Ayuda por desempleo

ayuda desempleoEn la mayoría de los países del mundo existen la llamada ayuda por desempleo que es un dinero que el Estado para a los contribuyentes cuando se quedan sin trabajo por alguna razón y todavía están en edad y condiciones de integrar el mercado activo.

Hago esta salvedad, porque si por alguna razón, la persona que tramita está cerca del límite de edad para ser empleado o su condición de salud no le permite o permitirá conseguir un nuevo empleo, el Estado podría decidir negar ese subsidio u ofrecer una alternativa para que mantenga el ingreso en su hogar pero llegue a una situación más estable, como la jubilación o la pensión por discapacidad.

La ayuda por desempleo es aquella que se entrega, entonces, a quienes pertenecían al mercado económicamente activo, es decir tenían un empleo, en algunos países se incluye también a los que contribuyen de forma privada o particular al sistema de previsión social, y por algún motivo ajeno a sus deseos como puede ser el despido o el cierre del mercado, se han quedado sin posibilidad real y rápida de conseguir un empleo, y que por ser cabezas de familia o únicos responsables de su persona, sí o sí, necesitan tener un ingreso para luego poder seguir buscando empleo y no descuidar su condición de vida.

Todos los países desarrollados y que se ocuparon alguna vez de las condiciones dignas del trabajador y la sociedad tienen un régimen por desempleo, que puede variar en montos otorgados, la frecuencia, la cantidad de tiempo que dura el derecho a cobrarlo y otra variedad de situaciones que contemplan las leyes de empelo de cada país, pero que tienen en cualquiera de los casos, como único fin que la persona siga siendo productiva y encuentre una salida a la situación.

Lo cierto es que este seguro social se vuelve de vital importancia en los países donde  la estabilidad económica no es la mejor, y que los niveles políticos, es decir de funcionamiento de las instituciones tampoco, porque siendo así, considerándose estos países en desarrollo, las grandes empresas generadoras de empleo pueden o bien no invertir, o bien retirar sus inversiones dejando gran cantidad de gente sin trabajo.

Y como coinciden la mayoría de los prestigiosos autores que se han ocupado del tema, la población sin trabajo es una población de riesgo para la sociedad que puede convertirse en una amenaza para las persona que sí lo tienen o incluso en una amenaza para su integridad física, ya que es bien conocido el índice de suicidios entre desahuciados y personas que de un día para el otro se encuentran sin la posibilidad cubrir las necesidades básicas propias y/o de su familia, que ante, incluso el día anterior era algo rutinario y seguro, estable, en sus vidas.

Entones, en respuesta a esta situación tan grave, como preventivo y para evitar que la sociedad termine por sufrir la pérdida del empleo en todos sus estratos, existe lo que se denomina y explicamos antes: ayuda por desempleo.

Dependiendo cada país, este monto de dinero se obtiene de varias formas, pero la más común y la más justa, sin duda alguna es la del fondo común que tiene el Estado y que se crea con el aporte que cada trabajador hace a modo de anticipo por si queda desempleado, que se deduce automáticamente de su salario y está contemplado en el rubro cargas sociales, y que es un porcentaje que también se relaciona con la cantidad que se le pague por hijos o por cuidados especiales, ya que luego, al momento de calcular el monto y el tiempo que le corresponde cobrar el dinero, estas son cuestiones que se tienen en cuenta.

Entonces, cualquier ciudadano que haya aportado una cantidad de tiempo determinada al sistema de seguro social tendrá luego el derecho a cobrarlo según sus necesidades, pero este aporte común, genera también una opción para aquellos que no cumplan exactamente con los requisitos pero que cumplan con algunos, los que cada país considera más importantes, que lo hacen merecedor o con derecho de cobrar un subsidio, que es un crédito por desempleo pero de un monto de dinero o tiempo también menor al mínimo de un subsidio tradicional.

Es importante que una persona que trabaja en relación de dependencia preste atención a los montos que cobra y que se ven descontados en su recibo de sueldo. Que esté seguro que su patrón está haciendo los aportes correspondientes a la seguridad social y que su trabajo está siendo contabilizado en las oficinas donde corresponde para que luego, llegado el caso de necesitar la ayuda por desempleo, o bien, cuando tenga que jubilarse o se le haga la liquidación por final de contrato o despido, todo su trabajo sea reconocido.

Además, si el empleador no está haciendo los aportes correspondientes o estos no están siendo contabilizados de forma correcta, cuando los necesite no podrá reclamar a nadie, o mejor dicho, el proceso de reclamo y reajuste tomará mucho tiempo, por lo que este reclamo tendrá que hacerse durante el período trabajado, por eso es, como dijimos, importante que el empleado sepa leer su recibo de sueldo y esté seguro de qué y cómo se están haciendo las contribuciones a la seguridad social.

Ahora bien, debe ser también parte de la función del Estado, enseñar a las personas que cobran este subsidio para qué les sirve y cómo debería utilizarla, de este modo, se aseguran que el fin de evitar los desahucios y los niveles de incertidumbre y malestar que provoca la falta de empleo sea logrado y que las personas aún económicamente activas volverán al mercado como empleados o como emprendedores, pero se convertirán, nuevamente en personas útiles y con empleo, cosa que no podrían hacer sin la ayuda que les corresponde.

Una persona puede disponer de su subsidio como le plazca, no estoy segura, pero creo que no existen o son muy pocas las exigencias que se le imponen a un desempleado, más que la de cobrar esa ayuda de forma personal, por eso, es importante que la persona siga teniendo la necesidad y el deseo de conseguir un trabajo, que no sienta que la ayuda por desempleo es la salvación para un año sabático, sino que es le punta pie, el escalón, la base que necesita indefectiblemente para conseguir otro empleo o generarse uno propio.

Cuando una persona recibe el subsidio tendría que pensar: bien, este dinero me lo merezco porque he trabajado y aportado para cobrarlo, y el motivo por el cual he aportado para cobrarlo, es para poder seguir buscando trabajo ahora que no lo tengo o aprovechar la oportunidad para capacitarme y conseguir algo mejor o crear mi propia fuente de trabajo.

Entonces, el beneficio para los que no tienen empleo pero lo han tenido, se transforma en un mecanismo de desarrollo social, incluso de mejora de la situación en la que se encuentra la persona que lo recibe.

Y en lo que se refiere a las personas económicamente activas que reciben el subsidio por desempleo, es decir, personas que no han trabajado lo suficiente como para sentir que esta es la mejor forma de pertenecer a la sociedad o que sus empleos no fueron satisfactorios y quizás por eso se encuentran en esa situación, será necesario demostrarles que con esta ayuda que recibirán por un tiempo pueden generar la base para su propio empleo o para estudiar o capacitarse en tareas con rápida salida laboral que les permitan, luego, obtener empleos más satisfactorios.

En los países desarrollados es utilizada por las personas como escalón para salir adelante. En los países poco desarrollados o poco inteligentes como una forma de mantener cautiva a la población, para evitar, sí, que sucedan  desequilibrios sociales, pero falta ese incentivo, esa demostración de que con ese dinero, aunque no sea mucho, siempre se puede hacer algo, y que si tienen una idea de negocio, es el momento de llevarla adelante.

Recuerda que si en tu país existe la ayuda para las personas que se quedan sin trabajo todos deberían aportar a ese beneficio, así, cualquiera, sea autónomo o empelado, puede estar tranquilo y trabajar con confianza porque sin importar lo que suceda, se rompa o funda el mercado, cierre o se retire la empresa, siempre podrá contar con esa remuneración que llegará durante algunas semanas o meses y le permitirá mantener la cabeza en alto, seguir sosteniendo a su familia e incluso, como dijimos, utilizar esa situación para salir delante de una mejor manera.

Entonces, lo fundamental que uno tiene que saber cuando ingresará al mercado o a la economía de un país es que existen varias leyes que lo amparan en situaciones complejas, que lo protegen en su labor diaria y que también lo obligan, pero que fueron creadas para sostener el funcionamiento de la sociedad, y pensadas para que los trabajadores obtengan el mayor rédito posible de su esfuerzo.

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