Emprender en el negocio del taxi

negocio taxiEn los últimos años y gracias al boom que experimentan las ventas de automóviles cero kilómetro en variados países muchas personas dejaron de depender del transporte público y los taxis para trasladarse.

En contrapartida, mientras más unidades partieron a la calle los tiempos se hicieron más espesos y los embotellamientos más frecuentes. Fue entonces que los centros urbanos vieron en una década y paulatinamente crecer de manera exponencial el caudal comercial de los taxis.

“¿Viajas a Nueva York? No vale la pena que alquiles auto, usa el transporte público o manejate en taxi”. Aunque no todos hayan tenido la posibilidad de viajar al punto emblema de los Estados Unidos, el ejemplo de Nueva York, probablemente la ciudad más cosmopolita y urbana del mundo, es una buena medida para reflejar lo que pasa en muchas capitales y grandes ciudades.

En Nueva York el volumen de autos que circula por las calles es tan grande que el precio a pagar por un viaje en taxi vale en relación a los problemas que simplifica. El fenómeno es común es muchas ciudades del continente.

 

Cómo ingresar al mercado

El auge es tan grande que ya resulta difícil conseguir una licencia para explotarla. Los gobernaciones encargadas de regularlas en numerosos puntos geográficos ya han cerrado el grifo de las habilitaciones debido a la gran cantidad de este tipo de transporte que circula por los mapas. Claro que si así no fuera tener uno o una agencia no sería tan rentable.

Desde el punto de vista de los proyectos de inversión este debe superar esa gran barrera de entrada. Es probable, y siempre dependiendo el Estado al cual solicitemos la habilitación, no podamos incursionar de manera directa. Pero eso no significa que sea imposible: existe la alternativa de adquirir una licencia ya otorgada de una manera muy similar a los fondos de comercio. Indudablemente la licencia habilitante para ejercer este negocio es un capital para sus titulares; también es necesario explotarlo con todo el trabajo que conlleva.

Por esto último algunos titulares están dispuestos a ceder en operaciones de venta o alquiler sus licencias por un precio que encuentre el equilibrio entre el valor de la habilitación y el rédito que puede llegar a sacar quien lo explote.

Superado el primer y gran obstáculo, deberemos invertir en un objeto esencial para llevar a cabo el negocio: los rodados. Es más que lógico que sin ellos no podríamos ni empezar a hablar.

 

Mientras más recorre más gasta

Siguiendo los pasos comunes en los procesos de las inversiones, tras el desembolso inicial del capital necesario para la puesta en marcha debemos tener en cuenta los costos fijos y variables. En el plano de los fijos sería conveniente considerar revisiones mecáminas con determinada frecuencia; los mayores gastos que tienen los vehículos son eminentemente variables.

Los choferes suelen llevarse un porcentaje de las ganancias (es común que sea el 50%), y el combustible a gastar dependerá de la cantidad de kilómetros que recorra diariamente.

Son dos realidades: mientras más viaje más gastará e incrementará los costos variables, y al mismo tiempo mayor será el monto de facturación e incrementará la brecha de ganancias. En este tipo de negocios es conveniente el circuito de dinero, más gastos pero paralelamente mayores ganancias.

 

No hay márgenes de negociación

“¿Qué descuento me ofrece si llevo tres?”, “Si compramos más de $10.000 el precio por unidad disminuye?”. El negocio es ideal para los comerciantes que no desean negociar sus precios. Las tarifas son reguladas y son para todos las mismas. El cliente no las puede discutir porque las regula el Estado, y el tarifario va demostrando el aumento del precio del viaje a medida que va recorriendo kilómetros. Si al finalizar el trayecto la maquinita marca $20,35 el usuario deberá pagar $20,35, ni una moneda menos.

Esto también hace lo que se denomina un mercado de competencia perfecta, en el cual la competencia es mucha y ninguno de los actores puede acaparar monopólicamente. Supongamos que los taxis tuvieran la posibilidad de determinar los precios de sus viajes a su criterio: los de mayor antigüedad con capitales más grandes podrían recurrir al dumping (la estrategia de ofrecer precios más bajos que sus costos) para aniquilar a los nuevos competidores y una vez fuera del mercado volver a subir los valores de sus viajes.

Y del lado de los clientes, ¿cómo podrían saber cuánto les cobraría un taxista por un viaje? ¿Por el modelo del auto? ¿Y si buscando un traslado más económico un cliente subiera a un auto más antiguo y finalmente el viaje saliera más caro? La regulación estándar de los precios ahorra mil problemas y posibilita la planificación estratégica.

 

Los choferes son nuestros socios

Una de las claves en el éxito del negocio está en tener un buen chofer, que reduzca los costos variables al mínimo y actúe para realizar la mayor cantidad de kilómetros posible por día. El piloto del vehículo debe ser alguien de nuestra confianza, ya que se tratará prácticamente de nuestro socio: su trabajo será fundamental para el éxito del emprendimiento, mientras que su ganancia está supeditada a lo largo de los trayectos que realice; su sueldo depende de su compromiso con la causa, por lo que el suele estar involucrado tanto como nosotros.

 

Un mismo servicio, diferente atractivo

Cuando viajamos en un taxi simplemente nos subimos, nos sentados durante el tiempo que tarde el trayecto, pagamos el precio del viaje y nos bajamos. La experiencia no difiere prácticamente en nada variando los vehículos, hay otros factores que son los que pueden potenciar las ventas. ¿Cuáles son los motivos por los que paramos un determinado auto? Probablemente los principales sean la ubicación y la apariencia.

Es indispensable que en las calles nuestros vehículos estén en óptimas condiciones, sobre todo en lo que respecta a la chapa y pintura, de manera de generar un atractivo visual para los potenciales clientes. Y si bien las regulaciones exigen renovar las unidades cada cierta cantidad de años, mientras más nuevas sean las nuestras las probabilidades de venta en las calles aumentarán.

 

Competencia perfecta pero ardua

En todo centro comercial, en cualquier lugar donde se conglomere un número considerable de personas hay taxis. En las grandes ciudades los encontramos en cada esquina, es cada avenida, en cada calle. Sumado a eso, los remises (autos que transportan pero no se paran en la calle, sino que se piden por teléfono) ganaron una buena parte del mercado a partir del aumento de la telefonía móvil, y el transporte público es el principal producto sustituto.

De alguna manera hay que diferenciarse para hacer que elijan nuestros vehículos por sobre el resto de las posibilidades de traslados. Las paradas suelen ser gratuitas, aunque algunas exclusivas; no estaría mal considerar invertir en una que nos asegure un mínimo de movimiento; muchas de ellas suelen encontrarse a la salida de discotecas los fines de semana.

Otra alternativa viable es vincularse a una central de telefonía, que recepciona llamados y solicitudes de taxis y las deriva, muy similar a lo que hacen los remises. Esta posibilidad es válida para los días de lluvia o entradas las horas de la noche, cuando el movimiento en las calles es menor.

 

Buenos contactos, menos problemas

Los taxis circulan por la calle la mayor parte del día, horas y horas. Y con eso están expuestos a los riesgos propios de moverse en auto: choques, roces, rayones, problemas mecánicos. Por eso, es importante tener en agenda, y mejor aún, buena relación, con tallere: mecánicos, de chapa y pintura, de mantenimiento en general. Ante cualquier eventualidad no podemos esperar demasiado tiempo en reparaciones dado que cada día que pasa es menos ganancia.

En ese sentido, y partiendo de la base que cada unidad está asegurada como indica la ley, un productor de seguros amigo nos podría simplificar los inconvenientes de trámites, dar prioridad en los tiempos, etc.

 

¿Taxi o agencia?

Si hasta acá no nos ha convencido el negocio de los taxis por parecer demasiado complicado o requerir una inversión demasiado grande, hay alternativas.

La primera que mencionamos y la más común, comprar un vehículo y obtener una licencia para su explotación en el rubro, y trabajarlo manejándolo. La segunda, igual caso pero explotarlo con un chofer; en estas veces los dueños de los vehículos suelen tener varias unidades que coordina y gestiona.

La tercera se basa en dedicarse exclusivamente a la coordinación: llegar a un arreglo porcentual con dueños de los taxis, montar una agencia que les consiga mayores trabajos y gestionarla. Esto puede ser de interés para aquellos que desean obtener mayores ingresos en horas nocturnas, cuando la gente no circula por las calles, o también para quienes pretendan conseguir viajes de larga distancia (muchas personas contratan para viajar a otras ciudades); suelen ser trayectos muy deseados por los choferes, dado que llegan a cobrar en un solo día tres veces más que en una jornada laboral común.

 

Consejos para incursionar en el negocio

–       Si el chofer será nuestro socio principal, debe ser de extrema confianza.

–       Capacitar a los conductores de manera que no recorran demás, gastando neumáticos, combustible, exponiéndose a riesgos, etc.

–       Analizar las diferentes zonas de las ciudades y establer paradas y trayectos.

–       Tener buenos contactos en talleres mecánicos y con productores de seguros.

–       Contar con chofer o licencia alternativa para responder a cualquier eventualidad.

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