Cómo comenzar un negocio

comenzar negocioMuchos de nosotros, hemos escuchado tal vez muchas veces, de boca de familiares y amigos: “si tuviera un capital, cómo me gustaría comenzar mi propio negocio”.

Sin embargo y a la luz de fenómenos modernos como el denominado “teletrabajo”, de un avance sostenido y muy ligado a la expansión y democratización de las herramientas tecnológicas, constituye un hecho palpable que, hoy en día, para responder a la pregunta recurrente de ¿cómo comenzar un negocio?, existen una multiplicidad de alternativas, en ninguna de las cuales se necesita de inversiones millonarias ni ahorros de años.

Tal vez el “capital” más importante con el que debemos contar a la hora de la planificación de un nuevo negocio, es nada más (y nada menos) que la “creatividad”. En efecto, será la creatividad al servicio de nuestro proceso productivo, lo que nos ayude a optimizar al máximo los recursos previos con que contemos y, al mismo tiempo, colabore en la mejor y más acertada toma de decisiones, que desemboque en la cristalización de nuestro anhelo del emprendimiento propio.

 

A la cuestión planteada de cómo emprender, debemos empezar a contestarla a partir de la identificación de las fortalezas con que se cuentan, no sólo desde el aspecto financiero, sino y fundamentalmente desde el estratégico de negocios.

 

De esta manera, el primer paso será definir qué bienes y servicios ofreceremos al consumidor y a qué mercados apuntaremos, siempre tomando previamente en consideración, nuestras capacidades, habilidades, aprendizajes y experiencias. Una vez determinado el producto (bien o servicio) con el que saldremos a competir al mercado, deberemos realizar un análisis realista y razonable sobre nuestras posibilidades de infraestructura, promoviendo optimizar lo existente y adquirir lo que necesitemos para complementar el proceso productivo en ciernes, dependiente siempre del propio presupuesto, del que jamás deberemos apartarnos y que, lógicamente, será ajustado a nuestras posibilidades ciertas, de hoy en día, sin cuantificar supuestos ingresos ni capitales futuros.

 

El negocio en casa.

 

En este punto, muchos se preguntarán, ¿cómo comenzar un negocio, cuando no se cuenta con el dinero necesario para adquirir o alquilar un local comercial, que sirva de base a nuestro próximo comercio?. Pues bien, si no contamos en este primera etapa con los recursos necesarios para comprar o arrendar un inmueble con fines comerciales, nada mejor que iniciar nuestro proyecto productivo desde el hogar, utilizando para ello los recursos y servicios disponibles en casa, adaptando aquello que haya que adaptar, en procura de mejorar su rentabilidad, velocidad, capacidad de gestión, etc.

 

En el caso de decidirnos por la modalidad conocida como “teletrabajo”, nada mejor que aprovechar los mismos servicios de telefonía, conectividad de datos y hasta de electricidad que usufructuamos en nuestra vida diaria, dentro de nuestro hogares, gestionando con las empresas proveedoras de dichos servicios, promociones que incluyan mejoras en los mismos, de velocidad, accesibilidad, etc, a un precio más bajo, que en definitiva y en términos comerciales, redunde en una mejora sustantiva de nuestra rentabilidad empresarial, al tiempo de permitirnos ofrecer un servicio más completo, veloz y eficiente.

 

Iniciar un negocio en internet.

 

De regreso a nuestra pregunta original de ¿cómo comenzar un negocio?, máxime en ausencia de un capital o inversión inicial, una de las alternativas posibles radica en la utilización del mundo cibernético como plataforma para nuestro emprendimiento y, al mismo tiempo, la puerta de ingreso al universo de las oportunidades y de acceso a los consumidores potenciales y los mercados necesarios.

 

En este sentido, la creación de una página web, con un diseño ágil y atractivo, constituye un interesante punto de partida para hacer conocer lo que ofrecemos, para lo cual deberemos construirla de la manera más sencilla y completa posible, con el doble objeto de representar nuestra principal carta de presentación, al mismo tiempo de permitirnos la generación de ingresos por ventas y publicidad.

 

Así las cosas, nuestra página web podrá comenzar a redituarnos por dos vías separadas y sin embargo concurrentes: por un lado la publicidad, sumando sponsors y empresas que, o bien nos signifiquen un ingreso de dinero, o bien indirectamente, la reducción del costo de nuestros insumos básicos, a partir de la publicidad de las empresas que participan con sus productos o servicios de nuestro proceso productivo. Por el otro, en el caso de dedicarnos a la venta de bienes o servicios profesionales determinados, la web propia podrá incluir sistemas de “tienda virtual”, donde acerquemos a nuestros clientes la posibilidad de una venta on line, a través de medios de pago electrónicos o en efectivo, mediante transferencias o depósitos bancarios.

 

Resulta interesante, detenernos un instante para subrayar la importancia de suscribir convenios con empresas que nos sirvan de proveedores, a fin de reducir nuestros costos de producción e insumos básicos, a cambio de la publicidad de dichas marcas comerciales en la página web, lo que en determinados casos hasta podría desembocar en una sinergia tal, que nuestra empresa termine convirtiéndose en una franquicia de alguno de ellos, o en el acuerdo para vender en exclusiva, una o más marcas que nos participan o colaboran en nuestro proceso productivo y, al mismo tiempo, nos auspician cibernéticamente.

 

Alquilar antes que comprar.

 

Otra de las maneras más efectivas de abaratar costos, por lo menos en las etapas iniciales de instalación y consolidación de nuestra empresa, servicios profesionales o marca comercial, consiste en adquirir los menos posible, alquilando y obteniendo en consignación lo más que se pueda.

 

Hoy en día, para la puesta en marcha de un comercio, no resulta imprescindible comprar todo lo necesario para equiparlo desde el vamos, pudiendo derivar tales gastos para más adelante, cuando las primeras ganancias nos permitan reinvertir en maquinaria y herramientas productivas propias, que sí implicarán un ahorro a futuro, en una segunda etapa de nuestro emprendimiento.

 

Desde mobiliario de oficina, pasando por baterías y todo lo necesarios para instalar una cocina comercial o incluso el salón de un restaurante, en la actualidad existen infinidad de empresas dedicadas al alquiler de tales herramientas de trabajo, que indudablemente resultarán de vital importancia en los duros primeros tiempos de nuestro comercio, hasta tanto podamos adquirirlas de manera definitiva, puesto que a la larga, el alquiler permanente significará una erogación importante y fundamentalmente, innecesaria.

 

A falta de espacios propios, usufructuar ajenos.

 

Para el caso que nuestra empresa se dedique a la venta de algún bien mueble, por pequeño que este sea, una alternativa interesante consiste en el alquiler de stands o “puestos” dentro de galerías, tiendas comerciales (grandes, medianas o chicas) y hasta en “ferias” del tipo de las artesanales.

 

De esta forma, obtendremos otra manera viable de acceder a potenciales clientes, o de comercializar los productos que ofrecemos por nuestra página web, pero que por razones o decisiones propias de no realizar las transacciones de manera bancarizada o bien por la desconfianza que aún subsiste en muchos consumidores, a la hora de colocar sus datos crediticios para una venta on line, estemos obligados o determinados a realizarlas de manera personal y en efectivo.

 

En este punto, podremos optar por alquilar pequeños stands en tiendas comerciales bajo techo o shoppings del estilo “a cielo abierto”, que en muchos lugares hallaremos bajo el formato de “ferias”, dependiendo siempre de nuestras posibilidades económicas tanto como de la selección del tipo de stand y mercado que mejor se adecue al bien o servicio que ofrezcamos, sin descuidar la coincidencia con el perfil comercial de los consumidores apuntados y los clientes ya cautivos.

 

Vender a comercios, antes que a particulares.

 

¿Cómo empezar un negocio cuando no tenemos bien en claro cómo iniciar la captación de mercados y clientes y hasta cuando no estamos seguros que nuestro producto o servicio sea vendible entre particulares?.

 

Muchas veces, el bien o servicio que pretendemos comercializar se adecua mejor a una venta de tipo mayorista que a una minorista, por lo cual deberemos indagar en el mercado a disposición, en búsqueda de una comercialización en pequeña escala, pero a empresas y comercios, en lugar de a clientes particulares.

 

Siendo este el caso, una forma eficiente de comenzar podría ser ofreciendo nuestro producto en comercios (grandes o pequeños), para una vez interesados en lo que ofrecemos, proceder a dejarles nuestra producción en “consignación”, para evitar que el comerciante en cuestión deba invertir dinero en algo que aún no conoce y que, en definitiva, sea la razón de un rechazo evitable a nuestro producto.

 

Ya que de esta manera, ambas partes compartirían el riesgo de la incorporación de un nuevo producto a sus góndolas, sin por ello destinar un solo centavo en una eventual adquisición por adelantado; y en nuestro caso, ganaríamos un mercado y obtendríamos nuestros primeros réditos económicos, o de lo contrario, nos retiraríamos con la totalidad de lo aportado, sin ganancia ni pérdida de stock alguna, para intentar mejor suerte en otro comercio o empresa del rubro.

 

Por todo ello, y ante la consulta reiterada de ¿cómo emprender un negocio?, cuando no contamos con dinero para invertir ni capital alguno, podremos advertir que, agudizando el ingenio y la creatividad comerciales, existen múltiples alternativas para intentar hacer realidad nuestros sueños.

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