Cómo conseguir ideas exitosas

Muchas veces nuestra personalidad emprendedora nos lleva a querer montar un negocio que nos aporte nuevos ingresos, aunque no tengamos una idea concreta para desarrollar. Existe una técnica para estimular la creatividad desde el enfoque de lo factible que nos permitirá conseguir ideas exitosas en unos pocos pasos.

Pensemos primero en nuestros intereses y preferencias, o el rubro en el que nos gustaría trabajar. En una hoja atípica para nuestras mentes (grande, de cartón, de color, etc.) escribamos el concepto o palabra clave del rubro; que sea un papel inusual hará que nuestros pensamientos salgan de sus encasillamientos. A partir del concepto principal saldrán otros sub-conceptos que anotaremos a su alrededor, y así sucesivamente.

Luego de unos minutos, tendremos una hoja llena de palabras pertinentes acerca de lo que nos gustaría montar un comercio. Será entonces momento de encontrar vínculos de valor entre todas ellas; el agregado consistirá en salir de lo cotidiano, en ser innovador. Por ejemplo, poco útil nos sería “Concepto: Heladería, Sub-concepto1: Helado, Sub-concepto2: frío”; pero sí podríamos aprovechar relaciones como “Concepto: Heladería, Sub-concepto1: Post-cena, Sub-concepto2: Café”.

Que en la heladería se vende helado y es frío no será información valiosa para comenzar un emprendimiento, pero pensar en una heladería con postres y café, además de helado, abriría nuevos mercados, y nos haría diferentes. Probablemente en la hoja hallemos este tipo de relaciones; en caso de tener socios para nuestra nueva empresa, una “lluvia de ideas” podría ayudar en este paso.

Una vez definidos los vínculos y las originalidades, deberemos cerciorarnos que podemos llevarla a cabo. Ofrecer tours a la luna probablemente sea maravilloso, pero a menos que tengamos excelentes relaciones en la NASA, será imposible de llevar a cabo. El nuevo tamiz al definir una idea para montar un negocio es la factibilidad; si no contamos con los recursos para hacerlo, debemos seguir buscando por otro lado.

Si por el contrario las palabras asociadas presentan una idea realista, será oportuno analizar la presencia o no de mercado, es decir, un grupo considerable de personas dispuestas a pagar por ella. En esto deberemos evaluar desde la esencia del producto hasta la zona geográfica donde podrían estar nuestros clientes. Por ejemplo, tendríamos que asegurarnos que la gente comprará nuestros autos amarillo patito, o que en Brasil las personas estarán dispuestas a consumir nuestra cosecha de yerba mate; si no podemos garantizarlo, será mejor que sigamos analizando ideas para montar un emprendimiento distinto.

Ahora bien, si nuestra propuesta parece tener un mercado realmente (y esto sería beneficioso comprobarlo con un trabajo de campo posterior), sólo nos quedará el último filtro para su aprobación: calcular su rentabilidad. De nada servirá emprender una empresa que finalmente no deje sus ganancias.

Al comprobar que hay mercado para nuestra idea, deberemos calcular si lo que está dispuesto a pagar por ella es mayor a lo que nos costará desarrollarla. Una empresa de ómnibus de larga distancia utiliza micros en los que pueden viajar 30 pasajeros de manera que cada uno pueda pagar un precio accesible; si los viajes fueran en autos para 3 personas, probablemente los boletos serían mucho más caros, y el grueso de la gente no estaría dispuesto a abonarlo.

Este último paso será entonces el que definirá si contamos con nuestra idea exitosa para montar un negocio, o por el contrario, deberemos volver a la hoja inusual hasta encontrarla.