2 Tips para manejar como líder tu equipo

firmezaTener Firmeza

Ser firme es saber cuándo dejar de escuchar y cuándo seguir insistiendo.

El problema con muchos gerentes es que determinan su posición an­tes de tiempo.Hacen promesas y amenazas que todo el mundo sabe que no pueden cumplirse. Cuando se ejerce presión sobre esa posi­ción que no son capaces de mantener, suelen doblegarse.

Otros gerentes se desentienden de los problemas, o aceptan expli­caciones con demasiada facilidad. Aceptan excusas y no procuran lle­gar a las causas fundamentales de los problemas. Estos son los ge­rentes que no se mantienen firmes con respecto a ciertos principios directivos clave. Se dejan embaucar de la gente o permiten que ésta encubra los hechos. Inclusive se hacen los de la vista gorda cuando se relajan las normas, cuando la gente empieza a abusar de la empre­sa, a cometer hurtos, a tomar periodos de descanso más extensos, a llegar tarde.

El Líder tiene ciertos principios que siempre mantendrá firmes, y su personal lo sabe. Dentro de este marco de principios les permitirá una esfera de acción lo suficientemente amplia para desarrollar sus propias actividades.

Nunca fijará su posición en forma prematura para lue­go abandonarla. No insistiría, por ejemplo, en reducir el nivel de dota­ción de personal de una máquina tan solo para descubrir a la postre que era completamente impracticable, tal como su personal se lo ha­bía estado diciendo una y otra vez.

Solo toma una decisión cuando está seguro de que pue­de mantenerla. Cuando sospecha que podría tener que ceder con res­pecto a una decisión potencial, no la tomará. No pronunciaría, por ejem­plo, una advertencia disciplinaria si tuviera alguna duda de que no po­dría mantenerse firme al ser cuestionada.

Ser firme significa estar seguro. Significa que uno tiene fe y que otros tendrán fe en uno. Si usted no se mantiene firme, las personas no sabrán a qué atenerse y hará con usted lo que le plazca.

En ocasiones el Líder cometerá un error y no podrá mantenerse firme con respecto a una decisión. En tal caso admitirá su error y mo­dificará la decisión.

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Haga un análisis crítico de algunas de las decisiones clave que haya tomado usted en el curso de los últimos meses. ¿Ha tenido que retrac­tarse de alguna?

 

En caso afirmativo, pregúntese: ¿Por qué no me man­tuve firme? ¿Admitió su error? Si surgieron otros factores después de haber tomado la decisión, ¿por qué no los tomó en cuenta antes de adoptarla? Aprenda a no tomar jamás una decisión si no está comple­tamente seguro de que se mantendrá firme.

 

 

Tener Disciplina

disciplinaEl líder que impone una disciplina eficaz en su equipo nunca tendrá que disciplinar a persona alguna.

Si no hay disciplina, los estándares se erosionan. Aumentará el núme­ro de personas que llegan tarde al trabajo, que prolongan el tiempo per­mitido para almorzar, que usan útiles de escritorio de la empresa para fines personales, que hacen llamadas personales por el teléfono de la empresa y que “inflan” los gastos. Y eso es apenas a nivel personal.

 

Asimismo, se erosionarán los estándares de la empresa. Se suspen­derá el mantenimiento de los equipos, no se hará el aseo adecuadamente en los baños, cesará la reparación de las unidades de aire acondiciona­do. Desmejorará el servicio al cliente y disminuirán las utilidades.

El Líder cree en la autodisciplina. La aplica a sí mismo y estimu­la a su equipo a practicarla. De vez en cuando pasará revista a la disci­plina del departamento, averiguando hasta qué punto se están mante­niendo los estándares y hasta qué punto la gente los acoge y los prac­tica. Pero no revisará tan solo la disciplina practicada por su personal, si­no también la que la propia compañía practica al velar por sus trabajadores.

 

Sabe que la disciplina se desvanece si las personas tienen la sensación de que la empresa la está explotando (“La empresa nos con­sidera como algo que le corresponde por derecho propio”.) Es enton­ces cuando la gente comienza a explotar a la empresa: proliferarán las bonificaciones extrasalariales, los pequeños hurtos se volverán endé­micos y las prácticas corruptas serán cosa de todos los días.

 

El líder se disciplina a sí mismo para no obrar nunca de tal ma­nera que los trabajadores puedan pensar que lo está explotando. A la inversa, no tolera que su gente explote a la empresa. No permite la violación ocasional de las reglas o una merma en los estándares de la empresa. Sin hacer alharaca se cerciora de que todos conozcan las reglas, ex­plicando que se establecieron para cumplir un propósito, un buen propósito.

 

En el equipo del Líder no hay personas que vayan a quebrantar dichas reglas en forma deliberada. Todos saben que el san­cionará severamente a todo aquel que infrinja las reglas. Pero ello ocu­rre muy rara vez en el área del Líder.

 

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Anote en la agenda para su próxima reunión de equipo: “Revisión de la disciplina del departamento”. En dicha reunión cerciórese en forma serena de que su gente entiende perfectamente cuáles son los están­dares de disciplina exigidos y de que sean aceptados y aplicados.

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