El secreto de saber tomar la iniciativa

iniciativaTomar la iniciativa constituye el primer paso hacia el éxito.

En el complejo mundo de la competencia las oportunidades de éxito se encuentran por doquier, pero con frecuencia, es difícil verlas. Se re­quiere iniciativa para detectarlas, aprovecharlas y explotarlas.

El Líder está lleno de empuje. En todas partes ve oportuni­dades —para su gente, para su empresa, para obtener ganancias, para lograr mejoras. Toma la posta y aprovecha las opor­tunidades. Por ejemplo, un empleado podría mencionar de paso que se le ocurrió una idea para mejorar el procedimiento de control de exis­tencias.

Estudiará la idea en nom­bre del empleado. Por ejemplo, su gente podría tener problemas cons­tantes con el control de calidad. El Líder, exa­minará el asunto, hará llamar a su experto externo y tratará de que se resuelva el problema.

Podría detectar la oportunidad de desarrollar un nuevo mercado en el Norte. Tomará la posta de subirse a un avión y de aprovecharse él mismo de la oportunidad, desarrollando sus contac­tos sobre la marcha.

El también anima a sus empleados para que tengan empuje. Los animará para que tomen acción de mejorar su desem­peño, de mejorar las relaciones, de resolver los problemas y de pre­sentar nuevas ideas. Si su gente quiere experimentar con nuevos ho­rarios de mantenimiento, él dejará que tome empuje; si quiere lle­var a los representantes de los empleados a un seminario de fin de se­mana sobre relaciones laborales, dejará tomar la iniciativa.

El Líder nunca será un obstáculo para la iniciativa.

 

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Tome una acción el día de hoy (por ejemplo algo que no se le había ocurrido el día de ayer) para manejar a su gente en forma más pro­ductiva.

 

LO QUE DEBE HACER LA PROXIMA SEMANA

Establezca las iniciativas que cada uno de los miembros de su equipo haya tomado en el curso de los últimos tres meses.

 

LO QUE DEBE HACER EL PROXIMO MES

Repase la “iniciativa” con su equipo.

 

Ofrecerse voluntariamente

ofrecerseResulta ser en realidad una imposición si la gente no se ofrece voluntariamente a prestar ayuda.

Si trabaja en una organización mediana o grande, debe haberse tropezado con todos esos gerentes que se niegan a ayudar en cualquier cosa. Ponen obstáculos a toda sugerencia, a cualquier enfoque nuevo, a cualquier esfuerzo adicional. Insisten en que se tracen límites estrictos, en que los reglamentos se sigan al pie de la letra, en que jamás se modifiquen los procedimientos aunque sea para adaptarlos a nuevas circunstancias. Son los gerentes que jamás hacen un esfuerzo especial.

Jamás se ofrece nadie a ayudarles a estos geren­tes negativos, porque ellos ni siquiera se ofrecen a ayudarse a sí mismos.

Cuando el Líder ve un problema, se ofrece a ayu­dar. Cuando su jefe busca a un voluntario para representar a la com­pañía en una conferencia el primer sábado del mes de junio, el se ofrecerá voluntariamente.

Los cínicos dirán que es ingenuo y que lo están explotando porque siempre se ofrece a hacer más de lo que se requiere de él.

El Líder no lo ve así. Quiere crear un ambiente tal entre su gen­te que la induzca a ayudarse mutuamente. La única manera de hacer­lo es dando el ejemplo él mismo. Si el equipo de ventas no dispone de suficiente personal para un evento promocional, el ofre­cerá su ayuda. Si su gente está bregando con las cuen­tas de final de año, el ofrecerá su ayuda. Si un joven recién graduado que está en entrenamiento tiene dificulta­des con un proyecto de investigación, el le ofrecerá algún consejo voluntariamente.

Cuando se ofrece, el Líder nunca trata de ha­cer el trabajo de la otra persona. Todo lo que trata de hacer es ofrecer algún esfuerzo adicional y un consejo cuando se necesita. Dando el ejemplo, el sabe que los demás lo imitarán.

Ofrecer ayuda significa molestarse, hacer un esfuer­zo especial. Significa aceptar que ninguna persona es una isla, que to­dos necesitamos de los demás.

 

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Haga lo imposible por ofrecerse a ayudar a alguna per­sona de su organización, bien sea a su jefe, a sus colegas o a un miem­bro de su personal. No espere a que se lo soliciten, simplemente ofréz­case como voluntario. ¿Puedo ayudarte con ese carro de grúa, Susanita?” “¿Quieres que llame a Martín Cadavid en tu nombre? Lo conoz­co bastante bien”.

A partir de hoy, siempre esté un paso adelante. Ofrézcase volunta­riamente a ayudar, es mucho mejor que esperar a que se lo pidan.

 

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