El seguro social es obligatorio?

El régimen que estipula la cesión del seguros social es uno de los principales instrumentos con los que cuenta el Estado en materia de política social, aunque el grado y el tipo de participación difieren según el componente que se analice.

En algunos casos, las autoridades limitan su función a la supervisión y el control, descentralizando la ejecución de las prestaciones, y en otros, ejercen todas las tareas que competen a la aplicación del seguro social.

Si bien resulta complejo articular el principio de responsabilidad individual y el de redistribución que deben convivir en este sistema, el Estado debe procurar la prestación de seguridad social en todos los casos.

En definitiva, es obligatorio porque así lo exige su misma concepción. Se trata de un recurso entendido y aceptado como el derecho de acceder a una protección básica para satisfacer las necesidades mínimas y elementales de las personas.

Por lo tanto, más allá de que se puedan configurar variados modelos al servicio de este objetivo, el seguro tiene que ser concedido a todos los miembros de la comunidad y, en consecuencia, todas las naciones deben garantizarlo.

La seguridad apunta justamente a ofrecer asistencia médica, proteger los medios de subsistencia y proveer los servicios que sean capaces de potenciar el bienestar individual y colectivo de la población.

Incluso, de acuerdo a las consideraciones del derecho comparado, el seguro es un servicio público, no lucrativo, capaz de resguardar las necesidades básicas de las personas ante las contingencias que se pudieran suscitar por maternidad o paternidad, enfermedad, invalidez, discapacidad, riesgos laborales o pérdida de empleo, vejez, orfandad, cargas derivadas de la vida familiar, entre otras cuestiones.

Por último, es preciso agregar que los habitantes gozan de este beneficio no sólo en su país de origen sino también en aquel donde preste actividad laboral o de tránsito.