El entorno empresarial

entorno empresarialesEl entorno empresarial siempre será determinante a la hora de evaluar un negocio como un todo.

Si bien son muchísimas las condiciones que hacen que el balance de un emprendimiento sea positivo o negativo, jamás podrá realizarse mediante una abstracción de la realidad del proyecto, sino que tendrá que hacerse de forma contextualizada para obtener veracidad de los resultados del estudio.

¿Qué es el entorno empresarial? A diferencia de lo que pueden sugerir los términos empleados, no hace referencia de manera exclusiva a lo que está afuera de la organización, sino a todos sus elementos internos puestos dentro del marco contextual que la circunda.

De la misma forma, este marco no es solo una influencia que penetra la compañía, sino que el proceso se da también de forma invertida: el contexto o entorno y la firma se retroalimentan uno a otra y viceversa para construir la parte de la sociedad que al negocio le compete.

El marco empresarial se define por diferentes factores, como la mayoría de las cosas, entre los que se encuentran el económico, el cultural, el medioambiental, el político y el tecnológico, entre otros. Estos, vienen a condicionar de alguna forma el funcionamiento de la firma, aunque esta también proyecte su influencia sobre este contexto. Así, por ejemplo, no funcionará de la misma forma una fábrica de dulce de leche en Argentina que en Francia, en principio por una cuestión cultural, pero también por el resto de los factores mencionados.

Como para realizar cualquier análisis, al comenzar a pensar en analizar el ambiente empresarial será necesario trazar pequeños círculos ascendentes, que atraviesen distintos sectores de la empresa y de la sociedad en la que está inmerso. De esta forma, resulta que es mucho más sencillo si comenzamos analizando el barrio en el que se encuentra situado el negocio, luego los consumidores que lo sostienen y sus proveedores para terminar, tras varios pasos más, por analizar el modelo económico y social imperante en el país y, por qué no, en el mundo.

Existen dos tipos de ambientes de las compañías: un macro o general y un micro o específico.

El primero, hace referencia a cada uno de los factores amplios y no controlables por parte de la firma, desde precisamente las políticas económicas implementadas por un gobierno hasta las condiciones climáticas que favorecen o entorpecen la producción de determinadas materias primas. En el caso del específico, hacemos referencia a los negocios que compiten con el nuestro, a los clientes y potenciales clientes, a las proveedoras de la nuestra, a nuestros empleados. Sin embargo, ambos deben ser analizados de forma conjunta para poder sacar conclusiones realistas.

Es imposible prescindir de algunas de estas dos perspectivas si queremos entender verdaderamente por qué nuestra empresa funciona de la forma en que funciona y qué cosas podríamos hacer para continuar así con nuestro negocio o mejorar incrementando las ventas y reduciendo costos.

Como dijimos anteriormente, la compañía se ve condicionada muy fuertemente por su entorno, pues no sobreviviría sin un contexto (cuando hablamos de contexto también hacemos referencia a la clientela, por ejemplo). El entorno empresarial es el que provee a la empresa de materia prima, de recursos humanos, de recursos materiales, de recursos económicos y demás para luego realizar un proceso interno que devuelve a la sociedad los productos y servicios que la organización otorga al mercado.

Este marco es necesariamente variable, si se quiere puede calificarse como inestable. Si bien se pueden hacer numerosos estudios del contexto que permiten predecir algunas conductas fundamentalmente del mercado, es imposible saber con certeza cómo se comportará el macro entorno y cómo responderá la firma ante este comportamiento.

Según lo expuesto, el éxito o el fracaso de un proyecto dependen del contexto. Cualquier lector podrá preguntarse de qué sirve entonces trabajar tan duro si al final lo que condiciona el funcionamiento de un emprendimiento es externo y azaroso, pero no estará en lo cierto.

Por un lado, es verdad que gran parte de lo que suceda con nuestra organización será “azaroso” para nosotros, simplemente porque no podemos controlar lo que pasa en el mundo. Sin embargo, la forma en la que adaptemos nuestra compañía al abmiente en cada situación sí será responsabilidad y decisión nuestra.  Por esto es muy importante poder analizar el contexto como un todo  y a nuestra organización como parte de ese contexto, siempre.

Para que una organización esté orientada a su contexto, debe trabajarse mucho a nivel interno, fundamentalmente en lo que refiere a los recursos humanos que la integran y que la integrarán, pero también a la actualización tecnológica de la empresa. Un emprendimiento puede tener a los mejores empleados de la región, pero esto no bastará con el paso del tiempo, pues lo que hoy consideramos como óptimo mañana puede ser obsoleto. En términos de recursos humanos, siempre hay que tratar de incorporar nuevas personas, dentro de lo posible jóvenes y con ideas frescas, lo que no significa en lo más mínimo despedir al personal mayor, sino, por el contrario, invertir en ellos para que se capaciten y se actualicen con el objetivo de que sean funcionales al ambiente empresarial contemporáneo.

En relación a la renovación y actualización tecnológica, también tiene que ver con el paso del tiempo y con que la maquinaria o los software utilizados por la compañía no queden obsoletos en relación a lo que normalmente se utiliza en la actualidad en el mercado que aborda productos y servicios similares a los de nuestra organización. Esta faceta precisará sin duda de una inversión económica importante, pero que nos atrevemos a afirmar que pronto será amortizada con los ingresos mayoritarios que genere.

Si con una máquina producimos normalmente diez productos por hora y con una máquina nueva produciríamos setenta por hora, el volumen de producción se incrementaría y esto se reflejaría rápidamente en las ventas, así como en la demanda.

La forma de inserción de la marca en la sociedad es también un factor determinante, puesto que la manera en que las personas realizan la búsqueda de organizaciones también ha variado notablemente. Hasta hace un par de décadas, bastaba con que la firma figurara en la sección correspondiente de la guía telefónica para que los clientes llegaran a nosotros, pero hoy, por el contrario, esa misma guía dejó prácticamente de ser una fuente de consulta para que las personas den con los datos que están buscando.

Parte del entorno empresarial actual, dice también que internet es el lugar más frecuentado de las personas. Por eso, tener una fuerte presencia en la web facilitará muchísimo las cosas. Las personas hoy tienen más virtuales que reales, esto significa que se comunican más con otras personas a través de la web que personalmente o por otras vías como la telefónica.

De esa situación, conocida y predecible del entorno empresarial, hay que sacar el mayor provecho posible, y esto lo lograremos formándonos en lo que comúnmente se conoce como marketing 2.0. Tener una fuerte presencia en las redes sociales, donde los usuarios pasan la mayor parte de su tiempo, es fundamental para llegar a ellos y conocer qué necesidades tienen, qué buscan, qué desean, qué rechazan y demás.

Ahora bien, volviendo a cuestiones básicas de análisis contextual, si el público objetivo del producto o servicio que ofrecemos es la tercera edad y sabemos que las personas de más de setenta años no acceden a internet, lo mejor será buscar otras vías de llegada para enviarles publicidad. ¿Ven cómo puede influir negativa y positivamente el contexto? Lo mismo si no haces envíos al exterior, por ejemplo, trata de enmarcar tus campañas publicitarias exclusivamente a la región que habitas y no difundirlas tanto por internet, a excepción de que tengas intenciones de ampliar el negocio.

De todo lo anterior, surge que sin conocer el entorno de nuestra compañía tampoco la conocemos a ella. No podemos seleccionar un público objetivo, ni una geografía objetivo, si no sabemos qué pasa en el mercado en el que no nos movemos y en el sistema en el que ese mercado está inserto.

Aprender a observar con una mirada analítica todos los sucesos políticos y económicos que se dan a nivel local y global es imprescindible para anticiparnos a situaciones que podrían llevarnos a la quiebra y a otras que podrían ser la gran oportunidad de remontar nuestra empresa.

Para esto también tiene una gran importancia estar informados, es decir, leer distintos periódicos todos los días, escuchar las radios y ver por televisión los noticieros, aunque también escuchar lo que piensan los vecinos de la empresa, los empleados del negocio y los comercios que proveen materiales al nuestro. Esto será lo único capaz de posibilitarnos un dominio perfecto del incierto contexto con el que debemos enfrentarnos y al que pretendemos ganar.

 

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