberán pagar, la mano de obra de quienes trabajen en ella y un monto de resguardo por cualquier emergencia que pudiera llegar a surgir.

Muchas veces, los miembros que integran la sociedad o la cooperativa que dará funcionamiento a la organización cuentan con una base de dinero suficiente como para afrontar estos costos, pero en el caso de que no, siempre se puede recurrir a diferentes planes de financiamiento. Incluso, en ocasiones es conveniente acudir a dinero externo en vez de arriesgar el propio, puesto que en general la devolución suele ser en cuotas, entonces si se pierde es más fácil reintegrarlo.

Existen diferentes tipos de financiaciones. Se les llama así a los montos de dinero en efectivo entregados por un tercero a una empresa o agrupación para que puedan funcionar, modernizarse o contratar personal adicional por una demanda con la que no pueden cumplir sin esto. Este tercero, en general, es otra entidad (financiera), un banco o, en la minoría de los casos, un amigo o pariente que decide efectuar el préstamo para que sea reintegrado en cuotas y con un interés.

El objetivo del prestamista es funcionar como un inversor que presta su dinero al proyecto y luego va cobrándolo con el incremento pautado, que suele ser muy variable entre bancos, financieras y personas físicas. Este plus, que en estos términos se denomina interés, debe representar la inflación de acuerdo a la economía del país en el que se origine, pero también una ganancia para el prestamista. A excepción de las organizaciones sin fines de lucro y algunos programas de algunos estados, no existe financiamiento que no se reembolse con creces, puesto que es en ese porcentaje donde se origina su propio negocio.

La financiación de un préstamo puede darse a corto o a largo plazo, variable que dependerá de la entidad o persona que la otorgue, del monto que se facilite a la empresa y el respaldo con el que esta cuenta. Así, no será igual la financiación brindada a un préstamo destinado a resolver la renovación de una máquina pequeña que la que esté destinada a resolver la renovación de toda la maquinaria de la organización, el edificio o los vehículos.

Sin embargo, es completamente imposible estimar tasas y montos, puesto que estas varían de región a región y siempre dependerá del momento económico del país y de las necesidades de financiamiento reales con las que cuente la empresa.

Existen otras modalidades de financiación que no tienen que ver con el capital monetario de una compañía, sino con los bienes muebles e inmuebles de empresas o personas físicas. Las tarjetas de crédito, por ejemplo, tan usadas a diario para realizar las compras en el supermercado o comprar electrodomésticos en la mayoría de los hogares, son una modalidad que pocas veces observamos como tal.

El funcionamiento, analizado detalladamente, sería el siguiente: la financiera o el banco emisor de la tarjeta de crédito abonará a los comercios en que hagamos las compras el monto total de lo que hemos consumido, sin embargo, nosotros lo abonaremos a esa corporación en cuotas que se totalizarán con los montos de cada compra realizada en un mes.

Así, por ejemplo, es posible hacer una compra de quinientos pesos en el mercado, comprar ropa por doscientos y reparar el refrigerador por mil trescientos, totalizando dos mil pesos de consumo, pero abonando ese mes sólo ciento sesenta y seis pesos a la emisora de la tarjeta.

También existen financiaciones especiales para la adquisición de casas, en general denominadas créditos hipotecarios, para la adquisición de rodados o para realizar viajes. La financiación existe desde hace cientos de años, pero con la aparición del “dinero intangible”, es decir de las tarjetas de crédito y débito, los documentos ejecutables y demás, se ha facilitado muchísimo el proceso de ejecución de los créditos. Incluso, son muchas las  financieras y los bancos que otorgan los préstamos a través de internet.

Mencionado el caso, las compras online han crecido notablemente, y de la mano de ellas han crecido también las financiaciones, puesto que la mayoría de los portales de compra y venta de productos o de oferta y contratación de servicios operan con tarjetas para la concreción de los negocios.

El financiamiento es una herramienta que aparece para hacer más sencilla la vida de las compañías, pero también de los trabajadores. Antes, un trabajador debía administrar perfectamente su salario para llegar a fin de mes y, si esto no sucedía, se encontraba con graves problemas. Sin embargo, en la actualidad tiene la posibilidad de acceder a la financiación de sus compras, alivianando el gasto mensual o socorriéndolo en el caso de que ya no le queden restos de su salario hasta el próximo cobro.

En el caso de las empresas, la solución es concreta y sumamente beneficiosa para las organizaciones, ya que trazado un efectivo plan de negocios que permita a los administradores estimar los ingresos mensuales que obtendrán con las ventas o contrataciones de servicios, podrán estimar los montos de renovación tecnológica, de recursos humanos o inversiones en infraestructura o vehículos pensando no ya en grandes sumas de dinero, sino en pequeñas cuotas que se adapten a sus beneficios.

Sin embargo, como todo lo positivo tiene una contraparte negativa, relacionada con el abuso del financiamiento. Las enfermedades psicológicas y psiquiátricas de este siglo están fuertemente vinculadas a la compulsividad, pasando desde la ingesta de comidas compulsivamente, la ingesta de alcohol, de tabaco, de psicofármacos, de drogas ilegales, hasta el juego de azar efectuado de manera compulsiva y la compra de bienes que no puede detenerse.

Las firmas que comercializan productos son muy hábiles y logran crear en los potenciales clientes la necesidad de obtener algo que en realidad no necesitan. Cuando una persona no tiene acceso a comprarse eso innecesario, no habrá ningún problema, pero al existir la posibilidad de financiar sus compras, termina por convertirse en un riesgo.

Esto no significa que cualquiera que tenga una tarjeta de crédito se convertirá en un comprador compulsivo, pero sí que es necesario estar atentos cuando este “dinero intangible” cae en manos de quienes tienen conductas adictivas. Asimismo, muchas entidades financieras están incorporando a sus programas de responsabilidad social corporativa planes de ayuda para compradores compulsivos que no tienen costo para las personas afectadas y sus familias.

A la hora de elegir una financiación, es importante tener en claro que no es un buen financiamiento aquel que da la tasa más baja de interés únicamente. Con esto, lo que intentamos reflejar es que la fluctuación de la economía debe ser tenida en cuenta.

En un país que tiende a la inflación, como es el caso de la mayoría, lo más beneficioso para el comprador o para la empresa compradora mediante financiamiento es la cancelación en un número de cuotas superior. No es lo mismo comprar algo que cuesta dos mil pesos en doce cuotas que hacerlo en treinta, puesto que al comenzar a pagar la cuota trece ese dinero ya no tendrá el mismo valor económico que posee en la actualidad.

La mayoría de los supermercados y las casas de venta de electrodomésticos han incorporado a sus servicios una tarjeta de crédito propia, que solo puede ser utilizada en sus comercios. De esta forma, se aseguran clientes y brindan a los compradores mayores ventajas en las formas de pago de sus adquisiciones.

Para finalizar, es importante destacar algunas cuestiones básicas de la financiación a tener en cuenta a la hora de optar por la entidad financiadora que otorgará el crédito. Por un lado, y como ya lo hemos remarcado a lo largo de todo el artículo, es fundamental estudiar la realidad económica del país y la región antes de optar por un crédito; de esta forma, se podrá realizar una curva predictiva del mercado que nos ayudará a decidir entre las opciones en mente.

Por otra parte, siempre hay que investigar el prestigio de las compañías con las que se opera antes de hacerlo. En última instancia, según el destino de los fondos, jamás hay que desestimar los montos que ofrecen las organizaciones sin fines de lucro y el Estado para determinados emprendimientos, ya que en general ofrecen tasas muy bajas y múltiples beneficios; aunque suelen estar destinados solo a empresas y cooperativas y en pocos casos a personas físicas, pese a que sí se dan, por ejemplo, para la construcción de viviendas únicas o para la adquisición de vehículos de uso doméstico.

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