Cómo lidiar con sindicatos y que actitud tomar como empresario

sindicatosLa administración tiene los sindicatos que se merece.

El tema es más emotivo y controvertido que el tema de la administración — al menos entre los que trabajan en la gestión.

No hay nada malo con los sindicatos, excepto la forma como se comportan a veces. Y la forma como la administración se comporta con ellos.

Los mismos están ahí para cumplir un propósito. La mayoría de la gente quiere que estén ahí. Quiere que representen individualmente sus intereses y sus puntos de vista. En una sociedad democrática, esto no tiene nada de malo.

El Líder está consciente de ello. Estimula una responsable actividad sindical. Respeta a los representantes y funcionarios sindicales, les confía sus dudas y esperanzas, busca su consejo. Respeta sus puntos de vista aunque no los comparta.

Sin embargo, el Líder no tolera un comportamiento irresponsable (ni un comportamiento irresponsable de la gestión), como por ejemplo, violar los procedimientos o los acuerdos.

No tolera la retórica activista, ni las continuas críticas, ni la mordacidad de unos y otros, ni las incitaciones a crear dificultades, ni las competencias de groserías a manera de gladiadores (bien sea de boca de sindicalistas activistas o de supervisores poco románticos). Tampoco tolera que los departamentos de relaciones laborales celebren convenios secretos a sus espaldas. Los especialistas en relaciones laborales (a veces llamados también chalanes, jugadores de póker, combatientes de la selva, traficantes de influencias, terroristas de las organizaciones) pueden ser tan depravados como los sindicalistas activistas.

El Líder participa activamente en las relaciones laborales y trabaja en estrecha colaboración con los especialistas, lo mismo que con los representantes de los sindicatos. Nunca trata de luchar contra ellos, más bien procura siempre trabajar con ellos. Si se prefiere prescindir de ellos, no es asunto del Líder, ni de la empresa. Esa decisión le corresponde a su gente.

aplicarhoy

Si no hay sindicatos en su empresa, tómese el día libre, u ocúpese de otra sección de este blog. O, mejor aún, pregúntese por qué no están en su compañía.

Sí hay en su empresa, vaya y lávese el cerebro con una barra de jabón y elimine todo prejuicio. Luego apriete el puño hasta que los nudillos se pongan blancos y diga: “Estoy decidido a trabajar con ellos”. Repítalo una y otra vez hasta que lo diga de todo corazón.

Vaya y colabore con el sindicato, no importa cuán difícil le resulte. Ese es su reto administrativo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *