Creencias y actitudes diarias como riesgo para mi espíritu emprendedor

La primera idea que tuve de lograr salir adelante con Internet fue afiliarme a un negocio “que prometía”. Mi espíritu emprendedor tuvo la visión de que podía hacerlo, además la empresa tenía una presentación del negocio que llegaba a mis emociones mas profundas que no dude en invertir.

Pero pronto encontré que mis recursos no funcionaban, las personas con las que hablaba no veían lo que yo, y simplemente me daba cuenta que no estaba nada preparado para transmitir esa visión, ni lograr mis sueños de ganar dinero rápido por Internet.

Ahora ya no invierto en negocios, ya que estos en su afán de vender solo muestran las maravillas del futuro, y todas se presentan como lo mejor y maravilloso en el mundo.

Incluso gran cantidad de vendedores de cursos de cómo ganar dinero con Internet son emprendedores en mis mismas condiciones que luchan por tener éxito vendiendo algo que ellos están por aprender.

Ahora prefiero trabajar en mis creencias y actitudes diarias.

Por ejemplo, con frecuencia estamos atados al pasado o futuro y nuestro espíritu emprendedor se choca con falta de recursos del que debe servir de inmediato.

He comprendido que para cualquier emprendimiento nuestras creencias y actitudes diarias son el peor riesgo. Muchas veces será necesario deshacerse de nuestras mas queridas creencias para lograr un sueño.

Por ejemplo una actitud diaria que puedes verlo tú mismo:

Alguien hace algo, por ejemplo cambia el orden de los muebles.

La gente llega ve el cambio y hacen lo necesario para adaptarse con alguna incomodidad. Pero no falta alguien que hace un escándalo por el cambio.

¿Quién movió mis cosas, quien…..? Y se hace un lío buscado un culpable.

Alguien mas da su apoyo, ¿si pero quien se atrevió a cambiar todo?

Tienes que haber sido testigo de estas escenas. ¿Y que es?

Nada podemos hacer para que el pasado cambie, ya esta echo, ¿Cuál es nuestra actitud ahora? ¿Buscar cambiar el pasado? No tiene sentido, nunca se ha logrado y no se lograra, y todo ese tiempo invertido, con alteración de nuestra conducta solo nos perjudica.

De la misma forma hay trampas en la que uno se traslada al futuro, sin poder invertir el valioso tiempo en hacer cosas ahora, soluciones en el presente y en función de lo que somos y tenemos ahora mismo. Por ejemplo “si tuviera dinero….”, “Si viviera en….”, “Si solo me comprendieran”, etc.

Ahora mismo, nuestro espíritu emprendedor necesita recursos en nuestra actitud y creencias que nos permita realmente progresar.

Por Luis Samanamud – Imagen BrunoL
Publicado en Coaching

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