El progreso es sinónimo de cambio

cambioSi nada cambia en una organización, ésta se convierte en un lugar muy aburrido. Sus productos se tornan desaliñados, sus servicios obsoletos, su medio ambiente lúgubre, su maquinaria dilapidada y su gente totalmente apagada.

La gente apagada y lúgubre se opone al cambio. Se siente segura con la satisfacción que le brindan los conocimientos que ya posee. El cambio les produce temor, bien sea éste un nuevo sistema de computadores, un nuevo jefe o una nueva oficina en la que han de trabajar.

El Líder sabe que el cambio no tiene alternativa. El medio ambiente está cambiando continuamente (nuevos mercados, nuevos gobiernos, nuevas actitudes), en tanto que la competencia parece estar siempre ganando la carrera.

Siempre hay presiones que demandan nuevos y más eficaces métodos de operación, nuevas tecnologías, nuevos productos, nuevas campañas de venta y hasta nueva gente.

El Líder crece realizando modificaciones, a él le encanta. Mantiene activa su adrenalina y le proporciona la constante satisfacción del reto en su trabajo. Pero reconoce los temores que asaltan a su gente, la inseguridad que siente. Así se pasa mucho tiempo con ella, explicando y debatiendo la necesidad del cambio, tranquilizándola, tratando de suscitar su interés.

La persuade de la absoluta necesidad de cambiar y adoptar un nuevo sistema de correo electrónico; del hecho de que las irregularidades de remuneración son de tal magnitud que no queda otra alternativa que la de adoptar un nuevo sistema de evaluación del desempeño; de que la escasez de espacio exige realmente el traslado a una nueva oficina, al otro lado de la calle.

El Líder persuade a su personal de que será preciso reducir los niveles de dotación de personal ahora que la empacadora automatizada ha llegado, pero la tranquiliza con respecto a su estabilidad laboral.

Sea cual fuere el movimiento, el Líder tiene cuidado de hacer lo que es conveniente para su gente, y hará todo cuanto sea posible por lograrlo.

Nunca precipitará el cambio; dedicará una enorme cantidad de tiempo a consultar a su personal al respecto procurando convencerla, tratando de obtener su consentimiento y su cooperación.

Lo último que un Líder quiere hacer es imponer, pero a veces es la última cosa que tiene que hacer.

 

aplicarhoy

Recorra su área y pregúntele a cada persona con quien se encuentre: “Si hay una variante que usted quisiera ver aquí, ¿cuál sería?” Analice sus hallazgos con sus subalternos inmediatos y esboce un plan para efectuar los movimientos convenidos.

Luego, vaya nuevamente a donde las personas que solicitaron el cambio e infórmelas de sus planes.

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