5 pésimas decisiones para las finanzas personales

decisiones financierasMuchos años en la Universidad, muchos cursos y congresos, pero… ¿qué pasa con la educación financiera? Es un hecho: muy pocas personas reciben instrucción precisa para saber manejar su dinero.

No se trata de ganar poco o mucho, sino de ser un sabio administrador, porque rara vez el capital se guarda sino que va pasando de una persona a otra. La razón por la que no llegas a fin de mes o no puedes comprarte el auto o la casa de tus sueños, no es lo bajo de tu salario. Es el producto de decisiones erróneas a nivel financiero.

Si perteneces a ese desdibujado sector económico que suele llamarse clase media, probablemente estés haciendo malabares para repartir tus ingresos. En esta nota te contaremos qué es lo que NO debes hacer si quieres gozar de cierta estabilidad económica en el corto y largo plazo.

  1. Endeudarse prematuramente

Cierta época de la vida, hasta los 30 años, es excelente para desarrollarse al máximo profesional y laboralmente porque se es más independiente. La mayor parte de las personas no tienen cargas familiares ni proyectos a largo plazo (por ejemplo, el pago de una hipoteca) que comprometa seriamente sus ingresos.

Por eso, es el mejor tiempo para ahorrar e incluso realizar una inversión. Endeudarse siendo muy joven significa arriesgarse a tener una deuda toda la vida.

  1. No hacer ninguna inversión

La costumbre de nuestros abuelos de guardar el dinero bajo el colchón ya no es redituable, porque la inflación devalúa el capital a pasos agigantados. Así, no invertir significa tener cada vez menos capital: los números son los mismos, pero ha disminuido el poder de compra. Muchas veces, la ignorancia y el miedo nos llevan a guardar todo sin invertir.

Es verdad que todas las inversiones acarrean riesgos, pero sin hacer nada tendrás una pérdida segura: los intereses y potenciales beneficios que puede traerte colocar tu capital en alguna parte.

  1. Tener más gastos que ingresos

¿Te suena conocido eso de comprar algo que no necesitas con fondos que no tienes? Pues bien, es lo que hacemos cada vez que adquirimos productos que no satisfacen una necesidad básica con la tarjeta de crédito.

Tentándonos con descuentos y promociones, las empresas nos llevan a adoptar un nivel de consumo que excede nuestro margen de gasto.

Si en el presente necesitamos dinero con urgencia y no lo tenemos porque lo hemos utilizado en algo que no era imprescindible (por ejemplo, unas vacaciones en el exterior) es evidente que no podíamos permitirnos ese gasto. Para evitar estos dramas, lo mejor es ahorrar y dejar los caprichos para cuando estemos en una situación verdaderamente desahogada.

  1. Instituir hipotecas

Cada vez más personas se vuelcan a colocar su vivienda en garantía para poder acceder a un crédito bancario.

Y muchas veces no lo hacen para encarar un negocio propio o salvar una deuda, sino para gastos más superfluos como unas vacaciones o la boda de sus hijos. Poner en riesgo el lugar donde vivimos es un gravísimo error, porque aún habiendo pagado 3 lustros de hipoteca podemos perder la casa si nos quedan cuotas por afrontar.

       5.  Invertir en el sitio y momento equivocados  

Algo que ha sucedido con más frecuencia de la deseable: miles de inversores que lo perdieron todo por colocar su dinero donde no debían. Un ejemplo claro es el de las acciones centavo: con la esperanza de que una entidad se transforme en una gran empresa, haciéndolas ricas en un minuto, muchas personas compraron acciones a precios ínfimos. Valores que nunca subieron, es decir que nunca dieron ganancias.

Ni hablar de las estafas que se hacen con compañías fantasmas y las inversiones en fondos que no llegaron a buen puerto. Lo que tenemos que hacer es estar atentos a las tendencias del mercado para invertir en sectores de la economía que estén en auge, o bien que tengan perspectivas de desarrollo en los próximos años.

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