Cómo terminar con el Pánico Escénico

panico escenico ¿Te ha sucedido que al momento de hablar en público sientes que no podrás hacerlo, por diversos motivos?

Si es así, y si te pasa frecuentemente, estás frente a lo que se denomina pánico escénico. En el siguiente artículo te contaremos qué es, por qué se genera y de qué forma puedes hacerle frente para eliminarlo de tu vida y poder establecer tus relaciones con auto confianza y tranquilidad.

Las causas de este tipo de fobias son muy difíciles de identificar e individualizar, ya que pueden proceder de miedos infantiles, traumas de la infancia o incluso situaciones concretas vividas en la adultez.

En general, es una patología que se asocia a los trastornos obsesivo compulsivo que provienen de estados de ansiedad, ya sean estos leves o agudos. Si bien no es una enfermedad de la que haya que preocuparse, pues nada malo te sucederá por padecerla, es muy importante vencerla para hacer tu vida de la forma en que te mereces, es decir, con la libertad y la tranquilidad de que podrás expresarte donde sea y de la forma en la que lo sientas.

El pánico escénico puede estar latente en una persona, es decir, existir y nunca manifestarse, incluso toda la vida. Es muy común que exista, pero más común aún es que exista si eres una persona que tiene que exponerse con frecuencia.

Esto no es casualidad, sino simple estadística: las personas que jamás se exponen, jamás sabrán que tienen esta fobia, las que se exponen poco creerán que apenas es un miedo circunstancial y, si te expones siempre y siempre te pasa, te darás cuenta que estás atravesando una patología curable.

Veamos de qué forma se manifiesta, para que compares con lo que a ti te sucede y puedas determinar si lo que te está pasando es verdaderamente pánico escénico o un miedo del momento sumamente fácil de superar: mucho antes de empezar a hablar en público sientes que algo terrible pasará; no sabes exactamente qué, pero lo sientes. Aunque trates de racionalizarlo y de pensar las alternativas de cuál podría ser ese suceso tan terrible y descubras que es solo tu imaginación, no puedes evitar pensar en cosas horribles.

Tu corazón late rápidamente y tu respiración se agita, posiblemente empieces a transpirar y se te sequen la boca y la garganta. En algunos casos, las personas llegan a marearse y vomitar o desmayarse, pero no es lo más frecuente y, en ese caso, es recomendable llamar rápidamente a un servicio médico para descartar cualquier otra enfermedad.

A partir de este momento pueden suceder dos cosas: o que decidas no presentarte en público, porque sientes que no aguantas más el sufrimiento y te debes esconder para preservarte, aunque todavía no sabes de qué, o puedes afrontar al público, descubrir que nada malo sucedió, pero que la próxima vez aparezcan los mismos síntomas. Si te sientes identificado con lo que acabamos de describir, lo más probable es que padezcas este tipo de fobia.

En todos los casos de fobias, pero particularmente en el de las fobias sociales entre las que aparece la fobia escénica, es fundamental la actuación articulada de tres factores imprescindibles: el emocional, el químico y el contextual.

En primer lugar, es menester comenzar a realizar una terapia psicológica, dentro de lo posible con algún terapeuta de la rama cognitivo conductual, que son quienes más rápidamente pueden ayudarte con este tipo de trastornos. También se recomienda, dentro de las posibilidades del paciente, realizar alguna terapia grupal como grupo de ayuda mutua, que los hay en todas las ciudades.

En relación a la parte “química” del proceso de curación del pánico escénico, hacemos referencia no exclusivamente a los psico fármacos, que sí pueden ser de gran utilidad en estos casos, sino también a alternativas más naturales como la fitoterapia, las flores de Bach o de California, la acupuntura, entre otras.

Sin embargo, ninguno de estos dos soportes serviría si no estuvieran dadas las condiciones en el contexto. Con contexto nos referimos a la familia, a los amigos y a los compañeros de trabajo, estudio y deportes.

Esto no significa que deberás mandar un mail en cadena contando de tu problemática, pero sí advertir al menos a las personas con las que más confianza tengas sobre el proceso que estás atravesando, pues te serán de mucha ayuda. A medida que los síntomas van desapareciendo, se requiere mucha contención y acompañamiento, sensaciones que no encontrarás en tu terapia, sino con personas a las que verdaderamente aprecias.

Dejando en claro que consideramos primordiales los tratamientos mencionados en el párrafo anterior, entendemos que hay algunos “tips” que se pueden tener en cuenta para acompañar ese proceso, pero sin descartar ninguno de los puntos anteriormente mencionados.

miedo publico

Ellos son:

–          Realiza deporte. Las actividades físicas movilizan determinadas hormonas que hacen que te sientas mucho mejor. Haz la prueba: sal a caminar durante media hora y fíjate el buen humor con el que regresarás. Mucho mejor que cualquier ansiolítico.

–          Mantén una alimentación sana. Si cuidas tu alimentación estarás cuidando también tu salud. Siguiendo la teoría holística, mientras tu cuerpo esté bien, el bienestar de tu organismo se reflejará en tus emociones.

–          Hidrátate. Tomar mucho líquido es fundamental para sentirte bien, si te deshidratas puedes comenzar a hacer determinados síntomas que te lleven directo al ataque de pánico escénico. Puedes optar también por bebidas con limón o que reemplacen los sueros.

–          Consume alimentos beneficiosos para tu psiquis. Entre los mejores se encuentra la banana, pues tiene un componente que activa la secreción de serotonina, y los dulces en general. Un trozo pequeño de chocolate por día no te hará nada mal.

–          Medita o realiza yoga. Este tipo de actividades llevan la mente a un estado de relajación tal que es posible que te encuentres cara a cara con tus propios problemas y tengas la posibilidad de pedirles que se vayan. No es literal, pero con la práctica puedes terminar ahuyentándolos.

–          Evita las adicciones. El tabaco, el alcohol y determinadas drogas pueden hacerte sentir bien momentáneamente y que sientas que has superado todos tus problemas, pero solo encontrarás en ellos pequeños parches a tus dolores que terminarán dañándote aún más.

–          Aléjate de las personas que te hacen mal. No hace falta que te digamos qué tipo de personalidades son perjudiciales para tu salud emocional, tú sabrás identificarlas. Si te hacen llorar, si te hacen enojar, si te hacen sufrir, son perjudiciales. Mantente cerca de quienes te den cariño y no puedan evitar hacerte sonreír.

–          No le tengas miedo al pánico escénico. Las fobias tienen la característica de que mientras más piensas en ellas, más fuertes se vuelven, entonces tú le tienes miedo, en este caso, a hablar en público, pero pronto notarás que le tienes miedo al miedo que te agarra cuando tienes que hablar en público, generándose así un círculo vicioso con el que es muy difícil terminar.

–          Juega con tu respiración. Hay muchas técnicas de respiración para relajarte, pero la preferida de quienes sufren pánico escénico son la de respiración estomacal y la unilateral. La primera, consiste en inspirar lentamente todo el aire que puedas y llevarlo a tu estómago.

Tienes que mantener una mano sobre tu abdomen para corroborar que se infle. Mantienes el aire unos instantes ahí y luego vas soltándolo muy lentamente por la nariz, repitiendo esto unas diez veces; verás cuánto mejor te sientes. Para la respiración unilateral, debes taparte con la mano uno de los orificios nasales e inspirar por el otro lentamente.

Luego, colocar tus dedos como una pinza en los dos orificios para retener la respiración durante ocho segundos; finalmente tapas el orificio contrario al que quedó libre al inspirar y largas muy suavemente el aire. Este último ejercicio puedes repetirlo hasta seis veces. Hay que tener sumo cuidado con los ejercicios que involucran la respiración, ya que es posible hiperventilar y que te marees. Ten cuidado y hazlos en presencia de otras personas y sentado.

–          Otras técnicas muy frecuentes en este tipo de patologías son las de la imaginación, que van desde las más graciosas que invitan a imaginar a toda la audiencia desnuda o realizando sus necesidades fisiológicas hasta las más intensas, que invitan a imaginar paisajes y sonidos. Cualquiera de las dos te irá muy bien si sabes adaptarla a tu personalidad.

–          Siempre ten en cuenta que eres tú quien decide si continuar o parar. Si en algún momento te sientes tan mal que de verdad crees que no quieres hablar en público, simplemente dilo y no lo hagas, siempre tendrás la oportunidad de volver a intentarlo. De todas formas, ten cuidado de analizar bien tus decisiones, tal vez sí puedas hacerlo y prefieras escaparte antes que afrontar.

Por último Recuerda:

“Haz lo que más temas hasta que lo superes”

 

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