Ecuación Patrimonial





ecuacion patrimonialAntes de explicar que es la ecuación patrimonial, hablaremos sobre la registración contable y la partida doble para poder entender con firmeza este concepto.

Para que una empresa cualquiera se manifieste como entidad económica debe disponer, ante todo, de un capital. Los actos de disposición o administración que el empresario haga de ese capital motivarán indudablemente la alteración del mismo, sea variando los elementos que lo componen, sea modificando su cuantía. Tales alteraciones cualitativas y cuantitativas del capital deben ser registradas metódicamente a fin de que pueda conocerse sus alcances. Estas registraciones son las que constituyen el objeto de la Teneduría de Libros.

Diremos, entonces, que la Registración Contable se ocupa de registrar metódicamente la evolución y las modificaciones que experimenta determinado capital.

Variaciones cualitativas y cuantitativas

A fin de que el alumno pueda captar con precisión las bases en que se apoya el método empleado para registrar las operaciones que realiza una empresa y el concepto de lo que en contabilidad se llama cuenta —todo lo cual estudiaremos detenidamente más adelante —comenzaremos por suministrar un ejemplo que ponga de manifiesto cómo se producen alteraciones y modificaciones en el capital de la empresa, por virtud de los actos realizados por el empresario.

Supongamos que un comerciante dispone de un capital de $ 100.000 al iniciarse en la explotación de un negocio cualquiera y que ese dinero lo tiene íntegramente en Caja. En este supuesto diremos que el dinero de que se dispone es equivalente a su capital, lo que puede reflejarse en el siguiente esquema, cuya línea divisoria vertical imaginaremos que representa el signo “igual”.

 

Caja        100.000 | Capital  100.000.

Como no desea correr los riesgos propios de la tenencia de esa suma de dinero en efectivo, abrirá una cuenta en un Banco, que puede ser por ejemplo el de la Nación Argentina, depositando en él $95.000. Efectuada esta operación, observaremos que en Caja ya no tendrá $ 100.000, sino sólo $5.000, pero no por ello el monto de su capital habrá variado, porque los $ 95.000 restantes los tiene depositados en el Banco, de quien puede obtener el reintegro mediante la simple libranza de un cheque. Por consiguiente, el esquema anterior habrá quedado modificado, pero sólo en lo que se refiere a su lado izquierdo, es decir, a la parte del esquema que indica dónde está invertido su capital.

Caja        5.000.-

Banco nación     95.000.-

 

Luego procederá seguramente a instalarse en un local para comenzar el desarrollo de sus actividades. Si para armar el negocio tuviera que invertir $ 10.000 y pagara ese importe con un cheque, ya no poseerá $ 95.000 en el Banco, sino sólo 85.000; pero, como en el caso anterior, tampoco habrá variado el monto de su capital, pues las instalaciones que adquirió representan una inversión y, como tal, podría ser recuperada mediante la venta de esas instalaciones. En este supuesto, el esquema presentaría el siguiente estado:

Caja                       5.000

Banco Nación  85.000

Instalaciones   10.000

Capital

 

 

 

             100. 100.000

 

 

En seguida tendrá que adquirir algunos muebles para el negocio y diversos útiles para las oficinas. Si en este concepto invirtiera $ 15.000 y los pagara con un cheque, el nuevo estado seria así:

 

Caja                                       5.000.—

Banco Nación                    70.000.—

Instalaciones                     10.000.—

Muebles y Utiles ….       15.000.—

100.000.—

Disponiendo ahora de local, instalaciones y muebles comenzará a desarrollar sus actividades específicas. Para ello, tendrá que comprar mercaderías y si suponemos que paga por éstas 62.000 con un cheque, la situación habrá cambiado nuevamente:

 

Caja                                       5.000.—

Banco Nación                    8.000.—

Instilaciones                      10.000.—

Muebles y Útiles             15.000.—

Mercaderías                      62.000.—

100.000—

 

Para rehacer su disminuido “stock”, pues de otro modo se interrumpiría la evolución de sus negocios, nuestro comerciante tendrá que adquirir nuevamente mercaderías, con el objeto de revenderlas con posterioridad. Si decidiera adquirir, por ejemplo mercaderías por $ 20.000 podría hacerlo pagándolas al contado inmediato o a los 30 días de la fecha de la factura que le remitirá el proveedor. Como en este momento dispone de poco dinero, optará, seguramente, por el segundo procedimiento, con lo cual habrá contraído una deuda por aquel importe. Observemos ahora lo que ha ocurrido: el monto invertido en mercaderías, que según el esquema anterior era de $ 22.000, se habrá incrementado en $ 20.000 debido a la compra efectuada, por lo que en el nuevo esquema que formularemos tendrán que figurar con $ 42.000.

Pero este hecho, ¿habrá determinado una modificación en el monto de su capital? Evidentemente no, porque si bien ha adquirido la propiedad de esas nuevas mercaderías por $ 20.000, habrá contraído una deuda por un monto equivalente que, llegado el plazo convenido, tendrá que pagar. Para no alterar la igualdad representada por la línea divisoria de los esquemas que hemos venido empleando, tendremos, pues, que colocar esta deuda de $ 20.000 en el lado derecho del esquema, pero no aumentando, puesto que tal cosa no ha ocurrido, sino registrando la deuda contraída, que es lo que realmente aconteció.

Si en orden a lo que son sus actividades específicas, nuestro comerciante continuara vendiendo las mercaderías que posee, pero otorgando créditos a sus clientes por plazos mayores de 90 días, tratará seguramente de respaldar la operación haciendo que los mismos le firmen pagarés a su orden. Suponiendo que efectuara una venta de  16.000, el importe de $ 42.000 que figuraba en mercaderías en el esquema anterior, se verá reducido a $ 26.000, pero él lado izquierdo del esquema deberá reflejar el ingreso del documento a cobrar que queda en poder de nuestro comerciante. Esta nueva situación daría lugar a que el esquema quedara modificado así:

Y si, a su vez, comprara mercaderías a crédito, firmando él pagarés a la orden de sus proveedores, la deuda representada por el documento a pagar tendría que incorporarse al lado derecho del esquema, por las mismas ratones que dimos para el de la compra de mercaderías a crédito sin documentar. Si la compra y el pagaré que firma el comerciante en esta oportunidad ascendieran a $ 26.000 el nuevo esquema reflejaría el siguiente estado:

Admitamos ahora que a cuenta de los $ 20.000 que adeuda a sus proveedores y que figuran en el lado derecho del esquema bajo la denominación de “Acreedores”, les pagara $ 5.000 con un cheque. Es evidente, en este caso, que las existencias de fon dos en el Banco habrá disminuido de $ 8.000 a $ 3.000, pero como también habrán disminuido las deudas de $ 20.000 a $ 15.000, la igualdad de ambos lados del esquema no se habrá alterado:

Como podemos observar a través de todos los ejemplos suministrados, ninguna de las operaciones efectuadas ha determinado una variación en el monto. Ha cambiado, sí, la composición del mismo, pero no su cuantía. Y ello es lógico si se tiene presente que todas esas operaciones han consistido en permutar entre sí los valores en poder del comerciante ora sustituyendo unos bienes por otros, ora sustituyendo bienes por créditos, o aumentándose los bienes pero contrayendo deudas, o extinguiendo éstas mediante la disminución de aquéllos. De todo esto podremos obtener una primera regla expresando que las operaciones permutativas alteran la composición, pero no su monto.

Ha llegado ahora el momento de empezar a tomar contacto con cierta terminología de carácter técnico. El total de los vas lores que hemos colocado a la izquierda de los esquemas constituye lo que se denomina activo. El total de los valores que hemos colocado a la derecha de los esquemas —excepto el que representa al capital— se denomina pasivo.

El activo, como fácilmente se comprende por la simple lectura de los esquemas, es lo que posee y le adeudan al comerciante, y el pasivo lo que el comerciante, a su vez, adeuda a otras personas.

Si la línea divisoria de los esquemas representa, como se recordará, el signo “igual”, podríamos afirmar entonces que:

A = C + P

Donde A es el activo; C el capital y P el pasivo.

Fórmula que podría representarse también así, por traslado del término P de un miembro a otro:

A – P = C

O sea que el capital es la diferencia entre el activo y el pasiva Retomemos ahora el hilo de nuestra exposición en cuanto nos referíamos a las operaciones que puede realizar el comerciante. Hasta ahora, según hemos visto en los ejemplos anteriores, sus operaciones habían sido de carácter permutativo, puesto que ninguna de ellas modificó el monto de su capital Sin embargo, lógico es pensar que habrá de realizar también otra dase de operaciones que, por producirle ganancias algunas veces y pérdidas otras, determinarán que el capital aumente o disminuya, respectivamente. Esta clase de operaciones se denominan modificativas. Veámoslo, mejor, con sendos ejemplos.

Partiendo de la base del último esquema formulado supongamos que, llegado fin de mes, el comerciante paga en efectivo, en concepto de alquiler del local que ocupa, la suma de $ 1.000. En este caso el dinero existente en Caja que era de $ 5.000 se habrá reducido a $ 4.000, sin que simultáneamente, como ocurría en los ejemplos anteriores, se produjera un aumento del activo o una disminución del pasivo. Esos $ 1.000, por consiguiente, no pueden representar sino una disminución del capital, o sea una pérdida. Luego, si deseamos respetar el propósito que nos hemos formulado de representar la igualdad con la línea divisoria del esquema, éste, por fuerza, tendrá que adoptar la siguiente forma:

 

A = C – p + P

Donde “p” representa las pérdidas. Y trasladando el término P al otro miembro, tendríamos:

A – P = C – p

 

Fórmula ésta que nos permite enunciar una segunda regla: si activo menos el pasivo es igual al capital inicial menos las pérdidas.

Supongamos ahora que el comerciante cobrase $ 3.000 en concepto de intereses por los créditos otorgados. Estos $ 8.000 aumentarán a $ 7.000 los fondos existentes en Caja que eran de $ 4.000, pero como ese aumento de $ 3.000 en el activo no se registra simultáneamente con un aumento del pasivo, tendremos que concluir que representan una ganancia. En efecto; incorporada esta operación al último esquema formulado, tendríamos

No nos debe extrañar que el capital sea ahora de 102.000, puesto que si tuvimos una pérdida de $ 1.000 por un lado (alquileres) pero por otro obtuvimos una ganancia de $ 8.000 (intereses) el resultado neto arroja una utilidad de $ 2.000 que, sumados al capital que teníamos al comienzo, de $ 100.000, hace que el mismo se eleve a $ 102.000 tal como figura en el esquema.

El contenido de este último esquema nos permite deducir que

A= C+g+P

En cuya fórmula hemos representado las ganancias por g. Trasladando el término P al otro miembro, como en el caso anteriors tendremos:

a – p = c -f g p

O sea completando la segunda regla que el activo menos el pasivo es igual al capital inicial más las ganancias.

Se desprende de lo expresado en los dos últimos ejemplos una tercera y última regla: las operaciones modificativas alteran la composición del capital, y también su monto.

Reuniendo ahora en una sola fórmula el contenido de las señaladas con los números [1] y [2] tendríamos:

A-P =C- P +g

Que es, en definitiva, lo que se denomina ecuación fundamental de la partida doble alrededor de la cual gira toda la estructura de la contabilidad.

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