Emprendimiento Empresarial

emprendimiento empresarial Crear una empresa propia parece ser un desafío muy complejo si no se lo encara de la forma adecuada. La cultura en la que hemos sido criados nos entrenó para ser empleados por otras personas poniendo nuestra fuerza de trabajo a su disposición, pero no para generar un emprendimiento empresarial por cuenta propia.

Por esto, son muchas las cuestiones que debemos tener presentes a la hora de empezar, entre otras, cómo cambiar nuestro modo de actuar.

Nuestro comportamiento al respecto no es en lo absoluto un tema menor, ya que es nuestro pasaje directo al éxito o, en su defecto, al fracaso. Para comprender mejor esto de las conductas aprendidas, pondremos un ejemplo claro, que es una ya conocida historia acerca de un elefante pequeño que es atado a una pequeña estaca en un circo. Cuando el elefante era pequeño, hacía toda la fuerza posible para escaparse, pero como era todavía tan liviano, la estaca no lo dejaba partir.

Luego de intentarlo sin éxito durante muchísimo tiempo, el elefante se cansó y asumió que jamás lograría irse del circo. Con los años, el elefante se hizo gigante, como todos los elefantes, pudiendo ahora sí arrancar del suelo la estaca y recuperar su libertad. Sin embargo, cargando la cruz de su infancia que le indicaba que jamás lo lograría, nunca más lo intentó y vivió cada día de su existencia atado a la estaca. Nosotros somos idénticos a ese elefante.

Cuando éramos pequeños, nuestros padres tomaban las decisiones por nosotros, nos decían qué era lo que teníamos que hacer y cómo, por lo que crecimos suponiendo que jamás lo lograríamos por nosotros mismos. Con el tiempo, llegamos a los establecimientos educativos, donde nuevamente todo lo que hacemos es determinado por nuestros “superiores”. Vamos a la universidad y se repiten esos mismos patrones, luego conseguimos un empleo en el que nos dan órdenes, nos regañan si no cumplimos y nos otorgan premios si superamos los objetivos propuestos.  Con estos antecedentes, pensar en un emprendimiento empresarial propio en el que pasemos a ser los dueños, quienes decidimos los rumbos y demás, es todo un desafío, pero bajo ningún punto de vista es imposible. Solo es necesario que nos formemos acerca de cómo avanzar siendo los dueños de nuestra propia organización.

Cambiar patrones de conducta tan arraigados en nuestra personalidad como este es muy complejo, pero tenemos una buena noticia para darte: si estás pensando en hacerlo es porque ya has dado un paso importantísimo, que es darte cuenta de qué es lo que no quieres y tener en claro de que quieres gestionar un emprendimiento personal.trabajar para emprender

Ahora vamos por partes, suponiendo que ya has trabajado lo suficiente en cómo cambiar la personalidad sumisa a la que estás acostumbrado, iremos paso a paso construyendo desde los cimientos el emprendimiento contigo.

  1. ¿Qué tipo de emprendimiento empresarial realizarás? Con esto nos referimos al tipo  de compañía que establecerás, por ejemplo, una unipersonal, una sociedad de responsabilidad limitada, una sociedad anónima, una sociedad de hecho, una cooperativa de trabajo. Si tienes claro esto desde el principio será mucho más fácil, aunque somos conscientes de que muchas veces el tipo de empresa se ve determinado por su actividad y no a la inversa.
  2. ¿Qué actividad emprenderás?  No es lo mismo pensar en vender lencería por catálogo que abrir una cafetería o un restaurante o producir algún producto para comercializar. Aquí es sumamente importante identificar estas cuestiones. Puedes tomar una franquicia, revender o producir directamente tú.
  3. ¿Contratarás personal?  Si tu proyecto requiere de empleados, debes pensar en qué tipo de contratación realizarás. Jamás tengas personal sin registrar, porque incumplirás la ley pero también estarás perjudicando a alguien que necesita de sus aportes y contribuciones. Puedes reclutar currículum vitae, realizar las entrevistas y seleccionar tú mismo, para estar seguro de que tus empleados satisfarán tus expectativas o trabajar con una compañía consultora de recursos humanos que efectúe por ti este proceso.
  4. ¿Tienes conocimientos de administración? Si no es así, deberías tomar un curso, incluso si pretendes contratar personal que se ocupe específicamente de esta área. Capacitarte en los aspectos administrativos que le competerán a tu organización será la única forma de garantizarte que la empresa funcione. Existen muchos cursos que además de en administración capacitan en gestión de organizaciones, donde pondrás aprender herramientas sumamente útiles.
  5. ¿Entiendes de política y economía? Es imprescindible tener conocimientos sobre política y economía tanto a nivel regional como nacional e internacional, ya que de este tipo de medidas es que depende el éxito o el fracaso de la mayoría de las compañías. Empieza a  leer diariamente periódicos, si hay cosas que no entiendes en ellos búscalas en internet o en diccionarios, pero no te quedes con dudas. Recuerda que un emprendimiento empresarial es una suerte de país a escala, donde tendrás que conjugar la mejor forma de gobernar para optimizar el ámbito económico.
  6. ¿Cómo es el mercado donde vives? Tal vez el tipo de negocio que tienes en mente no se adapta a tu lugar de residencia, sea porque está sobrepoblado del producto o servicio que quieres colocar o porque no hay un público objetivo determinado. En cualquiera de los dos casos, las opciones son claras: o mudas el proyecto o cambias de idea. Mudar el proyecto a otra ciudad requiere que previamente hagas un estudio de mercado de las zonas en las que crees que podría funcionar, para luego evaluar dónde instalarlo. En el caso de que no quieras mudarte tú, puedes pensar en delegar la idea a un grupo de tu confianza en un destino seguro para el emprendimiento empresarial, o bien  cambiar de proyecto. Puede parecer muy traumático en principio, pero te aseguramos que será mejor para ti cambiar de planes a tiempo y no terminar quebrado por no haber sido flexible.
  7. ¿Qué conocimientos de marketing tienes? Es sumamente importante que te formes en marketing, para que puedas saber cómo colocar tu producto o servicio en el mercado o, si contratas a alguien que lo haga por ti, para controlar que esté haciendo bien las cosas. En la actualidad las técnicas de marketing son mucho más sofisticadas y específicas que antes, por lo que es posible emprender estrategias sin gastar demasiado dinero, llevando a cabo, por ejemplo, acciones de marketing online, es decir, a través de las redes sociales y portales muy visitados de internet.
  8. ¿Qué pretendes hacer con las ganancias? Montar un negocio puede darte mucho dinero o poco, pero debes tener en cuenta que cualquiera de esas alternativas puede ser (y muy posiblemente lo sea) circunstancial. Tienes que armarte de paciencia y no pretender que todo sea desde un primer momento ganancia pura, porque es una utopía bastante difícil de concretar. Hay tres cuestiones que siempre debes tener cubiertas: la materia prima y la mano de obra, la reinversión y el ahorro. Lo primero es esencial, puesto que debes abonar tus deudas de materiales y herramientas, pero más que nada debes pagarle a tus empleados por las horas trabajadas. En segundo término, es importante que destines un monto de dinero a la reinversión, esto es nueva materia prima y, en caso de ser necesario, renovación de maquinaria. Por último, si puedes dejar un margen de dinero para ahorrar por si en algún momento no le fuera tan bien a la firma y lo necesitaras, sería ideal.
  9. ¿Te gustaría ampliar tu negocio? Hay dos formas de ampliar tu compañía si es que en un futuro lo deseas: diversificando el producto o el servicio que brindas, para que tus clientes encuentren en ella todo lo que necesitan, o abriendo nuevas sucursales, sea en la localidad en la que vives o en otras. Para esto, sin dudas, necesitarás fondos, que pueden provenir del éxito que tu empresa ya venga teniendo, si es que es así, o de un crédito o préstamo personal para, precisamente, hacer que la firma se convierta en exitosa.
  10. No más preguntas. Llegado este paso, no hay muchos planteos más que hacer, a excepción de aquellos que puedan surgirte a ti aparte de lo que has leído en el presente artículo. Te animamos a que emprendas este cambio, no te arrepentirás. No podemos asegurarte el triunfo, pero sí que si lo haces ya estás triunfando en lo que casi nadie logra: dejar de lado el temor y tomar el camino que verdaderamente quieres. Recuerda que lo único que tienes que tener es confianza en ti mismo, todo lo demás se puede conseguir en otros lugares. Busca que tus amistades y tu familia te apoyen, pues así todo recorrido es más sencillo. Afina la punta de tu lápiz y empieza a realizar el boceto de lo que será tu libertad.

 

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