Cómo hacer un libro

hacer libroSi eres escritor, ya sabrás que escribir un material que sea interesante y que a la vez te retribuya de manera económica el esfuerzo en él invertido es un desafío muy grande con el que siempre te toparás, y somos muy pocos los que logramos sortear este obstáculo. Como, afortunadamente, el triunfo en ese plano ha sido mi experiencia, les contaré ahora mismo cómo hacer un libro que los convierta en famosos y exitosos.

Empezaré contándoles mi historia. Comencé a escribir a los diecisiete años. Escribía poesías y cartas de amor, pero con el tiempo fui interesándome más por los relatos. Así fue como publiqué mis primeros tres libros de relatos, uno de aventuras, otro de historias románticas y un tercero de ciencia ficción. En cada uno de esos casos, la inversión para la edición fue personal, es decir que deposité en ellos la mayor parte de mis ahorros y  trabajé de manera gratuita.

Mi economía descendió notablemente, tuve que afrontar numerosas deudas trabajando de camarera, cansándome mucho y desgastando cualquier resto de creatividad que pudiera haberme sobrado para producir un nuevo libro.

Demás está decir que la mayoría de esos ejemplares no se vendieron, por lo que terminé regalando, donando y tengo al menos un centenar de cada uno guardados en el armario. No fueron lo que se dice un éxito, pero estoy segura que tras la fama que obtuve ahora con mi nuevo proyecto, pronto podré venderlos a un precio mucho mayor al esperado.

A esta altura estarás preguntándote cómo hice para dar ese gran salto, y seguramente ya habrás descubierto que no fueron mis tres publicaciones las que me llevaron al éxito. En marzo del 2009 leí un artículo de una revista italiana que sugería que en la actualidad los libros más vendidos son los de autoayuda, vida sana y gastronomía, y lógicamente dudé y lo cuestioné, tratando de dejarlo en el olvido. En junio del 2010, más de un año después, estaba cambiando de departamento a uno más pequeño, pues mis finanzas estaban cada vez peor. Durante el embalaje de cajas para la mudanza, me encontré sin querer con esa revista. Y ahí la mente me hizo el famoso click.

En el artículo que había leído trece meses atrás estaba la respuesta de cómo poder triunfar haciendo eso que tanto amaba: escribir.

Empecé a pensar en cuál de esas tres opciones me convenía. En el 2008 había realizado un curso de terapias alternativas, por lo que la autoayuda me iba muy bien. Sin embargo, era practicante de yoga desde siempre, vegetariana y muy buena cocinera, por lo que cualquiera de las opciones me era útil. No me van a creer, pero anoté en pequeños trozos de papel cada una de las alternativas de materiales que se me ocurrían, los mezclé y los metí en una olla, luego me fui a dormir. Por la  mañana, al despertar, metí la mano y saqué uno de los papeles, que me sugirió que escriba sobre vida sana. La suerte o el destino estaban queriendo darme una señal.

Entonces me pregunté cómo hacer un libro de esas características, puesto que lo mío siempre había sido la literatura. Me propuse delimitar la idea de vida sana lo más posible. Vida sana, entendía, incluía alimentación, ejercitación, relax, tratamientos de belleza, masajes, terapias alternativas, medicina oriental, entre otras, y yo no podía dejar de pensar en el yoga, así que decidí escribir sobre esa maravillosa actividad que siempre había practicado.

Cuando empecé a buscar bibliografía para investigar, me encontré con que había miles de libros sobre la temática: posturas, yoga para embarazadas, yoga sexual, para la memoria, para la relajación, para la circulación sanguínea, para dejar de fumar, para vencer la ansiedad, yoga para superar la depresión y más. Era obvio que si me quedaba con eso, tendría tanta competencia que me sería imposible triunfar.

A partir de ese momento, me propuse encontrar una actividad parecida a esa y no tan en boga. La primera con la que me topé fue pilates, pero cada material que leía me parecía superficial y poco interesante. Así fue como llegué, sin siquiera haberlo planeado, hasta el tai chi. El tai chi es una actividad o arte marcial del oriente, muy poco difundida en oriente. En realidad, una vez publicado mi  material comenzó a difundirse más en esta región, pero hasta entonces poco se sabía de él y solo personalidades muy particulares lo practicaban.

Pensando en cómo hacer una publicación sobre tai chi, no podía hacer más que investigar todo el día, incluso pasaba noches sin dormir. Una vez reunido todo el material que necesitaba pude sacar conclusiones por demás asombrosas, tales como que este arte marcial es incluso superior en términos de beneficios que mi defendido yoga.

Luego de recopilar toda la información y sintetizarla, quedaba escribir el libro para editarlo y luego comercializarlo. Decidí hacerlo de una forma particular y no como si fuera un manual de estilo de escritura, sino en primera persona, fantaseando mi propia historia personal con la actividad, ficticia pero basada en datos reales, incluyendo desde la pérdida de peso hasta la mejora de la salud y de cualquier tipo de trastorno psicológicos.

Comencé a censar los centros que impartían tai chi en mi ciudad y descubrí que eran muy pocos, por lo que entendí que la difusión del material que yo había recopilado serviría para llenarlos de practicantes y estimularía a nuevas personas a abrir sus propios centros a sabiendas de que tendrían alumnos. Por esto mismo, se me encendió la lamparita acerca de cómo se financiaría la escritura de mi publicación: buscaría profesores de tai chi para que aporten una suma de dinero que pague mi tiempo de trabajo en la obra que los recompensaría posteriormente trayéndoles practicantes. Con mucha suerte, conseguí muchos auspiciantes y pude dedicarle todo el tiempo necesario a la producción del material.

Como hacer un libro no es cosa de días nada más, me propuse determinados plazos para lograrlo, poniéndome como tope un año. Sin embargo, estaba tan estimulada con lo bien que venían saliendo las cosas hasta el momento que lo concreté en cuatro meses, y lo mejor es que no tuve que poner un solo centavo para la edición, pues la editorial, interesada en la poco difundida temática, decidió asumir los costos de la impresión.

En noviembre del 2010, mi libro de tai chi ya estaba en todas las librerías de la región. Como los ejemplares se agotaron rapidísimo, la editorial me regaló una reimpresión, esta vez enviando también al resto del país y a otros países. En enero del 2011, mi nombre encabezada las listas de autores más vendidos durante el ciclo anterior, mi fama era tal que me pedían autógrafos por la calle. Además, aunque sea menor el dato, pude mudarme a una casa con más dormitorios. Todo se fue dando millones de veces mejor de lo que esperaba.

Una vez observado el éxito de mi emprendimiento, busqué nuevamente la revista del artículo motivador de mi triunfo y decidí escribirle un mail al autor contándole lo bien que me estaba yendo y agradeciéndole por haber sido el autor invisible de mi felicidad. Me respondió con una felicitación y con una propuesta que jamás se me había cruzado por la cabeza: “habiéndose  vendido tanto tu libro de vida sana, ¿cómo hacer una publicación de otra temática para seguir por ese camino? ¿Por qué no pruebas con alguna de las otras dos variantes?

Pero, ¿cómo hacer un libro de cocina?, me pregunté, si soy excelente cocinera pero ni siquiera calculo las cantidades… Traté de pensar en el mismo proceso que me había llevado a la gloria con el material anterior: algo que no estuviera explotado en la región. Comida australiana, me dije, y la solución cayó ante mí. Otra vez a investigar y leer durante meses, buscar auspiciantes vinculados al material, reunir el dinero, abocarme al trabajo y a la escritura.

Nuevamente triunfé sin igual, ya mi nombre resonaba en todas partes. Culminé mi saga con un libro de reflexiones acerca de lo que los sueños nos dicen de nuestra propia personalidad. Hoy, que ya soy exitosa, me estoy replanteando la idea de volver a escribir ficción, ya que no es lo mismo publicar siendo desconocida que estando mi nombre en afiches de todas las librerías del país.

Unos cuantos años después de haber publicado mis obras literarias y habiendo incursionado en otras temáticas completamente diferentes a las que me interesaban, he descubierto que no hay nada más acertado que plantearse cómo hacer un libro cuando se busca vivir de la escritura.  Podría haberme quedado toda la vida escribiendo literatura y teniendo que buscar otros empleos para pagar el alquiler y alimentarme, pero tuve la grata suerte de encontrarme con ese artículo que cambió por completo mi vida. Hoy, porque es una revista que ya no se consigue y nunca más pude comunicarme con el autor de mi nota, yo pongo a tu disposición estos secretos. Espero que los sepas optimizar.

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