Abrir una empresa

abrir empresaTodo el mundo piensa en salvarse económicamente para siempre abriendo una empresa, como si fuera algo sencillo o una solución definitiva a algo. Muchos espacios y foros de intercambio venden la idea de montar un emprendimiento como una salida milagrosa, pero una vez en el camino empiezan las dudas y comenzamos a enfrentarnos con la realidad, esa que no nos contaron quienes nos hicieron creer que sí o sí cualquier proyecto funcionaría. Hay muchos mitos en torno al tema, pero también muchos engaños.

Repasaremos ahora las diez creencias más comunes acerca de abrir empresa.

1)      Invertir es sencillo. Esta idea es completamente falsa; jamás puede ser sencillo montar un emprendimiento de ningún tipo, mucho menos empresarial y peor aún si pretendes que te de un rédito suficiente como para vivir de ello. Si quieres abrir empresa, lo primero que debes hacer es empezar a mentalizarte que tendrás mucho por hacer para poder comenzar, pero también, y hasta tal vez más, para sostenerla.

2)      Cualquier idea puede funcionar. Esto también es una imagen terriblemente falsa, común en los tiempos que corren por una idea impuesta a través de los medios de comunicación y, particularmente, las redes sociales. Sin embargo, sí es cierto que cualquier compañía bien montada puede funcionar, pero esto es muy diferente.

No significa que si te decides a vender bufandas en el caribe te irá genial y serás millonario, sino que, aunque lo mejor que hagas sea bufandas y hoy estés viviendo en el caribe, eres capaz de encontrar la forma de que prescindiendo de alguno de estos dos factores te vaya bien. Y prescindir no significa en lo más mínimo perder, sino, por el contrario, reinvertir.

3)      Abrir empresa es sinónimo de hacerse millonario. Esta creencia es muy perjudicial, sobre todo para las personas jóvenes que recién están iniciándose en el ámbito laboral, pues pueden caer en la confusión de pensar que es muy sencillo triunfar en la vida, y que dicho triunfo se mide únicamente con parámetros materiales.

Nadie se hace millonario vendiendo productos adelgazantes o perfumes por catálogo, ese es un invento de las compañías que sí ya son millonarias y quieren seguir enriqueciéndose a costa de las ilusiones de jóvenes entusiastas. Es importante analizar cada emprendimiento que se va a seguir, pero de forma objetiva y cuidadosa, no comprando la publicidad que nos venden quienes se beneficiarán de nuestro paso en falso.

4)      Es mejor poner una compañía unipersonal que hacerlo entre varias personas. Esto es muy relativo, puede que sí sea cierto, pero también puede que no: ambas posibilidades tienen sus ventajas y sus desventajas. Como ventajas de la empresa unipersonal, es que te saltearás el paso de consensuar con el otro y de los inevitables conflictos interpersonales por cuestiones muy diminutas, pero como desventaja tiene que toda la responsabilidad del éxito y el fracaso será tuya y solo tendrás tu perspectiva para evaluar.

En cuanto a los emprendimientos con otras personas, existen numerosas posibilidades, no solo una: si quieres trabajar únicamente con otra persona, porque ya la conoces, porque tienes afinidad o simplemente porque sabes cómo trabaja y te agrada, tienes una posibilidad, pero si quieres trabajar con dos más será otra cosa y si te encuentras con que son diez formando una cooperativa de trabajo el panorama es completamente diferente. No hay fórmulas, todas las posibilidades son diversas y tienen pro y contras, es imposible afirmar que un modelo tenderá más al triunfo que otro.

5)      Para emprender hay que invertir mucho dinero. No necesariamente esto es cierto: no es lo mismo si quieres poner una fábrica de zapatos que si piensas en inaugurar una sala de chat. Cada negocio tiene sus costos, y ninguno de ellos, al menos si pretendes que sea rentable, te será gratis. Una pequeña inversión siempre será necesaria, ya sea en materia prima para fabricar un producto o en capacitación para generar plataformas virtuales con nuevas tecnologías. También es posible que necesites alguna asistencia técnica, contable o legal y debes contar con esos números.

6)      No cualquier persona puede montar un negocio. Esto es mentira, aunque es un buen engaño para que nos repitamos diariamente que no podremos y las posibilidades queden acotadas siempre a los mismos segmentos de gente. Si tienes una buena idea en mente, desarróllala, si necesitas recursos para llevarla a cabo, búscalos, si necesitas ayuda pídela. No hay nada que sea imposible más que lo que tú mismo te impidas, y te aseguramos que la mayoría de esos auto impedimentos son en realidad construcciones externas culturales que se meten en tu mente a través de mensajes que rara vez puedas percibir como tales.

7)      Al abrir empresa hay que dedicarse completamente a ella. Está claro que esto también es un mito, aunque también es cierto que mientras más tiempo y esmero le pongamos a un proyecto más posibilidades habrá de que salga bien.

Ahora, llevando este ideal al plano de la realidad, salvo raras excepciones es imposible dejarlo todo y dedicarnos de lleno a un emprendimiento de cuyo éxito no tenemos la certeza: en general comenzaremos con la compañía mientras conservamos nuestro actual empleo o mantenemos nuestras ocupaciones cotidianas para ir tanteando cómo nos va o cómo puede irnos. Recién teniendo algunas certezas será posible ir dejando actividades para involucrarse más en el nuevo emprendimiento, y este proceso puede durar meses y, en algunos casos, hasta años. No hay que desanimarse por el paso del tiempo.

8)      Los emprendimientos personales están destinados al fracaso. Falso y muy fundamentado: si todo estuviera predestinado al fracaso, nada funcionaría, pues cada una de las empresas que hoy conocemos como inmensas y reconocidas en algún momento dieron sus primeros pasos, idénticos a los que estamos tratando de dar nosotros ahora. Es muy importante ver documentales y buscar información acerca de las organizaciones que nos interesan para ver su ejemplo, aprender de sus aciertos y sus errores, aunque tratando de no imitarlas, pues lo más probable es que así nunca lleguemos a ser más que su sombra.

9)      Para abrir empresa es necesario contar con un local comercial. Nuevamente, en este caso depende del producto o servicio que quieras ofrecer a la venta, pero así y todo en la actualidad casi cualquier cosa puede ser ofrecida sin mostrarse físicamente. Basta con ingresar a algunos de los portales de compra y venta de artículos nuevos y usados para notar la cantidad de dinero que manejan sin tener una vidriera ni un probador de ropa, como muchas veces pensamos que es imprescindible.

El concepto de compañía dio un giro de ciento ochenta grados con la llegada y el avance de la globalización: así como amplió enormemente su campo de acción incorporando nuevos bienes tangibles e intangibles para ofrecer, también potenció al máximo las vías y los canales para ofrecerlos, entregarlos y cobrarlos, todo esto incluyendo estrategias para captar nuevos clientes y mantener a los ya conseguidos.

10)   Abrir empresa es la mejor respuesta a la desocupación. Cuando en un Estado hay índices elevados de desocupación, es muy probable que haya detrás un trasfondo económico poco atractivo para nuevos emprendimientos. Además, es importante destacar que el acceso a una fuente laboral es un derecho conquistado, que el Estado con sus herramientas debe proveer, ya sea empleando a desocupados o fomentando la empleabilidad de compañías privadas.

Es muy difícil que en una situación de crisis económica nacional funcione un emprendimiento nuevo, aunque no es imposible y puede pasar que sea la salvación ante ese panorama. Lo importante es no tener la idea de emprender proyectos como una respuesta que no deberíamos darnos nosotros mismos, sino que debería ser una salida para la auto superación o para la concreción de proyectos personales y económicos personales.

Estos mitos, todos, aparecen en muchas ocasiones por la necesidad que tenemos las personas de aferrarnos a una certeza, sea positiva o negativa. En estados de desesperación, que alguien nos diga que triunfaremos puede ser muy alentador, pero también muy destructivo si esto no sucede e invertimos todo nuestro dinero y nuestro tiempo en un determinado proyecto. Es imprescindible no buscar respuestas cerradas, sino que las mismas preguntas sirvan como replanteos, para repreguntar.

No tenemos que esperar que alguien nos diga que esto va a funcionar o que va a ser un fracaso, tenemos que hacer los estudios de mercado y de realidad necesarios para poder sacar por nuestra propia cuenta esas conclusiones.

Si lo que buscas son respuestas como fórmulas matemáticas, que te digan que si vendes caramelos tardarás cuatro meses en hacerte millonario aunque sea mentira, debes saber de antemano que tendrás que ser muy ingenioso para no tropezarte con la primera piedra que aparezca, pues tendrás una fuerte tendencia a caer. Si, por el contrario, aceptas poner en duda tu idea y plantearte si de verdad funcionaría en el contexto en el que lo imaginas y con la realidad socio cultural en la que lo quieres implementar, tampoco tendrás el éxito garantizado, pero aunque sea un panorama más alentador para avanzar.

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