Aprende como valorar a su equipo de trabajo

grupo de trabajoPóngase en el pellejo de la otra persona, entonces comprenderá.

El Líder siempre parte de las circunstancias en que se encuentra el prójimo; siempre se pone en el pellejo de ella.

Siempre se pregunta: “¿Cómo me sentiría si yo fuera ese individuo? ¿Qué estaría pensando, qué esperanzas habría depositado en esta reunión, qué ansiedad podría haber?”

Los problemas de la organización son también los de la gente. El Líder sabe que tiene que comprender al individuo para poder entender tales desafios. Sabe que los verdaderos inconvenientes no son, a menudo, los que las personas dicen que son. Sabe que cuando Juan Ruiz dice: “La empresa realmente debiera hacer algo respecto a nuestro despreciable baño”, en realidad quiere decir: “Nuestro supervisor no ha hecho nada por arreglar el problema”.

Comprende que otros suelen atribuirle los inconvenientes inconscientemente a “la compañía” cuando la solución está mucho más a la mano. El Líder hace, por tanto, todo lo posible por averiguar lo que quieren decir cuando hacen algún comentario. Aprende a comprender qué motiva a su personal, qué la enoja, qué problemas importantes no quieren tratar. Aprende a entender a su gente.

Al esforzarse por entender, el Líder llegará a saber en qué radican realmente esos inconvenientes . Aprenderá de las cosas que se callan, de cierta tensión en el ambiente o de un mordaz intercambio de palabras entre dos personas. Entenderá que algunos se sienten incompetentes en diversos aspectos de su trabajo, aunque nunca lo admitirán en su presencia. Quizás se sientan renuentes a presentar informes (no son muy buenos para escribir informes) o a dirigir reuniones con los sindicatos (le tienen miedo a las personas de los sindicatos). Quizás nunca se arriman a aquella parte de la fábrica donde operan las fresadoras (no soportan el ruido).

El aprende a entender a su equipo y los desafios que tiene, y porque la entiende, es capaz de ayudarla, y eso ayuda a la empresa.

 

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Reflexione acerca de su equipo. Póngase en el pellejo de las primeras cinco personas con las que se encuentra en el dia de hoy. Imagínese lo que realmente están pensando, cuáles son realmente sus problemas.

Y luego, poco a poco y sin entrometerse demasiado, anímelas a que hablen de estos inconvenientes. Trate de comprender; probablemente aprenderá muchísimo.

 

Aprecie a su gente

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Ninguna compañía vale nada sin su personal. Aprécielo.

No subestime. Forma una parte inapreciable de su organización. Representa el activo más importante de su compañía. La compañía no podría funcionar si decidiera despedir a toda la gente el día de mañana, ni podría sustituirla de la noche a la mañana.

El Líder aprecia. Si bien procurará darle un justo y realista nivel salarial, sabe que ése no es el modo de apreciar a la gente. Sabe que su valor estriba en sus destrezas, en su experiencia y en sus conocimientos, y asimismo en su dedicación, su compromiso y su esfuerzo. Su valor está reflejado en el tiempo y en el esfuerzo que el Líder invierte seleccionándola, formándola y sosteniendo su motivación. (Algunos gerentes dedican más tiempo a escoger y cuidar su automóvil que a seleccionar a su equipo y a cuidar de ella.)

Además, aprecia a su grupo por lo que es. Aprecia su individualidad, su singular contribución y su manera de trabajar en equipo. Aprecia sus opiniones y puntos de vista sobre lo que está sucediendo. Aprecia sus consejos, su comprensión, su compromiso y su lealtad. Aprecia los sacrificios que ocasionalmente hace.

El considera que el individuo es el activo más valioso que tiene la compañía y esto se refleja en el tiempo y en el esfuerzo que dedica a proteger y desarrollar ese activo.

 

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Efectúe un análisis partiendo de cero. Suponga que todos los miembros de su equipo inmediato renunciaran mañana y se marcharan. Calcule el tiempo que se necesitarla para remplazarlos y para formar a las personas recién nombradas y llevarlas al mismo nivel de desempeño que tenían los que se fueron.

Suponga ahora que todos los empleados (10,100 o 1000) se marcharan mañana. Nuevamente calcule el tiempo que se requeriría para remplazarlos y, además, cuáles serían en realidad las perspectivas de lograrlo.

La conclusión debe ser obvia. Todo individuo que deje la compañía representa un activo desperdiciado; un desperdicio de todo el dinero, el tiempo y el esfuerzo que usted y la empresa han invertido en dicha persona. Aprecie esa inversión, aprecie a su grupo.

 

Necesidades

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No hay dos individuos que tengan las mismas necesidades.

Todos las tenemos, especialmente en el trabajo. Fuera de las necesidades de equipos (herramientas, etc.), tenemos ambientales (baños, etc.) y sociales (alguien que preste oído a nuestras quejas), lo mismo que requerimientos personales de toda índole. La necesidad de más dinero, la de que nos elogien, la de que nos reconozcan, la de que nos consulten, la de que nos desafíen. La de alejarnos de todo y hacer algo diferente.

Todos las tenemos, pero todas son diferentes. Usted no puede permanecer sentado en su “torre de marfil” y suponer ciegamente que el millar de personas que trabaja en la organización tiene las mismas.

El Líder llega a conocer las demandas individuales de su gente — aquéllos que necesitan progresar y logran ser ascendidos; aquéllos que necesitan un traslado porque necesitan un cambio de escenario; aquéllos que necesitan una nueva máquina de escribir; aquéllos que necesitan que les hablen. Descubre sus más complejas demandas de motivación — de frecuente elogio o estímulo, del ocasional éxito, o que los dejen en paz para proseguir con el trabajo.

El también se cerciora de que su equipo conozca sus requerimientos en lo referente al desempeño, a altos estándares, a la amplia deliberación y comunicación, a la honestidad, a la sinceridad y a la franqueza en el hablar, a que las personas admitan sus errores antes de que él los descubra. El necesita todo eso y mucho más. El pone en claro que necesita que se comprometan con su tarea y se dediquen totalmente a ella. Necesita que haya lealtad con el equipo y con la empresa. Y con él mismo.

 

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Llame al gerente de Recursos Humanos y pídale que se reúna con usted para complementar un análisis de las demandas de cada miembro de su equipo inmediato. Examine las necesidades de capacitación, de formación, de motivación, las ambientales, físicas, personales y cualquier otra que le venga a la mente.

Una vez que haya hallado todas estas demandas, clasifíquelas en aquéllas que ejerzan el impacto más inmediato en las utilidades y en la persona.

A continuación haga algo para satisfacer esas necesidades prioritarias. Tome medidas. Llame al individuo por teléfono y discuta con ella las reveladas. En cuanto estén de acuerdo, tome medidas para satisfacer la demanda. Inscríbala en el curso de capacitación, compre ese nuevo escritorio, elogie con mayor frecuencia. La empresa lo necesita, ella lo necesita, y usted necesita hacerlo.

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