2 cualidades de líder que no puedes dejar de conocer

La responsabilidad es aquella carga muy difícil de definir que un gerente lleva a cuestas.

Existe una marcada diferencia entre la responsabilidad, la autoridad y el hacerse responsable de algo. La autoridad es el poder que se le confiere a un gerente para que tome decisiones especificas (por ejemplo, sobre gastos o sobre reclutamiento de personal) o para que hable en nombre de la compañía.

Hacerse responsable es la obligación moral que tienen los gerentes de responder por las decisiones que adopten y por el éxito o el fracaso que tales decisiones conllevan.

La responsabilidad abarca un campo mucho más amplio. Implica estar obligado a responder personalmente de todo aquello que se controla en su área y a asumir las consecuencias de las acciones bajo control. Las consecuencias de dicha acción podrían tener un impacto sobre otros empleados, sobre los clientes y sobre la comunidad. Abarca tanto la autoridad como el hacerse responsable. Constituye la obligación total y es muy difícil de definir en un cargo directivo.

Si un gerente trata a un empleado en forma severa y agresiva, y dicho empleado sufre un colapso nervioso poco tiempo después, ¿es culpa del gerente?

Si un gerente trata de economizar dinero contratando a un proveedor más barato pero menos conocido, y ese proveedor quiebra al poco tiempo, ¿es el gerente el responsable de la falla en la entrega?

La marca de un Líder consiste en que él asumirá la responsabilidad de todo lo que suceda dentro de su área. No dejará de lado la misma ni culpará a los proveedores o a algún individuo por su ineptitud. El Líder se considera responsable en caso de que sus decisiones tengan repercusiones en la vida privada de su gente. Se siente culpable si, inadvertidamente, decepciona a sus clientes, o si deja de aprovechar un buen consejo de algún miembro de su equipo.

Para el Líder es cuestión de conciencia. Si las cosas salen mal en su área, y eso sucede con frecuencia, no intentará culpar a su jefe del fracaso, ni a la política inadecuada de la empresa, ni a su gente por no entender.

 

Compromiso

El compromiso no garantiza el éxito, pero su carencia garantiza el fracaso.

He encontrado a miles de gerentes débiles de carácter — todos ellos expertos en señalar el problema, pero no en comprometerse a encontrar una solución.

El compromiso exige coraje y correr riesgos. Significa entregarse por completo a las demás personas, identificarse totalmente en sus metas.

La empresa no puede imponer el mismo. Es algo que se genera por si mismo, que está basado en las convicciones íntimas de cada cual.

Los gerentes que son de carácter débil cubren sus opciones, y por todos los medios tratan de escabullirse de cualquier responsabilidad. Hablarán sin parar, con el fin de no tener que comprometerse. Se reconocen a leguas. Son todo palabras pero ningún acto comprometedor. Prefieren decepcionarlo a usted mañana que hacer un compromiso con usted hoy.

La gente respeta a un Líder porque él está dispuesto a comprometerse con ella. Está dispuesto a hacer un acuerdo con su jefe, a aumentar la producción en un 4% adicional la próxima semana, o a poner en operación aquel equipo nuevo en el curso de tres meses.

Está dispuesto a comprometerse con su gente, a que se instalará aquella nueva unidad de aire acondicionado o a que se solucionará el problema de los viáticos. Cuando el Líder se compromete con una persona a hacer algo, lo hará.

Sin embargo, nunca verá al Líder comprometido con algo que sabe que es imposible de lograr. Correrá el riesgo si existe algún elemento de duda, pero si está convencido de que es imposible de lograr, no se comprometerá. Pero eso rara vez ocurre. El Líder practica el arte de lo imposible, logrando resultados que otros gerentes podrían considerar irrealizables. (¿De qué otro modo se podría llegar a la luna?)

aplicarhoy

Prepare una lista de sus compromisos con los demás — sus colegas, su jefe, su gente. Si no tiene alguno, usted y su empresa están en serias dificultades.

Verifique la lista para cerciorarse de que ha cumplido cada uno. De no ser así, asegúrese de hacerlo.

De hoy en adelante, como disciplina administrativa, comprométase con la persona que le pida tomar una decisión o seguir una línea de acción. Su propósito debe ser sincero y debe cumplir el compromiso. Si no confía en su memoria, anote en su agenda.

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