Claves para cuando deseo trabajar de freelance

Podría decirse que todos alguna vez en la vida nos lanzamos al mundo de los independientes, aunque no implique necesariamente dejar una relación de dependencia que otorga estabilidad y seguridad a nuestro empleo. Podremos presenciar debates miles de veces sobre cuál de las dos opciones es más conveniente, y las ventajas y desventajas de cada una.

Si deseo comenzar mi carrera como solista, o estoy cansado de mi jefe, de mi oficina, y deseo quedarme con la plusvalía, debo tener antes bien en claro algunas cuestiones que me servirán para no experimentar sobresaltos demasiados turbulentos.

–       Si deseo ser freelance, seré mi propio jefe, y no habrá nadie que me diga qué hacer. Al mismo tiempo, estaré obligado a planificar, estudiar distintas variables (económicas, políticas, etc.) y tomar decisiones importantes que prácticamente definirán el futuro de mi negocio.

Veamos algunas ventajas de esta modalidad de trabajo:

–       Por mi cuenta: podré elegir mis horarios, adaptarlos, e incluso darme permisos y privilegios dignos de un dueño. Por otro lado, en algunas situaciones tendré responsabilidades a vencer y puede que deba quedarme hasta horas de la madrugada trabajando para cumplirlas; también habrá días no laborales y feriados en los que no podré parar.

 

–       De manera independiente: los ingresos serán exclusivos de mi propiedad, y de nadie más. Sin embargo, tendré que lidiar con los atrasos e incumplimientos de algunos clientes para cerrar las cuentas a fin de mes y mantener la estructura.

 

–       Si quiero trabajar solo, tengo que ser disciplinado, imponerme a mí mismo horarios y objetivos, evitando las distracciones; a diferencia de la dependencia, no tendré a nadie que me guíe, aliente o critique constructivamente. Mis resultados finales se verán directamente en los clientes.

 

–      Poder de desicion: soy yo quien escoja la oficina, los muebles y la tecnología, tengo que también quien realice la mediana inversión desde su propio bolsillo.

 

–       Propiedad: podré tener mi propia marca, nombre o empresa, la cual deberé sustentar con patentes e impuestos; en algunos casos también me corresponderá abonar aparte otros servicios, como obra social.

 

–       Propios medios: podría llegar a ganar mucho más dinero que en una relación de dependencia; para eso, deberé ser consistente, sin olvidar que una crisis puede dejarme sin labor.

 

–       Tomar mis propias decisiones, armar una estructura que me de cierta flexibilidad, para no depender de las acciones de mis competidores. Sino, cuestiones importantes como aumentar los ingresos se verán estrictamente condicionadas.

 

–       Si busco lo que me gusta, será fundamental proyectar sin errores mi negocio y su crecimiento. Además, cada cliente será parte del capital más preciado, porque tan sólo uno menos significará menos ingresos.

 

–       Por último, y más importante de todo,  como  freelance deberé ser emprendedor en todo momento, negociador (habilidad que se adquiere con la experiencia), inteligente políticamente y ético, ya que una condena social o de un segmento del mercado podría señalarme y producirme pérdidas económicas y de reputación irrecuperables.