La colaboración entre emprendedores es un habito que se cultiva

En las empresas el espíritu colaborativo entre sus empleados favorece la productividad y el clima de empatía. Cada hora en el trabajo es parte de nuestra vida y también es importante considerar la rentabilidad de nuestra vida.

hombre cargando a su pareja

La rentabilidad de nuestra vida nada tiene que ver con el dinero o las cosas materiales, es nuestro nivel de felicidad y aquí es donde podemos hablar de si los factores externos y las personas colaboran o perjudican.

Vivimos rodeados de mucha tecnología, gracias a las herramientas podemos hacer mas en menos tiempo y lograr calidad de vida, pero por muy bueno que sea el despliegue tecnológico, si no hay un espíritu colaborativo en la empresa como un proceso natural y necesario, es bastante difícil que se consigan los objetivos previstos por la inversión.

Todos conocemos experiencias de implantación de herramientas colaborativas de vanguardia que han terminado siendo un fracaso porque su grado de utilización real estuvo muy lejos de las expectativas generadas.

Como dice Enrique Dans: la tecnología no soluciona nada sin un cambio cultural que favorezca un uso coherente de la misma.

Eso es más crítico aún en el caso de las herramientas de colaboración y de generación de contenidos, porque necesitan de una implicación clara a todos los niveles, y de una sensibilidad hacia las dinámicas participativas que sólo puede darse en aquellas organizaciones que se han preparado para sacar el máximo de provecho a esas tecnologías.

Por muy bueno que sea el despliegue tecnológico, si no existe un sustrato cultural en la empresa que acoja la colaboración como un proceso natural y necesario, es bastante difícil que se consigan los objetivos previstos por la inversión.

El espíritu de colaboración es algo que se tiene que cultivar y alentar con herramientas, por eso resulta difícil de comprender que directivos hechos y derechos llegan a pensar que solucionarán sus problemas de comunicación o colaboración interna simplemente implantando una herramienta.

Las empresas que saben sacar más provecho de las tecnologías colaborativas son sobre todo aquellas en las que ya se practicaba la colaboración antes de implantarse la tecnología “aunque fuera mediante notas escritas en avioncitos de papel”.

Pero si ese habito no existe, si lo que impera es una estructura jerarquizada que prima el organigrama por encima de todo, las herramientas terminan siendo pobremente aprovechadas, y lo que es peor, muchos directivos terminan echándole la culpa del fracaso a la tecnología.

Siendo optimistas también podemos decir que las tecnologías colaborativas se pueden usar como “Caballo de Troya” para contribuir al desarrollo de una cultura participativa que antes no existía.

Pero esto solo funciona cuando dentro de la organización hay directivos hábiles y con influencia que están dispuestos a hacer de “troyanos” usando como aliada a la tecnología.

Como ya se dice del dinero en cuanto a la felicidad: “El dinero solo te da mas de lo que ya tienes en tu vida interior”.

En el siguiente video el experto Daniel González nos dice que la colaboración debe ser enfocada y tiene que tener un objetivo en resultados.

Imagen por kaizen.nguyễn | Enlace Emotools

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